Filosofía

René Descartes, filósofo francés: “La verdad no se encuentra en la multitud de opiniones, sino en la evidencia”

El francés desarrolló su pensamiento coincidiendo con la Revolución Científica y en un momento donde lo racional empezaba a imponerse a la fe.

UNSPECIFIED - CIRCA 1987:  France, Paris, Portrait of Rene Descartes (also known as Cartesio 1596 - 1650), French mathematician and philospher, print.  (Photo By DEA / G. DAGLI ORTI/De Agostini via Getty Images)
DEA / G. DAGLI ORTI
Daniel Pérez G.
Redactor Tikitakas
Nació en Madrid en 1998. Licenciado en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la UC3M. Entró en Diario AS como becario de Actualidad en 2020, aunque también ha pasado por las secciones de Directos y Más Deporte cubriendo algún evento de ajedrez. Desde agosto de 2022 escribe en Tikitakas.
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En plena Edad Moderna, con el siglo XVII recién empezado, la religiosidad de la época medieval empezó a perder la batalla contra la racionalidad y la ciencia. Figuras como Galileo y Kepler enarbolaron la bandera de la Revolución Científica en una Europa donde cada vez se hablaba más de cultura, matemáticas, astronomía y ciencia, en definitiva.

En ese contexto emergió la figura de René Descartes. El filósofo francés, padre del racionalismo moderno, sentó las bases del método científico y del pensamiento crítico. A lo largo de sus 54 años de vida, dejó enseñanzas que se resumen bajo su frase más conocida: “Pienso, luego existo”. Él creía que la verdad solo se podía encontrar a partir de la duda, de cuestionarse absolutamente todo lo que no es evidente. A partir de ahí, ha de ser la razón y no la tradición, la autoridad o la opinión quienes determinen si algo es cierto o falso.

En esa dirección, Descartes pronunció otra frase célebre: “La verdad no se encuentra en la multitud de opiniones, sino en la evidencia”. Esta enseñanza, alineada con las obras ‘Discurso del método’ y ‘Meditaciones metafísicas’, viene a transmitir que lo único evidente es aquello que emerge con tal claridad que no admite duda.

La frase de Descartes entra en conflicto con uno de los principios clave que explican las sociedades democráticas conformadas en el siglo XX: la libertad de expresión. Cualquiera puede propugnar cualquier idea sin censura, aunque sea errónea o infundada, siempre que no atente contra los derechos de otras personas. No obstante, el filósofo defiende que, por muchas voces que expongan o repitan algo, no necesariamente significa que tengan razón, lo que implica que no todas las ideas tienen el mismo valor epistemológico.

En la actualidad hay muchos ejemplos donde la teoría de Descartes entra en juego. La más sencilla, precisamente, es esta última. En las redes sociales, millones de personas pueden opinar sobre salud, política o ciencia, pero la única realidad para Descartes es la evidencia científica. Sucede lo mismo con el cambio climático, con el negacionismo de las vacunas o con las fake news.

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Incluso hay aplicaciones en el deporte. ¿Cuántas veces se ha escuchado que ciertos entrenadores siguen métodos tradicionales “porque siempre se ha hecho así”, especialmente en cuestiones relacionadas con el Big Data y la estadística avanzada? Pues, para Descartes, son aquellos que se centran en los datos quien están más cerca de la verdad que los que se basan en opiniones populares. Un ‘panenkita’ adelantado a su tiempo.

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