Leire Martínez se sincera: “La Oreja de Van Gogh ha sido un aprendizaje terrible a muchos niveles”
La artista se ha abierto en canal con la Cadena SER, donde ha hablado de sus inicios en la banda, su adiós, y lo que viene ahora.


Leire Martínez y La Oreja de Van Gogh siguen hoy caminos diferentes. La primera, como solista, está a punto de sacar su nuevo disco, ‘Historias de aquella niña’; y los segundos regresan con Amaia Montero, con quien tienen ya incluso una gira de conciertos planeada para 2026.
Una historia, la de artista y banda que ha dado muchas vueltas, y que culminó con separación durante este 2025, llegando después ‘Mi nombre’, una canción de Leire sobre la banda.
Desde entonces, el tiempo ha ido pasando, y a pesar de que la cantante ha sido preguntada por el tema en multitud de ocasiones, con el pianista James Rhodes, en una entrevista concedida a la Cadena SER, se ha abierto en canal.
Lo primero que ha hecho ha sido recordar esos 18 años como vocalista de La Oreja de Van Gogh: “La Oreja ha sido un aprendizaje terrible a muchos niveles”, incidiendo en lo negativo que llegó con su entrada: “Asumí que no le puedes gustar a todo el mundo”.
“Afortunadamente, ya había hecho un trabajo personal de conocerme y trabajarme a mí misma. Eso me vino muy bien. No tengo miedo de mirarme a un espejo y hace tiempo que aprendí a quererme con todo”, ha añadido.
Y es que tuvo que llegar a poner unos límites a la gente de a pie: “No quise permitir que alguien de la calle que no tiene ni idea de quién soy y de dónde vengo, me diga quién soy, porque es una opinión. Todos somos libres de opinar, pero hay opiniones que no respeto si me insultan a mí”.
Las críticas y el ninguneo que sufrió en ocasiones hizo que la propia Leire Martínez se plantease si era buena cantante: “No tenía del todo claro que esto fuera lo mío, me han hecho dudar mucho y me lo llegué a creer”.
Un momento duro al que hay que sumar el de su adiós a la banda: “Fue doloroso, ya lo he dicho. Y a nivel emocional todavía hay cosas que me cuesta digerir. Hay cosas que ocurren, que no podemos controlar y que pasan factura. Pero sufrir de más por algo que no puedes controlar no me merece la pena”.
Noticias relacionadas
“Este último año ha sido un ejercicio de reconexión con aquella niña que fui, que se ponía las gafas de aventurera, no se planteaba las cosas... jugaba. Ha sido importante reconectar eso de jugar, qué sentía y qué me generaba. Esa conexión con aquella que fui y que no tenía miedo, me ha venido bien”, ha concluido.
¡Tus opiniones importan! Comenta en los artículos y suscríbete gratis a nuestra newsletter y a las alertas informativas en la App o el canal de WhatsApp. ¿Buscas licenciar contenido? Haz clic aquí


Rellene su nombre y apellidos para comentar