Julia Medina: “Si no hubiera ido a ‘Tu cara me suena’, posiblemente no estaría en el Benidorm Fest”
La artista gaditana visita AS a tan solo unos días de viajar a Benidorm tras estrenar su último single, ‘Mi templo’.

Cuando Julia Medina entró en ‘Operación Triunfo 2018’ ya era una artista muy considerada en la provincia de Cádiz. La de San Fernando fue la vocalista de Saurom, una banda que mezclaba metal, folk y música celta entre 2015 y 2018 y se había recorrido pequeñas salas y locales de una provincia que se volcó con ella durante su paso por la Academia.
Tras el concurso, Julia ha sacado tres álbumes de estudio y ha participado en varios programas de televisión. Terminó 2025 lanzando su tema más personal, ‘Mi templo’, y empieza 2026 con nuevos retos, como subirse al escenario del Benidorm Fest. De esa nueva aventura y otras pasadas habla abiertamente en esta entrevista en AS.
P: El noviembre estrenaste ‘Mi templo’, tal vez tu canción más personal. ¿Recuerdas qué sentiste en el momento en el que terminaste de componer la canción y dijiste, acabada?
R: Pues, mira, cuando la terminé, sentí que había hecho un buen trabajo. La escribí con mi amigo Alberto Vela, de los mejores compositores de país. Y es muy guay, ¿no? Tener un amigo con el que compartir algo tan íntimo y que sea una zona de seguridad donde hablar de todo sin ningún tipo de tapujos. Y, pues, eso, sentí que habíamos hecho un buen trabajo y que la gente tenía que escuchar esa canción. Ya no por mí, sino porque si podía ayudarle a alguien más, pues ya me daba por satisfecha.
¿Qué parte de la letra te costó más soltar?
La canción habla explícitamente de odiarse a uno mismo, el cuerpo de uno mismo. Y es algo que se habla muy poco porque no vas por ahí diciendo: ‘Oh, qué mal me llevo conmigo misma’. Sí que entre amigas lo he hablado y me he dado cuenta que todas lo hemos sentido en algún momento. Eso quiere decir que es algo muy generalizado en la población. Casi todas mis canciones hablan de amor, de desamor, así que igual hace falta una canción de pronto, entre tanto que se sienta como un abrazo cuando te sientas mal contigo misma.
¿Cómo de importante es el trabajo psicológico en personas que tienen una exposición pública, como es tu caso?
Está muy de moda ir a terapia y es genial, yo soy la primera que voy. Pero también creo que cuando no hace falta, tampoco hay que ir, ¿sabes? De hecho, mi psicóloga sabe que soy el perfil de paciente intermitente, que voy cuando estoy mal. Primero porque vale mucho dinero. Debería estar como más financiado por el Estado yo creo, pero también es necesario cuando te sientes mal. Y a mí me sirvió muchísimo para intentar ser una mejor persona.
¿Qué tal te llevas con las redes sociales, que son uno de los focos que crean este odio hacia uno mismo?
Como consumidora me llevo regular. El año pasado, cuando vi las estadísticas de mi teléfono, había pasado tanto tiempo haciendo scroll infinito que al final te enganchas y, sin querer, parece que estás viendo videos chorras para pasar el rato, pero se te van metiendo cosas en la cabeza un ideal de belleza de lo que debería ser una mujer. Entonces, como consumidora, creo que hace un poco de daño y que hay que limitar el uso de las redes. Y luego, como artista, entiendo que es una herramienta de trabajo. Yo lo entiendo, pero a veces no lo respeto y promocionar mi propia canción me cuesta mucho. Menos mal que tengo un novio que le encantan las redes y me ayuda con un montón de ideas.
Al final es una manera de ponerte también delante del espejo, ¿no?
Sí, totalmente.
¿Consideras que con esta canción ha habido también un giro en tu música que va más allá de la letra?
Bueno, yo creo que mi música ha sido bastante uniforme en el sentido de que siempre muy honesta. Siempre hago pop y no me he movido de ahí, la verdad. No he probado otros estilos porque soy popera hasta la médula. Y esto, pues, es una balada. Y yo creo que la gente, de hecho, es lo que espera de mí muchas veces. Esperan baladas. No sé si es porque se me da mejor o no sé si es porque soy muy intensa escribiendo las letras y eso a la gente le gusta. Aunque es verdad que ahora que estoy trabajando en mi disco y no hay nada tan dramático como ‘Mi Templo’.
Entre ’Mi Templo’ y ‘Las Damas y el Vagabundo’, tu canción para el Benidorm Fest, hay pocos parecidos.
