Qué fue de Cristina del Valle, cantante de ‘Amistades Peligrosas’: “Me decían que me limitara a calentar a los hombres”
La artista concedió una entrevista a ‘La Vanguardia’ donde habló de su compromiso social y de la discriminación que ha vivido como mujer.


Tras muchos años alejado de los escenarios, el dueto ‘Amistades Peligrosas’ vuelve a recorrer las ciudades de España. Alberto Comesaña y Cristina del Valle han conseguido dejar atrás sus problemas personales haciendo “un ejercicio de perdón y disfrute” para volver a vivir de la música, tal y como ha contado la artista ovetense en una entrevista en ‘La Vanguardia’.
“Su mujer, Poli, jugó un papel clave y nos animó a no terminar como enemigos. Empezamos a hablar, a entender el dolor del otro y a perdonarnos. Ahora somos casi familia. Hay discusiones, claro, pero las vivimos con respeto. [...] El objetivo es disfrutar lo que antes no supimos”, cuenta la cantante.
Después de una infancia complicada por la violencia que su padre ejercía sobre su madre (intento de asesinato incluido), del Valle se implicó mucho con distintas causas sociales, como la defensa del pueblo saharaui, la lucha contra la violencia de género, la libertad sexual o el papel de la mujer en la sociedad.
De todos esos temas ya hablaba en los 90 con ‘Amistades Peligrosas’. “Hicimos canciones contra el racismo, sobre eutanasia, libertad sexual. Eran mensajes de libertad, sin apología de la violencia. Para mí la música debía ser un instrumento de cambio social, no solo de entretenimiento”, cuenta. Una visión no compartida con managers que le decían “cómo vestirse y que no hablara de temas sociales”. Incluso llegaron a instarle a “limitarse a calentar a los hombres”. “Muchas compañeras sufrieron acoso sexual a cambio de grabar un disco. Yo nunca cedí, pero el coste fue enorme: llegué a pesar 36 kilos, terminé en el hospital por agotamiento”.
La industria, a su juicio, ha cambiado algo, pero no lo suficiente. “Sigue faltando representación femenina en festivales y espacios de decisión. “Me encanta ver a mujeres como Lola Índigo, Rozalén o Amaral mostrando su cuerpo si quieren, sin pedir permiso, rompiendo moldes. Algunas sufren presiones, pero las nuevas generaciones son más fuertes y reconocen a las que abrimos camino. Hasta han hecho suyo el reguetón con letras súper libres”.
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Ella, años después, sigue intentando usar su altavoz para lo mismo. Y mal no debe estar haciéndolo, pues ha recibido numerosos reconocimientos en este sentido. El último, en 2022, en reconocimiento a su labor en la lucha contra la violencia de género por parte del Ayuntamiento de Móstoles. También es embajadora de la ONU desde 2006, recibió el Premio Nicolás Salmerón en Derechos Humanos o el Premio Mujeres Constitucionales, entre muchos otros.
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