Ecko: “Le dije a mi madre que era famoso y me contestó que era mentira”
El cantante bonaerense hace repaso de su nuevo disco, ‘Volvimo al trap’, disecciona su esencia artística y recuerda los días de El Quinto Escalón en una charla con Diario AS horas antes de tomar el avión de vuelta a Argentina.

Hubo un tiempo en el que Ignacio Matías Spallatti, ‘Ecko’ (Villa Luzuriaga, Buenos Aires; 1999), salía a cazar. Ocurría cada fin de semana y siempre regresaba con ‘un par muertos’ bajo el brazo; vestía camisetas de baloncesto y una sudadera de Adidas. En aquellos días unió fuerzas con Dam y Nacho, otros dos lobos. Y nació Auge Team, uno de los escuadrones más icónicos de El Quinto Escalón. Cuando la competencia se despidió para siempre, como si de un hechizo se tratase, muchos raperos de su generación dieron el salto a la industria. Y Ecko, muy probablemente, comenzó a cumplir un sueño sin tener la menor idea de que lo estaba haciendo.
No eran muchachos normales, sino máquinas de verbalizar ritmos y girar versos que, de la noche a la mañana, se convirtieron en estrellas mundiales. Duki, Trueno, Paulo, Acru, Ysy A —Alejo, para los nostálgicos—, Lit Killah y un etcétera largo y dilatado. Ecko asumió la magia y se subió a un tren del que todavía no ha bajado. Sigue vigente, pero con más tatuajes; su estilo musical, amén del estallido artístico argentino de los últimos años, ha virado con éxito de un extremo de lo urbano a otro. Y ahora, tras una cascada de sencillos, dos álbumes y un EP, el ‘Dealer de Skilles’ regresa a su esencia con Volvimo al trap. Antes de su lanzamiento oficial, se sienta en un sótano colorido y bien iluminado de Chamberí, en Madrid, para charlar con un servidor. Ya ha anochecido y en apenas unas horas regresará a Argentina.
Es algo tarde y queda un poco rara la pregunta, pero ¿qué has desayunado hoy?
Café, una tortilla y huevos revueltos.
No es muy normal en Argentina...
No, pero yo puedo comer tortilla siempre. Y jamón, todo el día jamón crudo. Estoy aprovechando mis días aquí. España es jamón. Una mezcla rara por la mañana, ¿no?
Te encuentras de estreno con Volvimo Al Trap. ¿Cómo ha recibido la gente este nuevo trabajo?
Mis seguidores me venían pidiendo un proyecto así. Es sumamente personal. Pero más allá de lo que me piden, es algo que quería hacer desde hace mucho tiempo. Fueron tres o cuatro meses de estar preparándolo y seleccionando las mejores canciones, entre nuevas y viejas que pudimos actualizarlas. En el proceso, algunas canciones que tenían featuring se dieron y otras no por diferentes motivos. Y ahí estamos... Seleccionamos las nueve mejores.
¿Has aprendido algo de ti mismo en estos tres o cuatro meses?
Mucho. Por lo menos cuatro veces por semana, muchas horas... Me sirvió para volver a tener ese ritmo que había perdido. Estaba trabajando sobre muchas canciones ya grabadas hace tiempo, de manera que no me estaba metiendo tanto en el estudio a sacar cosas nuevas. Entonces sí. Pude volver a hacer lo que ya sabía. También aprendí nuevos ritmos, nuevos flows; estar buscando también nuevas frecuencias que estén sonando. Y actualizar todo eso un poco.
Iniciaste tu carrera musical como un príncipe de la métrica. Y poco a poco te alejaste de ese aspecto. ¿Sientes que en este nuevo trabajo impera más el mensaje, el aspecto ‘metriquero’ o el flow?
Traté de representar un poco más mucho los flows, sin duda. Y también lo visual por los videos. Pero el aspecto metriquero volví a incluirlo: volví a hacer muchos juegos de palabras y buscar ese sentido un poco más rebuscado.
Tu nuevo disco es un mensaje embotellado. ¿Qué pone dentro?
Es difícil. Está muy inspirado en lo callejero. Si fuera una frase, sería ‘Vivencias de Argentina’.
Se masca mucho la calle...
Es que traté de llevarla a todas las canciones. Son vivencias mías, de mi grupo, de mi squad. Lo vivimos todo.
¿Qué canción rescatas del disco?
