Paula Mattheus: “Vengo de discos desgarradores y ahora me he sentado a escribir serena”

La cantante getxotarra presenta su tercer álbum, ‘Todo lo alto que quiera’, y charla con AS sobre los altibajos del camino en la música —y en la vida—.

Paula Mattheus: “Vengo de discos desgarradores y ahora me he sentado a escribir serena”
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Todo lo alto que quiera es lo primero que Paula Mattheus (Getxo 1997) pensó cuando se puso a escribir su último disco. Después de unos meses complicados que le llevaron a pasar por un intenso proceso de terapia, la cantante estrena una ‘nueva versión’ de sí misma. Su música, por el contrario, nos sigue evocando recuerdos nostálgicos, románticos, pero ahora más sinceros que nunca.

Este disco habla menos del desamor, y más de encontrarse hablando ‘en plural’. Habla de lo idílico de estar enamorado; pero también del vértigo del principio, de la duda, y de la certeza. Sus letras honestas y su ritmo poprockero son la fusión perfecta que le ha llevado a conectar con la gente. Durante sus conciertos, son uno: público-autora-banda. Ella misma asegura que en el directo son “realmente una banda”.

Desde que despegó con su EP Veintitantas Primaveras en 2021, se ha consolidado como una de las figuras emergentes más prometedoras de la escena española. Ha pasado por (casi) todas las salas del país con su guitarra a cuestas, y en 2025 se enfrenta a su gira más especial, tocando en las salas más grandes del país, con Gijón como pistoletazo de salida el próximo 6 de marzo.

La “nueva” Paula presenta su nuevo trabajo como un viaje de dos mitades: que navegan entre el miedo a perderse y la certeza de haberse encontrado.

P: Antes de la salida del disco, hemos escuchado adelantos con La Salvaje o Autotune, ¿qué hace a este álbum diferente de los anteriores?

R: Tanto Me presento como El río, que son dos canciones del disco anterior, me abrieron una veda muy grande a escribir este disco. Si mi vida hubiese sido de otra manera, formarían parte del mismo disco. Pero sí que es verdad que después de esos dos temas me había cambiado muchísimo la vida. Había hecho una terapia brutal de un año que me había me había reestructurado todo y no había escrito ni una canción sobre esa nueva versión de mí.

Y en este disco te digo que me da hasta vergüenza, porque vengo de discos tan desgarradores, de desamor, de una Paula súper emocional y desequilibrada, también —porque lo estaba—. De repente me he sentado a escribir serena y me han salido unas canciones que pensaba que jamás iba a escribir. Creo que van a ser muy inspiradoras y muy sanadoras para gente que me sigue desde hace tiempo.

Antes era todo corazón y muy poca cabeza

Paula Mattheus

¿Cómo suele ser tu proceso creativo? ¿Eres más de sentarte a escribir con intención o de dejar que las canciones aparezcan cuando quieran?

Yo soy de las que creo que si te sientas a escribir es muy probable que no escribas absolutamente nada o que lo que escribas no sirva de mucho. Creo que hay un momento de sentarte a escribir, pero es cuando ya has tenido las ideas previas. Sí que soy de ir en el coche, en un avión o paseando por la calle y que se me ocurra algo y automáticamente grabarlo o escribirlo. Después esa idea la dejo reposando un tiempo, me siento a escribir y con la idea que tuve una tarde fugaz, escribo una canción. Creo que las dos conviven, pero si tengo que elegir una, que me venga la musa.

Muchas de tus canciones hablan de identidad, de miedos, de presentarte tal y como eres. ¿Ha habido alguna letra que te haya dado vértigo publicar? ¿Cómo llevas exponerte emocionalmente?

Pues bueno, me mentiría si te dijese que lo llevo mejor, porque lo llevo igual de mal que siempre. Me da vértigo y vergüenza. Pero luego cuando he vencido todo eso, y tiempo después voy a los conciertos y veo las caras de la gente, y me dicen: “Joder, me ha ayudado un mazo esta canción, me ha acompañado en un momento muy malo”, ahí es cuando siento que todo cobra sentido.

Intento pensar que simplemente funciono como un canal: me viene la musa, yo la transformo en una canción, pero en realidad no es mi música, es para la gente y es de la gente.

¿Hay alguna canción que sea terapéutica cuando la cantas en directo?

El Río es un tema que disfruto cantando en directo, me desahoga muchísimo y digo, qué guapo haber escrito esto y haber podido transformarlo en una canción, es brutal.