Sí. De hecho, me parece muy interesante para mi salud mental y mi estabilidad no estar demasiado tiempo con la promoción de ‘Mi Templo’ porque al final es una canción que remueve mucho, ¿no? Es una canción muy profunda. Y para mí es un respiro y un alivio poder interpretar ‘Las Damas y el Vagabundo’, que es una canción de bailar y de pasártelo bien.
¿Cómo está siendo la experiencia de la previa del Benidorm Fest?
Es increíble. Me lo paso muy bien, sobre todo en los ensayos. El momento ruedas de prensa, eso me cuesta un poco más. Pero el momento de ponerme con María en una sala de ensayo, con el escenario dibujado en el suelo, con el equipazo que hay detrás del Benidorm Fest, lo disfruto como una niña pequeña. De hecho, recuerdo cuando era pequeña y hacía eso en mi habitación, bailaba como si yo fuese Hannah Montana y me recuerda a eso. Y a mí, que soy muy nostálgica y muy melancólica, me llena un montón.
Has tenido suerte que te han cogido por esta y no por ‘Mi Templo’, porque si no, estarías con ‘Mi templo’ todo el rato.
Claro, de hecho, o sea, yo presenté ‘Mi Templo’ al Benidorm y cuando cogieron esta pensé que todo pasa por algo. Imagínate cantando allí ‘Mi Templo’, que es una canción que te remueve tanto, habría sido tanta intensidad para mí creo que va a ser mucho más interesante cantar ‘Las Damas y el Vagabundo’. Yo me imagino la escenografía de ‘Mi Templo’ y a lo mejor me imagino un piano de cola, un foco, algo muy sencillo. Pero ‘Las Damas y el Vagabundo’ nos da un poquito más de luz, de color, de que haya diversión en el escenario, que creo que tanta falta nos hace.
¿Cómo están siendo los ensayos con María León, que está ahí en México? ¿Por Teams?
Mira, es que en 2 o 3 meses que llevamos con todo esto, María ha venido 3 veces a España. O sea, me encanta porque está igual de loca que yo y ella se coge un avión y se viene para ensayar un día, o para hacer la prueba que sea y eso ha facilitado mucho las cosas. También hemos estado haciendo muchísimo Teams para hablar del vestuario o para hablar de la escenografía. Al final no estamos tan lejos. Está en México, pero no la he sentido para nada lejos. La veo más que a mi madre.
Comentabas el tema del vestuario. Cuando el Benidorm Fest era una preselección de Eurovisión, se hablaba mucho del vestuario, de la escenografía. El eurofán se fija mucho en este tipo de detalles. ¿Cómo de importante crees que van a ser este año esos aspectos y cómo lo son para ti?
Yo creo que el público del Benidorm Fest es un público muy exigente en cuanto a estos temas y yo creo que lo van a seguir siendo. O sea, creo que Eurovisión, fíjate que le dábamos mucha importancia, pero creo que es algo anecdótico que sea un vehículo para Eurovisión. De hecho, este año pienso que va a haber más exigencia. Porque lo importante es esto, el Benidorm, lo que estamos viviendo. No hay luego o un después. Entonces, estamos dispuestas nosotras a dar lo mejor y nuestro 100% va a estar en ese escenario.
¿Cómo estás viviendo que España no vaya a ir a Eurovisión en protesta por el genocidio de Israel en Gaza?
Estoy bastante encantada con la decisión. Creo que está muy acorde a lo que yo siento y lo que yo pienso como ciudadana del mundo. Así que no me importa en absoluto. Como fan de Eurovisión, me da pena, pero entiendo que hay cosas más importantes.
Está dando bastante de qué hablar, incluso de forma un tanto polémica, la celebración del Benidorm Fest incluso sin ir luego a Eurovisión. ¿Qué mensaje le mandarías a los que critican que se gaste dinero público en el Benidorm Fest sin que luego vaya a ir nadie a Eurovisión?
Pues que qué maravilla gastar dinero en cultura, me parece que es necesario. La televisión está llena de información y hay veces que solo necesitamos escuchar música. Y qué guay que nos den un espacio a los artistas. Es que me da igual Eurovisión. O sea, nos están dando un espacio en Televisión Española en prime-time para cantar nuestras canciones para poder hacer que el público disfrute. Entonces, ¿qué más da?
A estas alturas entiendo que lo que menos te preocupa del Benidorm Fest es la parte televisiva, ¿no? Porque ya tienes un bagaje detrás en televisión importante.
Bueno, no creas. A mí siempre me da muchísima presión. Yo pienso, esos 10 segundos antes de cantar, en que esto lo va a ver mi abuela en directo desde su casa y ya eso me pone de los nervios. No tengo ninguna manía de salir al escenario ni nada, pero me he autodiagnosticado pánico escénico porque ahora pienso en el Benidorm Fest y estoy muy tranquila. Esos minutos antes de salir a actuar de pronto se me olvidan la letra y la melodía.