A mí personalmente me gusta una que se llama Paca. Pero no creo que sea la más... Es que me gusta mucho, pero sobre todo por el proceso que vivimos con ella y la manera en que la creamos: fue a las siete u ocho de la mañana, de after. Nadie pensaba que íbamos a sacar una canción. Ya estábamos pasados, con ganas de irnos a dormir más que de grabar una canción. Pero tiré un verso rápido que me gustó mucho y salió.
Una de mis preferidas es BABY MAMA. Fue de las primeras. Y la otra que me gusta mucho es Mi Shorty, que distinta a todas porque, digamos, es la última y también la que más me representa.
¿Hay inspiración internacional en el disco o únicamente argentina?
Yo me inspiré mucho en mis comienzos con DaBaby, un rapero de Estados Unidos. De allí me influenció mucho Pop Smoke también. Me gustaban mucho, eran los que más consumía. Después escucho mucho a Anuel AA, a Cosculluela y, bueno, el trap de Puerto Rico.
¿Hay más influencia extranjera que argentina?
Sí, desde el principio. En España escuchaba a muchos raperos, hace mucho tiempo. Pero sí, en el trap siempre me identifiqué con Anuel, Bryan Mayer... Todos ellos.
Eres una coctelera de géneros. ¿Vuelves al trap porque es en el que mejor te encuentras?
No, no. Me sentí cómodo en todos los géneros que hice. Ninguno lo hice por pensar en comercializarme o por querer hacer mucha más plata. Simplemente siempre escuché cumbia, siempre escuché reggaetón, siempre escuché trap. Y me animé a hacerlos todos. O sea, nunca quise encasillarme en nada. Aunque sí que hay géneros que no haría nunca.
¿Cuáles?
No sé, algo super pop creo que nunca haría o música muy ‘fresa’. Tuve propuestas y hay canciones que rozan eso, pero tiene que ser una colaboración con algún artista. Igualmente, en mis partes siempre le hacía una bajada a trap o lo oscurecía un poco (ríe).
¿Cuándo empezó lo tuyo con el género urbano?
Desde chico. Ya como a los ocho o nueve años empecé a grabar algunas canciones, pero eran covers de reggaetón: nada propio. Con mis propias letras a los catorce; empecé a hacer freestyle a los dieciséis y ahí empecé con mis primeras canciones. Dealer De Skilles, Disputa...
¿Listen?
Esa fue también en aquella época, con Auge Team (sonríe y mira al infinito). Fue un temón. Lo grabamos Nacho, Dam y yo en un estudio; y el video lo grabó un amigo y lo edité yo con Camtasia Studio. Un programa que era horrible. Claro, yo tenía un ordenador malo y era el único programa que más o menos podía permitirme.
Y quedó increíble.
‘Sin filtro, en hip hop no hay nueve/Invicto como Mayweather/Me infiltro así que bye, nene/Conflictos como van, vienen’. Una forma muy difícil de rapear. Hoy en día si quiero ponerme me costaría mucho más hacer eso. Mi cabeza se programó para rapear diferente, un poco más entendible. Eso es un trabalenguas.
En ese momento estabas más...
Más modo nerd del rap. Quería sacar las cosas más complicadas. Y después entendí que para que me escuche mucha gente tenía que cambiar la forma de rapear.
El Quinto, Auge Team... En ese momento te llega la fama de golpe por el Quinto. Auge Team. Y tú tenías apenas 17 años.
No sé, fue raro. Todavía iba al colegio (ríe)
¿Cómo se lo explicaste a tu madre?
No, mi mamá no me creía. Le dije que era famoso y me contestó que era mentira. Hasta que salimos a la calle y me pidieron una foto, entonces me preguntó que qué estaba pasando. Y le dije: ‘¿Viste todo el tiempo que me iba, desaparecía y no estaba en casa? Estaba rapeando’. Y bueno, el rap me dio sus frutos. Ahí me empezaron a llamar tanto de Buenos Aires como de otras provincias para competencias. Y poco a poco pude ir juntando mi primera plata.
¿Cómo ha cambiado la industria desde esa primera época?
Creo que los primeros que salimos marcamos una época. Y después fueron saliendo nuevos. Hoy en día... No sé, siento que antes los niños soñaban con ser futbolistas, y hoy en día también sueñan con la oportunidad de ser cantantes. Se abrió un nuevo espacio.
Antes solo había bandas de rock, pero no... Una de cada millón progresaba o llegaba a lo internacional. Y nosotros abrimos una puerta que hoy es la salida de un montón de chicos que quieren cantar, que se graban y que tienen acceso a una industria que antes directamente no existía.
¿Te consideras un precursor?
