Tikitakas Música | Entrevista Álex Ubago

Álex Ubago: “Mucha gente se sorprendería si se viniera conmigo de farra...”

Hace 25 años que esa maqueta que grabó con cinco canciones para regalarle a su novia llegó a las radios para convertir su nombre en un apellido: cantarle al amor, Álex Ubago. Este 2026 hará una gira remember con todas ellas. Se lo cuenta a AS. Contándolas. Contándose.

Álex Ubago, para AS.
EDUARDO CANDEL REVIEJO
Patricia Cazón
Patricia Cazón Trapote nació en Zotes del Páramo, León, en 1980. Licenciada en Periodismo por la Universidad Pontificia de Salamanca y Master de El País trabajó en El Diario de León y El País Semanal antes de llegar a AS en 2004. Cronista del Atlético desde 2016, es autora de cuatro libros y tertuliana en El Golazo de Gol y Estudio Estadio.
Actualizado a

Álex Ubago (Vitoria-Gasteiz, 1981) habla con la calma de quien ya no necesita demostrar nada. Lo hace una mañana de invierno desde esta sala bañada por la primera luz del día que se cuela por la ventana que da a la Cuesta de San Vicente en las oficinas de la discográfica Warner en Madrid. Han pasado más de veinticinco años desde que aquellas canciones nacidas en su habitación adolescente en Donosti lo empujaron, casi sin previo aviso, a convertirse en uno de los nombres más reconocibles del pop en español. Desde entonces, millones de discos vendidos, giras interminables, estadios llenos y frases (“me muero por conocerteeee”) que han sobrevivido al paso del tiempo y a los cambios de la industria en un camino que nunca persiguió conscientemente la fama. En el fondo él solo quería algo mucho más sencillo y difícil a la vez: vivir de la música.

Cantautor por definición y por vocación, Álex Ubago fue parte de una generación de cantautores que devolvió la emoción, la vulnerabilidad y la melodía al centro del mainstream a principios de los 2000, cuando la radio aún marcaba el pulso y los videoclips musicales se consumían en la tele como ritual cotidiano. Sus canciones, a menudo etiquetadas como tristes o melancólicas, ‘cortavenas’, han servido durante décadas como refugio emocional para varias generaciones que aprendieron a nombrar el amor, la pérdida y la fragilidad a través de sus letras. Hoy, lejos del ruido mediático y del foco constante, sigue componiendo desde el mismo lugar. Íntimo y honesto. Aunque la música haya cambiado en los modos de hacerse y consumir.

Padre, marido, músico y testigo privilegiado de una industria en transformación, Álex Ubago repasa con AS su historia sin nostalgia impostada, consciente de lo vivido, agradecido por lo recorrido y aún profundamente emocionado de que, cuando suenan los primeros acordes, el público siga cantando cada palabra como si fuera propia. De Donosti al mundo, de los cassettes a Spotify, de la fama precoz a la vida familiar, esta entrevista es un viaje. El de Álex Ubago en palabras y a lo largo de 25 años de música que celebrará con una gira en la que recuperará todas esas canciones que ya no solo le pertenecen a él. Que cuentan a la generación que fue adolescente en los 90. Y escuchaba la radio. Y veía aquellos vídeos musicales en la tele. Y sabía cómo se rebobinaban las cintas de casette con un boli Bic.

Nadie le llamaría ‘triste’ o ‘cortavenas’ cuando le tiene cerca. Es cercano, risueño y bromista. Es atento y humano, muy reflexivo y sensato. Ríe y habla. Habla y ríe. Mientras esta sala de las oficinas de Warner en Madrid se va llenando de sus vivencias y recuerdos. De música, exposición pública, autoexigencia y el privilegio de seguir cantando canciones que, con el tiempo, ya no le pertenecen solo a él. Esas que este 2026 formarán parte de la gira remember con la que volverá a recorrer toda España. Como entonces, cuando ponías la radio y siempre estaban ahí. Contándote. Y también a él, aunque quizá no tan del todo como para el mundo quedaron. ‘Cortavenas’. Nada más lejos.

Álex Ubago: “Mucha gente se sorprendería si se viniera conmigo de farra...”
Álex Ubago, para AS. EDUARDO CANDEL REVIEJO

25 años ya. ¿Cuándo mira atrás tiene la sensación de que el tiempo pasa muy rápido?

