TIKITAKAS MÚSICA | ENTREVISTA A DEPEDRO

Depedro: “Me gusta el boxeo porque es más barato que el psiquiatra”

‘Un lugar perfecto’ es el séptimo disco de estudio de Depedro, alter ego de Jairo Zabala, un artista capaz de hacer de sus conciertos eso, lugares perfectos llenos de magia. Ha ocurrido en La Riviera, en el Inverfest 2025.

Depedro: “Me gusta el boxeo porque es más barato que el psiquiatra”
KIKO HUESCA
Patricia Cazón
Patricia Cazón Trapote nació en Zotes del Páramo, León, en 1980. Licenciada en Periodismo por la Universidad Pontificia de Salamanca y Master de El País trabajó en El Diario de León y El País Semanal antes de llegar a AS en 2004. Cronista del Atlético desde 2016, es autora de cuatro libros y tertuliana en El Golazo de Gol y Estudio Estadio.
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Al menos una vez en la vida uno tiene que ir a un concierto de Depedro, la piel en la música de Jairo Zavala (Madrid, 1973) desde 2008. Un artista capaz de crear atmósferas únicas en un íntimo diálogo que brota desde el escenario y llega al público envuelto en los ritmos de sus dedos. Todo está ahí. Sus raíces musicales. Del Mediterráneo a Latinoamérica pasando por África. Y Aluche, claro. Ese barrio madrileño en el que Jairo nació y creció mientras aprendía a expresarse de manera autodidacta con la guitarra de su abuelo. Capaz de sobresalir en cualquier registro, ya rock, cumbia o blues, ‘Un lugar perfecto’, editado en 2024, es su séptimo disco de estudio. Diez canciones, 35 minutos más que añadir a su discografía, esa que puso en escena en dos noches en La Riviera dentro del ciclo Inverfest 2025, el festival de invierno en Madrid auspiciado por marcas que apoyan y aman la música como Vibra Mahou, para experiencias que van más allá de ésta. Los conciertos de Depedro son ejemplo. Pura emoción, sensibilidad y energía. Un para siempre.

Atiende a AS días después, por teléfono y ya entre maletas, que la gira que viene será larga, sin que la emoción de sus dos noches en el Inverfest se haya ido de la capital. Está aún en las conversaciones de los afortunados que las vivieron. En los recap de enero de las redes sociales. En lo alto del ránking de este festival de invierno: los suyos como dos de los conciertos inolvidables. Esas dos noches en las que, antes de su icónica ‘Llorona’ y de que gran parte de las canciones de ‘Un lugar perfecto’ recibieran el aplauso del público, sobre el escenario le acompañó Luz Casal con ‘Te sigo soñando’. Es una de las obras más inmensas de su repertorio (acumula más de 18.000 millones de escuchas en Spotify) y así se sintió, así se cantó. Otra es ‘Diciembre’, esa que compartió con Vetusta Morla y que tocó de las últimas con regalo sobre el escenario: uno de los músicos que le acompañaba era David García, el Indio, uno de los integrantes de la mítica banda creada en Tres Cantos, que se ha bajado de los escenarios al menos hasta 2026. Pero esas dos noches estaba a su lado. Con Jairo siempre. Como las patillas pronunciadas. “Recuerdos de Malasaña...”, que cantaría Jhonny Cifuentes.

Depedro: “Me gusta el boxeo porque es más barato que el psiquiatra”
Portada del disco de Depedro, 'Un lugar perfecto'.

Nada resume mejor sus conciertos que el título de su último disco, ‘Un lugar perfecto’. Porque estos son capaces de transportar a lo largo de todo el mundo con sus ritmos, con sus canciones.

Al final la música es un acto de artístico y, como tal, te hace viajar. Viajar emocionalmente y, a veces, hasta geográficamente. Es nuestro trabajo y tus palabras me congratulan mucho. Parece que no lo hicimos más.

Ha formado parte de la edición de 2025 del Inverfest, el festival de invierno en Madrid, convirtiendo en un lugar perfecto, su show en La Riviera.

Qué bonito. No lo puedo decir porque en mi en mis labios queda fatal, pero la copiaba para las siguientes entrevistas (sonríe).

¿Cómo lo vive usted desde el escenario? ‘Un lugar en el mundo’ es su séptimo disco de estudio con Depedro, ¿verdad?

Sí, y yo soy el primer sorprendido de que la conexión emocional siga estando. Porque es verdad que es un ciclo largo ya, son quince años ya de camino porque de carrera suena fatal. ¿Quién quiere ir deprisa? Yo no quiero llegar (sonríe). No sé si hace eso que disfrute más, si cabe, de cada concierto, cada paso, porque es muy relevante y muy, muy milagroso que la gente, te vayas a miles de kilómetros de tu casa, y cante tus canciones.

¿Por qué Depedro? ¿Por qué ese nombre?

No tengo un superpoder con los nombres. Al final el nombre de un grupo se hace o nace de un proyecto. La música que hago no es de vanguardia, pero sí es una música familiar o cercana y todo el mundo conoce a Pedro, ¿no? Pues así nada más (sonríe).

