MÚSICA

“Rosalía, a su manera, es muy indie”

Nani Castañeda, baterista de los míticos Niños Mutantes, se lanza en ‘Indilogía’ a escribir sobre las joyitas esenciales del indie patrio. Y las repasa en AS.

“Rosalía, a su manera, es muy indie”
Carlos Forjanes
Nació en Madrid en 1982. Desempeña desde 2007 en AS las funciones de redactor primero en la sección de Fútbol y poco después en la del Real Madrid. En ella ha cubierto, entre otros torneos, tres finales de la Champions League. También forma parte del programa ‘Tres de Descuento’ en el Twitch de AS y presenta el espacio ‘Fútbol Sapiens’ en AStv.
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El indie es una actitud, no un estilo de música. Al fin alguien lo dice y lo deja, además, plasmado en negro sobre blanco. Para la posteridad. Quien lo hace para terminar un equívoco que comenzaba a ser molesto es Nani Castañeda (Granada, 1974) y el vehículo para ello es su Indilogía (Aguilar), un compendio literario y muy particular de qué discos han iniciado, luego moldeado y finalmente definido el indie español. 46 álbumes en total, repasados más en fondo que en forma pero con mucho arte.

“No era una filosofía ni un modo de vida... el indie era una realidad con la que vivir”, explica Nani, sentado con AS para charlar largo y tendido sobre Indilogía y música alternativa española. “Se entenderá mejor con un ejemplo. En 1990 si tenías un grupo de punk o de metal no te iba a publicar ninguna discográfica multinacional, tenías que irte a fanzines y pequeños sellos para que te publicasen... por lo tanto eras un músico independiente que hacía heavy metal, no tiene nada que ver con Lori Meyers, Vetusta Morla... la música independiente es todo aquello que no forma parte de las multinacionales. Si solo escuchásemos lo que han publicado las multis en los últimos cuarenta años nos habríamos perdido el 50-60% de la música que se ha publicado hasta hoy...”.

Pero, como en casi todo, hay matices. “Rosalía, a su manera, es muy indie, prosigue. ¿Rosalía? “Creativamente lo es, ¿no es alternativo su nuevo single?“, insiste. “Dudo mucho que alguien le diga lo que tiene hacer. Hace lo que le da la gana, las corporaciones son las que trabajan para ella, no al revés”.

“Rosalía, a su manera, es muy indie”

Si Nani lo dice se le cree a pies juntillas, porque sabe de lo que habla más que tú, que yo y que el 99,9 por ciento de la humanidad. Tres décadas en las trincheras del indie patrio hacen callo y dan perspectiva única, y caballera, que diría Sr. Chinarro. Y aunque cual buen periodista, vale más por lo que calla que por lo que cuenta, las pildoritas de vivencias que suelta en Indilogía son como la tapa granaína (el tapón) para cada una de las 46 cañas que te puedes tomar analizando su particular análisis de cada disco escogido. Acompañan y redondean las andanzas sonoras de grupos seminales como Surfin’ Bichos, Lagartija Nick y Los Planetas (los primos hermanos y hermanos mayores, como los define Nani), de quienes agarraron después esa senda como Love of Lesbian, El Columpio Asesino, Sidonie y Astrud (serían los hermanos medianos) y la última generación en aterrizar el concepto como los hermanos (y hermanas) chicos A saber, de Vetusta Morla a Rufus T. Firefly con La Bien Querida, Pony Bravo y Viva Suecia, entre otros y otras, también en el ajo.

“La gente joven cree que el indie comenzó con Carolina Durante o Arde Bogotá pero son la punta de un iceberg que comenzó en 1990″

Nani Castañeda, en AS

“Mi editora me pinchaba para que escribiera sobre mis treinta años en la música alternativa desde dentro y pensé en que podía explicar a la gente no especializada cuáles serían los artistas esenciales a escuchar para poder entenderla”, se arranca. Una misión con un porqué. “La gente joven cree que el indie comenzó con Carolina Durante, Arde Bogotá, Depresión Sonora y Alcalá Norte, pero ellos son la punta de un iceberg que comenzó en 1990... Este libro es una pequeña guía del indie español″.

Nani lleva lo de la literatura bien dentro porque por algo acometió cosas heroicas como abrir su propia librería (Oxford St.) y dirigir la Feria del Libro de Granada. En Indilogía son todos los que están... pero no están todos los que son. “Me preocupa un poco”, dice sonriendo, “pero tenía que ser honesto conmigo mismo y me puse una norma muy dura, que sólo incluiría artistas con un disco entero que fueran escalones esenciales en la historia de la música alternativa, no que me gustasen algunas o muchas canciones sueltas suyas... Eso hizo que se me cayeran muchos compañeros de gremio del listado, pero quería esa asepsia”.