Totalmente (sonríe, y la sonrisa tierna se le queda enredada en la boca mientras sigue hablando), pero sí, me parece mentira que hayan pasado ya casi 25 años desde que empezó esta aventura. Es bonito mirar hacia atrás y darte cuenta de todas las cosas que he tenido la suerte de vivir. Todas las aventuras, viajes, gente con la que he podido compartir la música, los lugares que he podido conocer, todos los conciertos… Si me lo hubieran dicho cuando era un niño y soñaba con dedicarme a esto, no me lo habría creído.

¿Cómo ve ahora el comienzo, desde la distancia de los 25 años?

(Sonríe de nuevo) Todo empezó de una manera muy poco premeditada o buscada, eso hace que mi historia sea muy curiosa. Mi incursión en la música profesional.

Las grandes historias siempre comienzan así...

Yo, cuando era un niño, chaval, la música era mi hobby y siempre ha sido mi pasión y, digamos que en mis sueños más fantasiosos, soñaba con dedicarme a ello, pero no es algo que persiguiera proactivamente. El clic fue que, cuando yo tenía 17 años, y ya había empezado a escribir mis primeras canciones, porque yo tocaba la guitarra y cantaba desde que era bastante niño...

¿Y cómo empezó a tocar la guitarra?

A ver, por un lado, gran parte de la culpa de mi amor por la música tiene que ver con mi familia. Mi madre siempre ha cantado muy bien, nunca se ha dedicado profesionalmente, pero en casa yo siempre veía música. Mi abuelo materno era músico, saxofonista y clarinetista, y uno de los hermanos de mi madre también era, amateur, y luego tenía una tía, Manuela, que mi hija se llama igual en su honor porque falleció muy joven… Y luego tenía un amigo, el mejor de la infancia, Pedro, que su hermano tocaba la guitarra y ya, desde niños, 10, 11 años, empezamos a ir juntos a aprender a tocarla y a sacar nuestras primeras canciones, siempre versionando las de los artistas y grupos que nos gustaban. Y con 15, 16 empecé a escribir mis propias composiciones. Y cuando tenía 17, coincidiendo con el cumpleaños de la novia que yo tenía por aquel entonces, grabé una maqueta con cinco propias para hacerle un regalo. Y, por casualidades de la vida, esa maqueta terminó en manos de un mánager de mi ciudad, Iñigo, que a día de hoy lo sigue siendo, que fue mi descubridor, que es mi familia, y que fue quien escuchó aquella maqueta súper cutre…

“Yo mismo digo: ‘Joe, cuánta gente sigue escuchando mis canciones a día de hoy”

Álex Ubago

¿Cómo era?

La grabé con mi primo David, también músico amateur, quien tenía un home estudio y grabamos ahí cinco canciones, esa maqueta cuyo único objetivo, ya te digo, era hacerle un regalo a mi novia. Pero, luego, por casualidades…

¿Qué pasó?

Que tengo otro primo con un bar en Donosti que tenía una copia de aquella maqueta. Un día Iñigo apareció en el bar y lo típico: “Oye, que tengo un primo que canta...”. Y le dio mi maqueta. Iñigo la escuchó y ahí fue la conexión. Hubo algo en ella que le gustó, se puso en contacto conmigo, nos conocimos y a partir de ahí empieza un proceso… Claro, porque yo era un chaval, tenía pocas canciones, y me dijo: “Te animo a que sigas componiendo porque aquí hay leña que cortar”. Y ese fue el inicio de un proceso que, durante aquellos años, entre los 17, 18 y los 20, que salió mi primer disco, estuve componiendo un montón. Escribí un montón de canciones y firmé con DRO.

¿Cómo ha cambiado la música en estos 25 años? Aquel disco que vendió un millón y medio de copias a 6,7 millones de escuchas mensuales en Spotify… La historia de la música se puede contar en su propia historia.

Sí, desde mis ojos. O como nos pasa a muchos que somos ya un poquitillo veteranos.

Sí, 6,7 millones de escuchas mensuales en Spotify, guau, viniendo del pasado absoluto.

De eso estoy muy orgulloso.

Porque su música sigue convenciendo a la generación de ahora. Yo no sé si hay tantos artistas en España que tengan tantas escuchas mensuales.

No lo sé. La verdad es que es una cifra muy buena y que yo mismo digo: “Joe, cuánta gente sigue escuchando mis canciones a día de hoy”. Creo que en esa cifra tiene mucho peso América, que para mí ha sido un continente, y sigue siendo, que me ha dado muchísimo desde el comienzo de mi carrera. Es muy grande y hay mucha gente ahí que me da mucho cariño, que escucha mi música, que viene a mis conciertos y eso marca una diferencia importante. Pero sí es verdad lo que dices, que los que ya llevamos años en esto y somos un poco veteranos hemos vivido una transición entre lo que era el soporte físico, cuando no existía nada de esto.