Sí. Es loco decirlo, pero sí. Es lo que pasó. Como si miras a Puerto Rico y señalas a Daddy Yankee, Tego Calderón, Cosculluela y Arcángel. Nosotros fuimos los primeros de Argentina.
¿Hubo que forzar la entrada del trap para que se incluyera en lo urbano?
Es que hubo una ola muy fuerte de trap americano. Drake, Cardi B... Todo ese movimiento.
¿Hacia dónde ha ido eso?
Hoy cada uno armó su fandom y su esquina. Y cada uno tiene un sonido particular, digamos. También está el RKT, que salió después y se fue formando un poco de todo. Yo supe siempre moverme por todos lados. Y por suerte me fue bien en todo. O sea, si miras bien tengo por lo menos un hit en cada género.
¿Falta la unión que había en el inicio?
Sí, pero igualmente hay diferentes bandos. Se formó así y se dio así, no sé. Mientras surjan colaboraciones no hace falta nada más. Lo que más se tiene que entender es que no es necesario ser amigo de alguien para tener una colaboración. Al final esto es un negocio. Si es rentable una colaboración entre alguien con quien no me llevo bien y yo, puede terminarse dando.
No es necesario ser amigo de alguien para tener una colaboración. Esto es un negocio
Ecko
¿Qué parte hay del Ecko de Listen en Volvimo al trap?
Recuperé el hambre y las ganas porque en este álbum me nutrí de los nuevos artistas que salen en el álbum y que están conmigo bajo el sello. Fue una forma de ayudarnos mutuamente porque yo les brindo todo lo que pude aprender en este camino y ellos me devuelven esas ganas que, capaz, al hacer música comercial se pierden.
Sobre las batallas y el mundo del ‘freestyle’
Saltaste a la fama como freestyler, no como cantante. ¿Has querido perpetuar esa etiqueta?
Sí, siempre me gustó que me vean como un freestyler porque lo sigo haciendo. Siempre que puedo siempre estoy pendiente al mundo del freestyle. Hoy en día soy un espectador y me gusta: no estoy pendiente a todos, ni sé cómo van en la tabla, pero veo lo que más me llama la atención y los competidores que más me gustan. También hay algunos dentro de mi sello, como Facu HDR; él también me trajo todo eso de vuelta y las ganas de hacer freestyle, de estar todo el tiempo rapeando. A él lo veo como a mí en la época de Listen. Y me contagia la energía: volví a rapear y a tirar freestyle todo el día (sonríe).
¿Abres la puerta a la competición regular?
Este año competí en México contra Dani y contra Cacha. Tuve dos exhibiciones. Sangre por sangre, se llamó el evento. Y me sentí bien. No entrené mucho: fui y, bueno, hice lo que sé hacer y lo que nunca voy a olvidar; también un poco de show. Pero hoy en día estoy mejor preparado que entonces. Todo este tiempo estuve rapeando, improvisando, y me di cuenta de que con dos o tres meses de estar activo todo el tiempo improvisando puedo volver a agarrar el ritmo y alcanzar un nivel que es mejor que el que tenía: con más palabras, más vocabulario y más cosas que viví en todo este tiempo.
También te animaste a participar en la Liga Bazooka [competición de batallas escritas].
Sí, eso también. Si bien me gustó, siento que en esa época estaba en un momento en el que tenía muchísimo trabajo. O sea, literalmente terminé la Liga Bazooka y me fui a cantar a un show (ríe).
¿Quedaste orgulloso con tu participación?
Sí. Hubo algunos rounds y algunas cosas que olvidé. Antes de la batalla me lo sabía todo completo, pero estar ahí arriba es mucha presión. Aparte, tengo muchas cosas a favor y muchas cosas en contra; todos estaban ahí esperando a ver qué mierda hacía Ecko después de tanto tiempo. Y nada, mi primer minuto me gustó mucho. El segundo minuto fue el polémico y el tercer minuto, también.
Pero bueno, siento que la batalla fue un empate. Yo hice lo más polémico y lo que dio de hablar, pero mi primer minuto fue muy bueno, en el segundo los dos nos olvidamos los rounds y en el tercero él [Nacho, su excompañero de Auge Team] lo hizo bien. Siento que estuvo parejo.
Si en 20 años quedamos en tu barrio de Buenos Aires y nos tomamos una cerveza, ¿qué te gustaría decirme?
Han pasado 20 años y estoy contento porque pude terminar de construir mi imperio con Squad Music, con mi productora, de sacar muchos artistas y muchos productores nuevos; y hoy en día poder estar tranquilo y que los artistas estén trabajando.
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