“Rosalía, a su manera, es muy indie”
javier martin ruiz

Con eso en mente y a estas alturas seguro que la duda flota en el aire... ¿figuran Niños Mutantes entre los elegidos? ¡Oh, sí! “Los incluyo porque creo que son uno de esos escalones pero por ser aséptico no hablo de ningún disco de Mutantes en concreto ni escribo nada de ellos, que cada uno opine lo que quiera, incluso que no deberíamos estar y eso me parece lícito”, admite, “pero como el libro es mío...”. Con otros hubo más dudas. “Iván Ferreiro y Xoel López me costó la vida incluirlos, porque siempre han trabajado con el respaldo de grandes corporaciones, pero creo que en su postura artística sí son bastante independientes. Xoel lleva haciendo su música toda la vida, sin dar su brazo a torcer, y con Iván... pues aunque es más mainstream, tiene canciones muy hijas de puta (ríe) y con actitud muy alternativa”.

“¿El mejor ejemplo de lo que es ser un músico indie? Pondría dos... Nacho Vegas, por su actitud musical, y León Benavente, el grupo perfecto“.

Nani Castañeda, en AS

Del indie se ha hablado, muchas veces despectivamente, como un nido de puretismo. Casi una competición. Por lo tanto, es pertinente preguntar a un experto quién podría ejemplicar mejor la esencia más pura de lo que es ser un o una artista indie. “Pondría dos ejemplos”, se arranca Nani. “De la primera y segunda generación, Nacho Vegas, por su actitud musical, y de esta última hornada... diría que León Benavente es el grupo perfecto, por sus letras, por cómo componen, por su presencia en el escenario y porque aunque quieren tener éxito, su objetivo no es llegar a él lo antes posible sino convencerte poco a poco con su actitud en el rocanrol”.

El frontman de León Benavente, Abraham Boba, un gigante de 163cm (ése es el título de su reciente y autobiográfico ensayo), se ha convertido por cierto en un ‘contricante’ amistoso “por el número uno en las listas de literatura sobre indie”, comenta riendo Nani. “Somos muy buenos amigos y en mis post en Instagram a veces escribo de broma que mi libro mola más que el de Abraham...”.

De Los Punsetes a Triángulo de Amor Bizarro...

Bromas a un lado, esas píldoras de vivencias en el indie cosechadas durante tres décadas por Nani y sus compadres de Niños Mutantes van en pies de página muy disfrutones (“Imagínate lo que hemos vivido mis compañeros y yo en 32 años en backstages de lugares innombrables”, rememora) pero no interfieren en cómo disecciona a los grupos. Y cómo los describe, muchas veces, genialmente. Como a Los Punsetes, “que son el Eugenio del pop-rock español”, dicho -mejor dicho, escrito- desde la admiración. “Me encanta ese capítulo porque me encantan ellos y cuanto más serios se ponen, más me río yo, como pasaba con Eugenio”. El piropo prosigue. “Es que tienen mucha retranca y creo que se inventaron hasta un estilo, el punk-pop, ahora tienen unos herederos directos en Parquesvr”. Energía y mala baba que también contienen otros de sus escogidos, Triángulo de Amor Bizarro. “Son como un Fórmula 1 a 300 kilómetros por hora, no han concedido nada nunca. Si Lori Meyers son la parte más amable del rock alternativo, Triángulo y Los Punsetes son la parte más hija de puta y es tan necesaria una como la otra”.

“Habría que estudiar sociológicamente cómo Lori Meyers o Vetusta Morla han pasado de tocar en salas a llenar palacios de deportes”

Nani Castañeda, en AS

El indie ha transitado de ser felices “con meter 86 personas en un concierto en Burgos” a que haya grupos, como Viva Suecia, capaces de congregar más de 10.000 en el Movistar Arena de Madrid. La progresión la disecciona así Nani. “Es difícil de creer, porque nosotros no pensábamos en el éxito, ni era siquiera un parámetro... pero luego vino el medio pelotazo de Los Planetas, que empezaron a llevar 500 personas a una sala y el exitazo de Dover, pero eso no se ha hecho algo más normal hasta muchos años más tarde”. El gran salto vino con el impulso de un trampolín, los festivales españoles. Hacia ahí dirige su lupa el baterista granadino. “Ha sido clave su profesionalización, se volvieron capaces de meter durante muchos años a 15.000 o 20.000 espectadores sin ninguna banda extranjera en el cartel y sin necesitar bisbales. Aún así, a los propios protagonistas les sigue pareciendo casi brujería.“Habría que estudiar cómo sociológicamente ha pasado esto, que Lori Meyers o Vetusta Morla vayan de salas a llenar palacios de deportes, o Niños Mutantes de 200 a 1.000 personas casi de un día a otro, ¿cuándo ha pasado y cómo? Ninguno nos hemos dado cuenta...“.