Es que.. Qué distinto...

Yo cuando en 2001 saqué mi primer disco no había redes sociales, YouTube o Spotify. Era todo cassette. Recuerdo que estaban en las gasolineras....

¿Y cómo se ha ido adaptando usted a esa nueva manera de consumir y de hacer música?

La adaptación es una cuestión más de equipo, que se sale un poco de lo que es la esencia de hacer canciones y hacer música. Mi aproximación a la música no ha cambiado tanto, en realidad. Yo sigo haciendo canciones de una manera muy visceral, muy emocional, agarrando una guitarra, un piano… Ves, agarrando es una expresión muy de América porque como en Argentina diga: “cojo la guitarra”… (una carcajada coral llena la sala de las oficinas de Warner en Madrid).

Ya, ya. Eso no puede decirlo allí...

Yo solía decir: “Agarro la guitarra y me la cojo” (ríe). No, no (ríe de nuevo antes de mudar su rostro a la seriedad). Eh..., bueno..., se me ha ido un poco el hilo. Sí que es verdad que te vales de las nuevas tecnologías a la hora de hacer música que nos pueden ayudar a los artistas en nuestro proceso creativo, pero la esencia de escribir canciones, mis letras, mis historias, mi guitarra, mi piano, eso se ha mantenido similar. Lo que ha cambiado es cómo ofrecer la música a la gente. La manera de consumirla… Detalles o patrones en el vehículo a través del cual tú haces llegar tus creaciones o contenido a la gente.

“Los primeros cuatro, cinco años de mi carrera, los recuerdo un poco en nebulosa. Fue todo a tal velocidad y tal locura...”

Álex Ubago

¿Cómo fue eso de repente? Usted era un chico normal, desconocido, y de pronto que le conociera todo el mundo… Tan joven...

Una locura. Es verdad que fue un proceso a lo largo de un año. Al principio mis canciones sonaban bastante en la radio, pero yo no había hecho mucha tele. Mucha gente empezó a conocer mi música pero no mi cara, por lo que al principio no fue tanto el impacto de salir a la calle y que la gente me reconociera. Eso llega más tarde. Cuando empezamos a hacer apariciones en programas de televisión, los videoclips…

Claro, era una época en la que la gente consumía mucho los canales de vídeo. Los 40, MTV…

Y era muy común entrar a un bar, una cafetería o donde fuera y que hubiera una pantalla con vídeos. Y, luego, en casa, también la gente lo consumía mucho.

¿Y?

Que a lo largo de más o menos un año, hubo un cambio muy, muy grande en mi vida, porque yo pasé de… A ver, mi historia es también un poco particular en ese sentido: porque yo no fui un músico que me pasara muchos años tocando puertas o en garitos hasta que me di a conocer. Yo pasé prácticamente de cantar en mi habitación para mi novia, amigos, a estar en estadios o plazas de toros o el Palau Sant Jordi. Eso y el salir a la calle y pasar de ser un chaval totalmente desconocido a ser una cara muy conocida con 20 años.

¿Cómo afecta eso a nivel mental?

Pues mira, me internaron en un psiquiátrico… (ríe). Y luego ya al salir, todo mejor (ríe de nuevo). No, fueron unos años muy locos, eso es la verdad, pero no lo recuerdo para nada como algo negativo. Fueron años de mucha locura, unas vivencias increíbles. De hecho tengo vídeos, porque en aquella primera gira me compré una cámara que llevaba todo el tiempo encima e iba grabando. Viajes, furgo, backstage, camerinos, conciertos, con los fans, promociones... Horas y horas de grabaciones, que de hecho es una joya que tengo ahí para un posible documental que vamos a hacer. Y me veo ahí y estoy todo el tiempo descojonándome y disfrutando de una cosa que era un poco surrealista. Y yo considero que he sido siempre un chaval con bastante cabeza y que ha estado siempre muy bien rodeado, algo que tiene mucha importancia, sobre todo cuando eres muy joven. Tu familia, tus padres, tu equipo... Porque yo soy, como dicen en fútbol, un one club man. Toda mi carrera con el mismo, tanto de management como de discográfica.

Eso también habla muy bien de usted y de su manera de trabajar.

Me fío de ellos. Somos una piña. Familia.

Pero hay gente que se olvida cuando crece de seguir sujetando esa primera mano que le agarró.