¿Y de este nuevo álbum cuál crees que va a ser la más ‘disfrutona’?

Hay un tema sin duda, yo estoy entre dos, pero diría que Mis botas horteras, me encanta esa canción, tengo unas ganas de tocarla...

Escuchando Autotune, no podía pasar por alto preguntarte cómo es ahora tu relación con las redes sociales, ¿Sientes presión por hacer un tema que se haga viral, o que encaje en algún supuesto molde?

Cada uno tiene su opinión en lo de las redes. Yo tengo una un poco contradictoria, porque por un lado creo que las redes sociales nos han dado a los artistas una independencia brutal.

Yo ahora soy una artista independiente, soy dueña de mis másters, gestiono mi carrera y tengo mucho poder sobre mi carrera, gracias a las redes sociales, cuando antiguamente dependías absolutamente de que te diesen voz o te diesen la oportunidad.

Pero por otro lado sí que es verdad que te vuelves un esclavo de estar continuamente mostrando el contenido. Quizás hay gente con canciones mil veces mejores que yo o que cualquiera, pero no tiene esa capacidad de estar tan expuesto a nivel social y mediático.

¿Has notado mucho cambio al estar ahora independiente? ¿Te ha condicionado la forma de hacer música o de presentarla luego?

En realidad siempre quise ser independiente y siempre pensé que acabaría siéndolo, lo que pasa es que me pilló la pandemia de por medio. No podía tocar, no facturaba absolutamente nada, era imposible financiar mi propia música.

Ahora, la vuelta a la independencia ha sido muy inspiradora, me he podido expresar como he querido, he elegido mis propios singles, cómo quiero presentar el proyecto en todas sus formas, lo digo por si alguien que está ahí dudando o tiene miedo, yo animo a todo el mundo a seguir el camino independiente porque no me ha cambiado absolutamente nada, de hecho estoy mejor mentalmente, escribo mejor y me está yendo mejor.

Veintitantas primaveras fue un punto de partida muy importante, mirando atrás, ¿qué dirías que ha cambiado más de ti? ¿Qué diferencia ves desde ese primer EP hasta ahora?

Creo que antes era todo corazón y muy poca cabeza. He empezado a meterle mucha cabeza a mi música y es guay porque te da más herramientas: el no hablar solamente desde la emoción.

También estoy mucho más segura de quién soy, de lo que hago y de lo que quiero contar y eso ha sido un proceso de cinco años, pero ahora escucho este disco y realmente me siento muy orgullosa de cada cosa que ha ocurrido. Antes no era capaz ni siquiera de decidir sobre ello, porque no tenía las herramientas y porque no lo conocía, ahora ya llevo años haciendo esto y sé lo que quiero.

Me Presento tuvo una repercusión enorme, llegó a hacerse ‘viral’. ¿Cómo viviste ese momento?

Pues, en realidad, mi tema más viral ha sido En Plural hace unos meses, ha sido muy loco. Con Me Presento estuve en el top 12 viral de Spotify y con En Plural he estado en el número 4. Me Presento se hizo viral por redes sociales, pero En Plural no, ha sido gente enamorada mandándose la canción, me ha parecido una cosa súper bonita.

Pero Me Presento sin duda, fue la primera canción que yo dije: “¡Dios mío, por fin tengo un golpe de suerte!”. Jamás hubiese imaginado que un tema así llegara a tanta gente, porque es un tema súper íntimo, pero también es uno de esos que yo no me atrevía a sacar porque me moría de vergüenza.

El directo es una parte muy importante de tu proyecto, se genera un ambiente muy cercano, casi de confesión colectiva. ¿Cómo vives tú ese momento con el público?

Trabajo mucho la parte de conectar en el directo. Un concierto nunca se tiene que convertir en algo automático en el que tú sales, tocas tus 20 canciones y te vas a dormir. Hay que hacer el ejercicio de intentar conectar con lo que estás haciendo, con las canciones que has escrito, con el público, y eso requiere una preparación.

Voy buscando momentos durante el directo en los que quiero que la gente entre en mi universo y en lo que estoy contando en las canciones. Y no quiero que solo vengan a escuchar la música, quiero que se vayan a su casa pensando en que se han reído, que han llorado, que se han sentido parte de algo. Al final todos queremos sentirnos parte de algo, y eso es lo que intento en mis conciertos.

