Hinds viven, y viven intensamente
Carlotta Cosials y Ana Perrote dieron la voltereta final en La Riviera a su gira de ‘Viva Hinds’ dentro del ciclo Inverfest. Y en familia, literalmente...


Da gusto ver al artista o artistas que se suben a un escenario a pasárselo, como poco, igual de bien y, a ser posible, mejor incluso que la fanaticada que tienen debajo. La desgana mata cualquier relación, incluso la musical, y por suerte para Carlotta Cosials y Ana Perrote, a la sazón Hinds, lo suyo parece más que firme. Una amistad de esas que hasta empalagan. En la noche del jueves se dieron un homenaje en La Riviera dentro del ciclo Inverfest para ir poniendo colofón a la gira de su Viva Hinds (2024), que fue para ambas una catársis personal y musical. Hinds se partió por la mitad, con la salida de medio grupo, pero agarraron el timón (de capitanas, pero eso vendrá más adelante en esta crónica) y el resultado es que en su Madrid se lo pasaron pipa.
En familia, además. Primero con temor por el aforo viendo que la sala se iba llenando perezosamente (“Se nota que habéis apurado para cenar, eh”, bromearon) y finalmente con La Riviera en plena fiesta. Lo de estar en familia fue literal, porque entre los padres de Ana, hermanas, hermanos, amigas del cole y demás troupe querida aquello era como una fiesta de cumpleaños colectiva. Todo el mundo a bordo.

Esas pequeñas cápsulas autoconfesionales
Aún arrastran y parece que arrastrarán (seguramente por cuestiones no musicales) hasta los restos el sambenito de que Hinds en directo son flojitas. Para nada. Bien reforzadas por Paula (al bajo) y María (a la batería), estas Hinds suenan cohesionadas y hábiles. Sonó la californiana Boom Boom Back (sin Beck, pero qué más da), jalearon desayunos poco saludables en Coffee, viajaron atrás con Riding Solo y Waiting for You, tiraron del garajismo de Leave me alone y se abrieron, en pequeñas cápsulas autoconfesionales, como cuando dieron paso a Superstar. “Esta la compusimos cuando estábamos tiradas en el suelo...” y sin saber qué iba a ser de ellas, vinieron a explicar. Estar en la mierda, a veces, genera catársis de lo más interesantes.
Un cierre al que invitaron a espontáneas y no tan espontáneas a tocar San Diego y después a “las capitanas”, sus muchachas, para acabar el jolgorio colectivo que supuso En Forma. Lo que están, en forma y musicalmente hablando, quiero decir. Carlotta y Ana, Ana y Carlotta, supervivientes, pero eso no las define. Lo bueno viene ahora.
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