Puede ser. También es verdad que yo tuve la suerte de caer, ya de entrada, en manos de un equipo espectacular, como profesionales y como personas, sobre todo lo último. Empezando por Iñigo, mi mánager, que me han transmitido siempre unos valores... Porque yo también he tenido momentos en los que se me ha podido ir un poco la olla, de equivocarme en muchas cosas y siempre, yo creo, me han sabido aconsejar muy bien y ayudarme a gestionar todo con cabeza y sin que se me vaya la cabeza. También es verdad que, sobre todo los primeros cuatro, cinco años de mi carrera, los recuerdo un poco en nebulosa. Fue todo a tal velocidad y tal locura... Que había un punto que yo no sé si valoraba en ese momento lo que me estaba pasando. Sí lo disfruté, pero cambió tanto mi vida que ha sido luego, a toro pasado, cuando he aprendido a valorar muchas cosas que pasaron. A decir: “Joe, qué guay aquello”. A revivir muchas cosas con otra tranquilidad o perspectiva.

¿Usted podía entrar en un centro comercial entonces?

No.

Álex Ubago: “Mucha gente se sorprendería si se viniera conmigo de farra...”
Momento de la entrevista de Álex Ubago con AS.EDUARDO CANDEL REVIEJO

¿Qué ocurría?

Hoy día sí puedo, porque todo aquello se calmó. Yo ahora soy un tipo que, voy por la calle y no me para nadie o lo hacen cinco personas, un poco random. La gente me reconoce…

Está igual…

Porque no me has visto por dentro (ríe). Pero en aquellos años… Era una locura, un imposible. No podía caminar por la calle. O sea, y no se lo deseo a nadie, es bonito, por un lado, cumplir tu sueño, pero hay un punto ahí que era un poco loco. Viví situaciones surrealistas.

¿Cómo cuáles?

Pues como estar en un centro comercial y tener que salir corriendo y bajar al parking y tener que esconderme debajo de un coche.

Ostras…

Porque había una oleada de adolescentes que me querían…

¿Arrancar la ropa…?

Sí, sí, sí. Una de tantas anécdotas que te podría contar yo y la gente de mi equipo.

Raúl García decía siempre que volvería a vivir lo mismo, pero que daría mucho por salir a la calle y ser anónimo.

Muchas veces sí que echas de menos ese anonimato. Yo en mi caso nunca soñé con ser famoso. Yo soñaba con dedicarme a la música. Que fuera mi medio de vida. Lo otro al final es una consecuencia, pero en mi caso yo no he sufrido mucho eso. Sí que es verdad que, en los primeros años, viví situaciones curiosas como la que te he contado, pero también el haberme mantenido siempre lejos del foco mediático o farandulero de Madrid me ayudó.

Porque usted siempre ha vivido en Donosti. Entonces también.

Y me he mantenido un poco al margen de eso, que fue uno de los buenos consejos que me dio mi mánager. Que mantuviera este vínculo con Donosti, que al final estás allí un poco apartado, fuera de todo.

Y ahí la gente ya le conoce…

Y no hay paparazzis. Nunca he sentido esa persecución de los medios ni de la gente. Yo soy un tío que vive muy tranquilo y siempre lo he sido.

“Muchas veces, he tenido que oír: ‘Álex Ubago es un tío muy triste’. Y es un sambenito que se me ha puesto ante el que yo me intento reír...”

Álex Ubago

¿Quién es hoy Álex Ubago?

(Silencio, medita unos segundos) Pues… yo te diría que hoy, lo primero, un marido y padre de familia, que es lo más importante para mí.

Tiene dos niños.

Un niño y una niña, de 13 y 9 años. Me casé hace ya 14 con María, mi mujer, y eso es lo más importante para mí junto a la música. Al final somos las cosas que hacemos, lo que sentimos, y mi mayor sentimiento de arraigo y amor está en mi familia, mi mujer, mis hijos, mis padres, mis amigos, mi vida real, familiar y cercana. Eso es lo que yo soy, aparte de lo que es la música, que también es parte de lo que yo soy. Va todo unido. Álex Ubago no es un personaje, es una realidad. Yo no me disfrazo. Cuando me subo a un escenario a lo mejor sí me transformo un poco, me meto en ese mundo mío de mis canciones y mi música, pero al final es todo uno.

¿Qué le dicen sus hijos de sus canciones?

Les gustan. Algunas más que otras. Mi hija sí me escucha más, mi hijo no mucho, porque él escucha Bad Bunny, Myke Towers. Mi hija también toda esa música que escuchan los jóvenes ahora, pero también se pone mis canciones. Entonces yo les voy enseñando. Las nuevas que voy haciendo siempre las comparto primero con ellos. También es un termómetro para saber qué conecta más con la gente más joven. También es verdad que me hablan con total sinceridad y en casa no soy Álex Ubago, soy papá, y mis hijos me vacilan, y si algo no les gusta me lo dicen.