Bueno, eso le pasa a los más grandes. Sabina en su despedida estaba leyendo sus conciertos en una pantalla.
Eso ya los artistas grandes lo hacen todos. Yo he visto hacerlo a Manuel Carrasco. Es normal. Tienes tanta presión encima que si puedes tener la letra ahí, por si acaso, echarle un ojo, pues está bien. Pero aquí en el Benidorm no hay teleprompter, así que me toca acordarte. Que, ya ves tú, me sé la canción perfectamente.
La última experiencia televisiva que tuviste fue ‘Tu cara me suena’. ¿Qué tal la experiencia del programa?
‘Tu cara me suena’ es una maravilla, una barbaridad. Yo no sé cómo no lo hice antes. Conoces a gente increíble, se hace una piña y una familia muy bonita y hay una unión que la he vivido un poco con ‘Operación Triunfo’. Me recordaba mucho a eso. Creo que la familia de Gestmusic lo hace súper bien. Y también, pues, como artista me ha permitido saber que soy capaz de muchas cosas. Cuando me dieron Lola Flores pensé que no era capaz de hacerlo e incluso un minuto antes de salir a actua pensando que no podía. Tuve mucha presión, pero luego gané esa gala. Me demostré que soy capaz de hacer muchas cosas. Y eso, fíjate, creo que si no hubiese hecho ‘Tu cara me suena’, a lo mejor no estaría en el Benidorm Fest, porque igual pensaría que ‘Las Damas y el Vagabundo’ no era una canción para mí. Igual pensaría que me cuesta el baile o que me cuesta expresarme con el cuerpo. Y me di cuenta en ‘Tu cara me suena’ que soy muy capaz de hacer muchas cosas.
¿Cómo es una semana en tu cara me suena?
Es muy intensa. Cuando me avisaron de que yo estaba dentro del casting, me dijeron que me preparara porque son cuatro meses en los que no iba a hacer otras cosas, que iba a estar solamente pensando en los artistas a los que tenía que imitar, aprendiéndome las coreografías, practicando la imitación. Es muy intenso, pero como yo ya estaba tan mentalizada de esta va a ser mi vida cuatro meses, pues estuve a tope. Yo creo que es importante ese sentimiento de comprometerte con lo que estás haciendo. Es una gala semanal. Nosotros grabábamos creo que los miércoles, pero los martes todo el día en plató ensayando y los jueves todo el día ensayando los ensayos de la siguiente semana. Total, que al final eran los tres días de grabación, pero los cuatro días restantes estabas en tu casa estudiando y ensayando.
¿Te quedaste con ganas de hacer a alguien?
Yo creo que hice como mi top. Me habría gustado hacer, por ejemplo, a Paula Mattheus, que es amiga y es una compositora increíble y artista y, además, se me da muy bien imitarla. Y yo lo puse en mi lista, pero no cayó. Así tengo también margen para ir invitada.
¿Qué tal en ‘Duos Increíbles’?
Fue increíble porque es un programa que te permitía trabajar con artistas senior que llevan toda la vida haciendo esto, haciendo música. A mí me tocó participar con David de María, que además le admiro profundamente y fue muy guay vivirle todo el tiempo que estuve. Para mi gusto nos fuimos demasiado pronto. Nos echaron muy pronto. Eso me enfadó.
¿Te enfadó?
Sí, sí, yo me enfadé. Pero más enfadó a María del Monte. Echaba humo.
No podemos pasar por alto, evidentemente, ‘Operación Triunfo’, que es donde empieza tu trayectoria musical y que, además, tus compañeras de edición te han hecho los coros para Benidorm.
Tengo mucha suerte porque casi todas mis amigas son cantantes y es un privilegio que no puede tener todo el mundo. Eso es lo más grande que me dio ‘Operación Triunfo’, la verdad, mis amigas. Y que yo levante el teléfono y diga: ‘Chicas, necesito unos coros’ y me digan que dónde hay que estar y a qué hora... esa disponibilidad de amistad es una suerte.
¿Eres de las concursantes que ven la parte negativa de ‘Operación Triunfo’ o de las que repetirían la experiencia?
Yo siempre estaré muy agradecida. Es que si yo pudiese volver, volvería.
Que cuenten contigo para una edición especial con extriunfitos
Vamos, sin dudarlo. Me voy tres meses y un año, lo que haga falta. Fue increíble. Además, claro, en ese momento yo era muy pequeña, no sabía cómo funcionaba un programa, no tenía ni idea. Pero ahora, con lo mayor que soy, los conocimientos que tengo de la tele, yo me metería ahí ya más tranquila.
¿Cómo recuerdas el casting?