“Rosalía, a su manera, es muy indie”

Una peligrosa burbuja

Eso sí, el reverso tenebroso de la fuerza asoma. La ecuación se puede volver perversa. Más público, mayores recintos, entradas más caras y estratificación de clase como los polémicos golden rings. “Hay una burbuja tremenda, algunos de los grupos de los que hablo en el libro se han convertido en grandes fábricas del propio mainstream, ahí la etiqueta indie o alternativo se diluye, es algo de los últimos años y por eso en el libro no incluyo casi ninguno de los últimos discos de esos grupos, porque no estoy seguro ni quiero hablar de lo que ha pasado en los últimos cinco, seis, siete años en esta nuestra pequeña industria independiente porque de independiente tiene poco...”. No queda sino apelar a casi un nuevo dogma. “Que el artista sea independiente en su concepción de la música, es lo único que nos va a salvar”.

El papel de ‘los guiris’

Es momento, quizá, de rebobinar la cinta TDK porque el indie español surgió por ósmosis del anglosajón. En otras palabras, y como dice y escribe en letras mayúsculas Nani y comparte el que esto escribe, LOS PIXIES SON DIOS. Por eso incluye a modo de apéndice esos discos extranjeros que amamantaron al indie español recién nacido. “En esas primeras etapas, todos éramos deudores de Ride, The Jesus and Mary Chain y Teenage Funclub en el Reino Unido, y luego en Estados Unidos los Dinosaur Jr., Pavement, Sonic Youth y Pixies, que eran el cuarteto absoluto, en Niños Mutantes a los dos últimos los venerábamos con 15 y 16 años”. Siguen siendo, en muchos casos, una fuente de la que seguir bebiendo. “Creo que hay grupos de ahora que reniegan de nosotros y se han ido a la actitud punk, como Carolina Durante, Camellos... y otros como Depresión Sonora o Alcalá Norte que están revisitando sonidos más oscuros y propuestas más densas. Pero Pixies, por ejemplo, siguen ahí como influencia y han envejecido muy bien, es el eterno ciclo...”.

La conversación deriva hacia otra corriente noventera renacida, el britpop, con Oasis de nuevo petándolo aunque a veces los hermanísimos sean más que indigestos. Nani también navega entre esos dos extremos. “Los dos primeros discos de Oasis son impresionantes, los adoro, pero los Gallagher son idiotas prácticamente desde su nacimiento, es que no los soporto... Joe Strummer decía que hay que ser una estrella encima del escenario y un caballero debajo de él, y es la puta verdad”.

La charla va entrando en la parte final de la cara B del vinilo y es pertinente apuntar al elefante en la habitación. El carácter aparentemente contradictorio en muchas ocasiones del indie también salpica a este Indilogía, que aparece en las librerías de la mano de Penguin Random House, una major del sector. “Es una buena pregunta”, encaja riendo Nani. “Intento lo mismo que Los Planetas, Lori Meyers o Sidonie, que con los mejores medios posibles me escuche la mayor gente posible, pero mi actitud independiente no la va a cambiar que edite con Aguilar y Penguin”. ¿Es entonces un intento de dinamitar la industria desde dentro como dice J que hace con Los Planetas? “No soy tan soberbio...”, vuelve a reír Nani.

“Soy un ‘supporter’ y sufridor absoluto del Granada CF, vamos fatal pero acabaremos terceros o cuartos, ya lo veréis”

Nani Castañeda, en AS

Y del Granada CF, por supuesto

Antes de recoger la grabadora, lo inesperado, es mentar la palabra fútbol y emerger otra faceta mucho menos conocida del músico granadino. “Soy súper futbolero y un supporter sufridor absoluto del Granada Club de Fútbol”, explica. “De joven era del Barça de Cruyff pero un día decidí que tenía que ser del equipo de mi ciudad”. En esas sigue. “Vamos fatal pero estamos empezando a jugar mejor y el Granada va a terminar tercero o cuarto, ya lo veréis”.

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Una afición que cerró el círculo cuando tocó, junto al resto de los Mutantes, en Los Cármenes por el ascenso del Granada a Primera. Porque además, si alguien contribuyó a normalizar el vínculo entre música y fútbol como reflejos del sentir popular, ése fue el indie granadino con Los Planetas y Lori Meyers al frente. Echaron tabúes abajo y Nani lo festeja, casi como un gol. “Es como cuando a Luis García Montero, poeta e intelectual de izquierdas, la gente le achaca que sea del Real Madrid... ¡pero si es una de las mejores cabezas de este país! Eso de ‘el fútbol es de borregos’ son frases manidas y aburridas que hay que desterrar de una vez”. Amén.

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