Marcel Octavio, actor de ‘El rey león’: “El público empatiza porque Scar está lleno de emociones muy humanas”
El actor que da vida a Scar en el musical de la Gran Vía habla con AS sobre el villano, el reto físico y cómo el personaje lo ha transformado como intérprete.


Scar es uno de los villanos más icónicos del universo Disney y, para Marcel Octavio, interpretarlo en el musical El rey leónde la Gran vía madrileña ha sido una experiencia tan desafiante como emocionante. “Lo primero que sentí fue una explosión de emoción al tener la oportunidad de contar una historia tan mágica”, recuerda para AS el actor, que ya conocía y admiraba tanto la película como su versión teatral. “Scar es un personaje muy conocido, muy odiado por el público. Pensé en la oportunidad de interpretar a un villano que me fascina y de contar una historia compleja y llena de magia, tanto para adultos como para niños”.
A la hora de construir su versión del personaje, Octavio partió de lo más esencial. “Partí de la esencia del animal. Primero, desarrollar un personaje con características de león y, al mismo tiempo, buscar sus intenciones y deseos, que no tienen nada de animales”. Para él, la clave estaba en profundizar en sus emociones: “Su soledad, su ironía, su inteligencia, su deseo de poder. Mi intención no fue hacerlo más malo, sino más humano. Que el público pudiera entender de dónde vienen su amargura y su ambición, sin justificarlas, pero sí comprendiéndolas”.
Ese enfoque explica por qué Scar sigue resultando tan fascinante para el público. “Creo que el carisma de Scar nace de su contradicción. Es oscuro, pero elegante; cruel, pero inteligente”. Octavio subraya que detrás de la ironía constante hay una fragilidad que conecta con el espectador: “Es frágil, pequeño y egoísta, y ahí creo que está la fascinación. El público empatiza porque Scar está lleno de emociones muy humanas, tanto las buenas como las malas”.
Aunque aclara que no se identifica con él, sí reconoce un punto de empatía. “No es que me identifique con él, porque es un psicópata homicida”, dice con humor, “pero sí empatizo con su sensación de no pertenecer”. La herida de vivir a la sombra de su hermano es, para el actor, profundamente humana: “Ese sentimiento de sentirse desplazado o no reconocido es algo muy humano, y yo también lo he sentido alguna vez”.
Exigencia física
El rey león es un espectáculo de gran exigencia física, y Scar no es la excepción. “El mayor reto es unir la precisión física con la emoción”, explica. “Todo está coreografiado, pero la interpretación no puede volverse mecánica”. A eso se suma el peso del vestuario: “Llevo unos 15 kilos extra encima. Encontrar ese equilibrio entre técnica y verdad emocional es el gran desafío”.
Entre todas las escenas, hay una favorita indiscutible. “Disfruto mucho de su gran canción, ‘Conspirar’, porque es el momento en el que Scar muestra todo su poder”. Para Octavio, es el clímax del personaje: “Es teatral, muy musical. Es una escena donde puedo jugar con la voz y con toda la coreografía de las hienas de una manera muy intensa”.
El escenario también ha sido testigo de momentos inesperados, como uno especialmente emotivo. “Pude interpretar a Scar por primera vez delante de mi hijo”, recuerda. “Tenía dos años, me reconoció en el escenario y se puso muy feliz al verme actuar”. La situación se volvió inolvidable cuando, en plena escena de la toma del reino, el pequeño comenzó a gritar desde la platea: “¡Viva papá, viva papá!”.
Crecimiento como actor
A nivel profesional, el personaje le ha dejado aprendizajes únicos. “Scar me ha enseñado mucho sobre contención, escucha y repetición”, afirma. “El teatro también consiste en saber cuándo sostener una mirada, una pausa, un silencio y, de pronto, un movimiento preciso”. Mantener esa precisión función tras función ha sido parte fundamental del reto: “Es un personaje que exige mucha concentración, y eso ha sido un gran aprendizaje para mí”.
La experiencia en El rey león ha marcado un antes y un después en su carrera. “Empecé como Scar en Brasil y desde agosto de 2025 estoy aquí en Madrid como el Scar de la versión española”. Octavio lo vive como un privilegio: “Es, ante todo, un honor y una gran responsabilidad”. Trabajar en otro país y en otro idioma le ha aportado una nueva perspectiva: “Hoy me siento más consciente de mi oficio y de la responsabilidad que conlleva. Le debo mucho a El rey león”.
De cara al futuro, no se cierra a un único sueño. “No pienso tanto en un título específico, sino en tipos de historias que me apasionan”, explica. “Me encantaría trabajar en películas de época o de fantasía, como Juego de tronos, porque crecí admirando ese tipo de universos”.
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Y para quienes aún dudan en ver el musical, su mensaje es claro: “Que vengan sin dudarlo”. Octavio insiste en que no se trata de competir con la película: “Es otra manera de contar la misma historia, más visceral y más cercana”. Una experiencia irrepetible que, como él resume, “ocurre delante de tus ojos: es teatro”.
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