El casting fue muy intenso, pero no lo recuerdo como algo traumático porque yo no daba por hecho que iba a entrar. O sea, era como, bueno, voy a vivir esto, a ver qué pasa. Probé suerte y a ver hasta dónde llego, era un disparo al aire. Y yo creo que me cogieron por esa tranquilidad que yo a lo mejor transmitía, porque no se me iba la vida en ir a ‘Operación Triunfo’. Simplemente era algo que me hacía mucha ilusión, que era un sueño, pero no se me iba la vida. Yo tenía muy claro que me quería dedicar a la música y que, si no era ese camino, era el que ya venía haciendo de hacía tiempo. Entonces, yo creo que esa tranquilidad justo fue lo que hizo que yo entrase.
¿En qué momento te diste cuenta de que que lo mismo entrabas?
Para mí, fíjate que la fase más compleja y más complicada creo que era la primera. Ponerte en una cola horas y horas con un jurado que llega un momento que ni escucharán. O sea, habrá gente que no la habrán juzgado bien porque es imposible, somos humanos. Y yo, cuando me pusieron la pegatina ya pensé que había pasado la primera fase de corte que es la más heavy. Ya luego tengo más posibilidad de prepararme un poco más, cantar con base musical O coger la guitarra. Ya te daba otras posibilidades donde podías demostrar que sabías hacer más cosas que cantar a capela.
¿Y las expectativas cómo estaban? Porque, claro, justo la generación anterior a la vuestra fue el pelotazo máximo.
Claro, de hecho, o sea, estos días me preguntaban en qué otra edición de ‘Operación Triunfo’ hubiese gustado estar. Pues igual en el 2017, pero no me presenté porque tenía ese estereotipo de los triunfitos de marionetas y de todo guionizado. Pero, claro, lo vi y vi a gente como Amaya, que hacía lo que le daba la gana; a Roi, que lo veía en la tele y decía: ‘Quiero ser su amiga’ y ahora es de mis mejores amigos. Me cambiaron completamente la perspectiva.
Y lo de que te estén 24 horas grabando las cámaras, ¿qué tal lo llevas?
Es un poquito regular al principio, pero ya las dos semanas me daba igual. Yo al principio era una ameba, estaba como cohibida todo el tiempo, y luego acabé siendo la humorista de la edición.
La penúltima, una curiosidad personal para una compositora. Los músicos cantáis historias personales vuestras que son como muy íntimas y, al final, cuando un cantante canta una canción de otro, ¿no es como estar cantando la vida de otro?
Depende, porque hay veces que escribo canciones porque me la ha pedido un artista y ya escribo pensando directamente en la historia que te cuenta. Sí. En el último single de Pastora me pidieron que hiciera una canción para ella. Entonces, yo me siento y pienso en qué puede pensar Pastora y es un juego para mí. Es algo superdivertido. Me meto en su piel, un poco como en ‘Tu cara me suena’ y pienso en qué puede pensar una persona que ya lleva tantos años en la música, que está casada, que tiene hijos. Y es un juego muy divertido para mí.
¿Y cómo es el proceso luego de retroalimentación? ¿Tú mandas a un proyecto, ella contesta...?
He tenido mucha suerte, porque siempre que me han pedido una canción y la he enviado, la han cogido. Y eso creo que también es evidentemente el talento, el esfuerzo y la dedicación, pero también hay suerte. Y yo siempre espero con mucha ilusión el feedback, ya sea positivo o negativo. O sea, es como, quiero saber qué te ha parecido esto que he hecho con mis manos para que lo cantes tú. Y he tenido mucha suerte y siempre las reacciones han sido muy buenas.
¿Se te ha dado la situación de escuchar una de esas canciones tuyas en algún concierto?
Sí, y ha sido muy emocionante. Recuerdo la primera vez que me pasó con Malú que cantó ‘Se Busca’, que era como su primer single después de mucho tiempo sin sacar canciones. Buah, ver todo el pabellón cantar esa canción y yo sentada así en la grada llorando...fue brutal.
¿Se da también al revés, que tú llames a alguien para que componga contigo o haga una canción para tu disco?
Noticias relacionadas
Claro, componer para otros artistas te abre mucho la mente. Yo al principio no contemplaba cantar una canción que no haya escrito yo. Luego veo a artistas que admiro como Conchita con una canción que no es suya y me dice: ‘Claro. Es que es mi amigo y si me manda una canción que me encanta, ¿cómo no la voy a cantar?’. Entonces, eso me ha enseñado también mucho a ser más humilde.Tengo la suerte de que muchos de mis amigos son compositores les digo de escribir juntos. Es casi un plan de ocio más que trabajo.
¡Tus opiniones importan! Comenta en los artículos y suscríbete gratis a nuestra newsletter y a las alertas informativas en la App o el canal de WhatsApp. ¿Buscas licenciar contenido? Haz clic aquí


Rellene su nombre y apellidos para comentar