Has pasado de escenarios pequeños a llenar salas cada vez más grandes. ¿Qué es lo que más te ha sorprendido de esa evolución en el directo? ¿Qué nos espera para esta nueva gira que empieza en Gijón el 6 de marzo?

Mi banda aquí juega un papel súper importante, hemos ido creciendo todos juntos. Llevo con la misma banda desde el 2020, se ha ido creando un lenguaje común en el cual mis directos ya no son de cantautora con banda, sino que parecemos realmente una banda.

Eso también hace que los discos en directo cobren un nuevo sentido. Nunca hacemos los mismos arreglos del disco, los trasladamos para que funcionen mejor en directo. En esta gira nos vamos a las salas más grandes del país, da mucho vértigo, pero estamos preparados.

En este disco colaboras con artistas como Yarea, Mikel Izal o Íñigo Quintero. ¿Qué necesitas para ofrecerle un tema a alguien o para componer juntos?

Quedar a escribir y que salga algo bonito es muy difícil, de verdad. A veces pasa y se alinean los astros, pero muchas veces la gente se sienta a escribir y dice, tengo que sacar un tema con no sé quién, y la canción es una mierda porque no ha surgido de una manera en que esos dos autores probablemente hubiesen escrito una canción.

En este disco he tenido mucha suerte porque terminé los temas y dije: “Esta canción la tiene que cantar esta persona conmigo”. Y al final las tres me han cuadrado.

Mis botas horteras, era un tema de ‘femme fatale’, necesitaba a dos mujerones y además me apetecía hacer algo no con una, sino con dos mujeres porque creo que las tías en general nos juntamos súper poco a hacer cosas, en comparación con lo que se juntan los chicos. A Mikel (Izal) es la segunda vez que le pedía una colaboración. La primera me dijo que no, a veces hay que insistir ríe), pero a la segunda le cuadró y le queda como anillo al dedo.

¿Qué artistas o referentes sientes que te han acompañado —musical o vitalmente— en este camino?

Rozalen ha sido una gran madrina en mi carrera, ella lo sabe. Otro padrino de la música es Marwan, me ha ayudado a gestionar muchas cosas. Alex Ubago siempre se ha portado increíble conmigo y a Rosana la conocí hace un tiempo y también me ha echado una mano en los momentos más complicados.

En La Salvaje, hablas de la conexión con tu ‘yo’ de cuando estás en el pueblo, ¿Cómo ha sido para ti el cambio de pasar a vivir en el norte a vivir en Madrid? ¿En alguno de los dos te sientes más inspirada?

Hace unos meses en una entrevista me preguntaron por qué hablaba tanto de la ciudad. En mis discos siempre hablo de las ciudades pero porque yo he vivido entre dos los últimos cuatro años. Sí que siento que mi música antes tenía más tierra, más mar, más viento, más elementos…cuando estás en una ciudad parece que no tienes tiempo de pararte a observar.

Ahora que vivo a las afueras de Madrid me está volviendo esa parte que tiene el aburrimiento de no vivir en un sitio con tanto ruido como este. El aburrimiento ayuda mucho a escribir.

Al final todos queremos sentirnos parte de algo, y eso es lo que intento en mis conciertos.

Paula Mattheus

Ahora estás en un momento de sacar fechas, pero cuando termina una gira o una etapa de lanzamientos, ¿qué suele pasar por tu cabeza: alivio, nostalgia, ganas de empezar otra vez?

Yo soy terrible, soy muy autoexigente. Me encanta mi trabajo, me encanta, de verdad. Cuando pasa el disco, pasa la gira y de repente tengo un parón, lo llevo fatal. Decir que lo llevo bien sería mentirte: lo llevo muy mal, me pongo muy nerviosa. Pero me he prometido a mí misma que ya llevo tres discos, dos EP’s y cuatro giras en cinco años. Después de esta gira, que va a ser muy larga e intensa, me voy a tomar el tiempo de respirar para volver a aburrirme y escribir un disco, dentro de varios años, que me vuelva a llevar a escribir como cuando tenía 15 años. Quiero escribirlo sin presión y probando cosas nuevas.

¿Cuál dirías que ha sido el mayor aprendizaje que te ha dado la música?

Las cosas más bonitas que me ha dado la música han sido la gente que he conocido, sin duda, porque en la música creo que todos somos muy iguales, da igual de dónde vengas. Siento que tiene el poder de unir y me ha dado realidades y perspectivas que no hubiese tenido jamás si no me hubiese dedicado a esto.

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