Depedro ya para siempre unido a su propio nombre, Jairo Zavala.

Yo es que al principio no sabía si alguien más iba a formar parte del proyecto. Cuando arrancas no lo sabes. Al final sí, me quedé solo.

Pero usted lleva haciendo música toda la vida. La Vaca Azul, Amparanoia, Calexico… Una carrera larguísima.

Sí, lo que pasa es que no hay un antes y un después, sino un camino muy lentito por muchas carreteras secundarias que te dan la oportunidad de observar, de escuchar y de aprender. Como todo en la vida, que nada es blanco y negro si no que va siendo algo muy paulatino que al final construye este presente.

En ese camino antes de Depedro, ha pasado por el rock (La Vaca Azul), el indie folk (Calexico), la fusión (Amparanoia). Tantos ritmos distintos que han sido como una escuela, quizá, para Depedro.

Yo no he hecho un mismo estilo, pero sí que hay un hilo conductor que lo puedes ir siguiendo si escuchas todas mis canciones. Evidentemente también va un poco con la energía de la edad que va teniendo uno. Sí soy la misma persona, pero no miro de la misma manera. Menos mal. Vas aprendiendo cosas y también porque, lo he dicho en muchas entrevistas, es una analogía que me gusta mucho: me gustan mucho las lentejas pero todos los días no (sonríe). Hay que aprender otras maneras de interpretar y para crecer personalmente.

La primera guitarra que tuvo en las manos, se la puso su abuelo.

Sí. La tenía por ahí en casa y con esa es con la que aprendí.

Aprendió a tocarla de manera autodidacta, ¿no?

Sí, lo que pasa que luego estudié un par de años con un profesor que se llama Chema Sainz, de Alcalá de Henares, me dio muchísimas pautas para pues para seguir adelante. Música no pude estudiar formalmente. Pero sigo estudiando a día de hoy, eh. Me he ido formando y he tenido luego clases de piano, por ejemplo. Como puedo voy tirando hacia delante (sonríe inmenso).

¿Qué música escuchaba de niño en su casa?

Yo tuve suerte en eso porque en mi casa se escuchaban muchos tipos de música. Mi familia siempre ha sido muy viajera y, por circunstancias familiares, mi abuelo fue destinado a Guinea Ecuatorial cuando era colonia. Entonces escuchaba mucha música africana. Por parte paterna tengo sangre peruana y el folclore latino sonaba en casa. Pero lo que pasa que yo soy de Aluche y a mí me gustaba Leño (ríe). Cuando iba a casa de mi abuela y mi abuelo que me cantaban habaneras y boleros. Todo eso ha estado ahí latente, mezclándose a lo largo de los años, y ha florecido en este proyecto que se llama Depedro.

A usted le gusta mucho el boxeo, ¿verdad?

Sí.

“No puedo quitarme las patillas porque lo hice un día y al llegar a casa mis hijos dijeron: “¿Y este quién es?”

Jairo Zavala, Depedro

¿Se podría hacer alguna analogía de sentirse sobre un ring cuando un artista se sube a un escenario?

Uf. No lo sé porque yo practico boxeo pero de manera recreativa. No sé. No me pondría en las botas de un competidor profesional porque eso pregúntaselo a ellos, ¿no? Sí que cualquier deporte tiene, para practicarlo a alto nivel, un grado de disciplina muy alto y de sacrificio que la música también lo tiene. Ahí hay una analogía, claro.

¿Qué es lo que le gusta del boxeo?

Pues que es bastante más barato que el psiquiatra.

Contaba hace unas semanas en una entrevista en El País que, de Malasaña, le quedan las patillas.

Sí, hombre, claro, me las quité un día y al llegar a casa mis hijos dijeron: “¿Y este quién es?”. “Pues papá...” (ríe).

¿Qué calendario tiene para 2025?

Vamos a Austria, Suiza, Valencia. Vamos a ir a Colombia en abril. Hay una gira extensa, la verdad.

¿Cómo siente que se recibe a Depedro fuera de lo que son las fronteras de España?

Pues tengo la inmensa suerte de que Depedro tiene una voz propia que es apreciada fuera. La gente reacciona de la misma manera en los mismos sitios a las canciones. Da igual si estoy en Beijing (China) o estoy en Santiago del Estero (Argentina) o en Buenos Aires, ¿no?

¿Cuál es el sitio más lejano de Madrid en el que ha tocado?

Nueva Zelanda. Más lejos difícil, ¿no? (sonríe).

‘Te Sigo Soñando’ es una canción de su primer disco como Depedro (‘Depedro’, 2008) que diez años más tarde, en 2018, reeditó acompañado de Luz Casal en ‘Todo va a salir bien’. ¿Cómo surgió esa colaboración con ella?

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Yo grabé un disco con ella como guitarrista y como ella es una persona igual de generosa que grande como artista, le pregunté, ya que iba a grabar un disco de colaboraciones, si quería participar y me dijo que sí. Escogió esa canción. La regrabó otra vez y el resto es historia porque cuando interpreta una canción Luz Casal ya deja de ser tuya (ríe, precioso y profundo).

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