Álex Ubago: “Mucha gente se sorprendería si se viniera conmigo de farra...”
Álex Ubago, para AS. EDUARDO CANDEL REVIEJO

En ese momento cuando usted salió sí que había una fuerte ola de cantautores: usted, Ismael Serrano… Ahora no sé si es percepción mía que todo está inundado por la música urbana, reguetón…

Estoy de acuerdo en parte. Es verdad que hubo, cuando yo salí, una oleada de cantautores o era un momento a nivel mainstream en el que, cuando ponías la radio, escuchabas eso. Yo recuerdo mi primer disco, mis influencias fueron Ismael Serrano, Alejandro Sanz, Antonio Vega, Enrique Urquijo... Pero creo que ahora también hay cantautores, porque hay muchos artistas jóvenes que componen sus canciones. Al final, ¿qué es un cantautor? El tío que canta lo que compone. Lo que pasa es que a veces relacionamos esa figura con el que va con una guitarra que canta canciones protesta. Y esa ya es una versión muy anticuada del cantautor.

¿Y qué es un cantautor en 2025?

Un tío que a día de hoy hace sus bases con el Ableton Live o canta, aunque sea en un estilo más urbano, sus propias creaciones, también es un cantautor. Todo va evolucionando y hoy tienes cantautores con un aire más clásico y otros más modernos, actuales o con otro sonido, pero sigue habiendo cantautores.

Decía usted en una entrevista: “Soy bastante cruel conmigo mismo y me fustigo”, hablando de su hijo, de comportamientos suyos que ve reflejados en él. ¿Por qué? A usted no le veo siendo cruel con nadie.

(Ríe) Creo que eso es una cosa que le debe pasar a mucha gente, que a veces nos tratamos a nosotros mismos como no trataríamos a nadie. Algo te sale mal, una chorrada como que se te cae el móvil al suelo y se te rompe y te dices a ti mismo: “eres gilipollas”. Imagínate que eso te pasa a ti ahora, se te cae y te digo eso: “Patricia, eres gilipollas”. Sería súper violento. Somos más agresivos, nos tratamos peor a nosotros mismos que a los demás. Es verdad que yo he sido siempre súper exigente conmigo mismo y veo en mi hijo actitudes parecidas. Al final son nuestros reflejos. Y yo a veces he tenido conversaciones con él: “No seas tan duro contigo mismo, permítete equivocarte y fallar y quiérete más en tu manera de hablarte a ti mismo”. Es algo que con los años yo he ido aprendiendo a hacer, a ser más benevolente conmigo mismo.

A mí, por ejemplo, a la hora de escribir me pasa, que me fustigo terriblemente y termino rompiéndolo todo...

En ese sentido también soy exigente, siempre me ha gustado hacer las cosas bien, pero a la hora de componer, por ejemplo, no soy tan duro o cruel, de decir: “Joe, es una mierda lo que estás escribiendo”. En ese sentido no tanto. Pero, por ejemplo, en los conciertos, si tengo uno que siento que he estado peor de voz o he transmitido menos o no he estado al cien por cien, como que soy bastante… igual puedo tener en la cabeza que la gente está ahí arriba y la gente ha disfrutado un montón y yo vuelvo al camerino como rayado porque creo que en la quinta canción he desafinado. Soy un poco meticuloso, pero bueno, todos tenemos ahí nuestras taras y voy aprendiendo también a desprenderme de esa autoexigencia y a disfrutar un poco más de los momentos.

Álex Ubago: “Mucha gente se sorprendería si se viniera conmigo de farra...”

¿Qué sucede entre el público cuando suenan los primeros acordes de ¿Qué quieres tú?

Eh, es súper bonito lo que pasa ahí. Hay unas cuantas canciones que es verdad que ya forman parte del repertorio, que también es una cosa que te dan los años. Son bastantes los singles que han ido saliendo a lo largo de mi carrera. Una colección bonita de canciones que la gente en general y sobre todo mi público conoce y quiere mucho. Y entonces el concierto que estamos preparando para esta gira es uno que en realidad es un grandes éxitos, que tiene mucho protagonismo el primer disco porque hemos rescatado muchas canciones que hace muchos años que no toco y va a ser un concierto muy remember en ese sentido. Pero hay ciertas, como ¿Qué pides tú?, Sin miedo a nada, A gritos de esperanza… que empiezan a sonar los primeros acordes y es una locura colectiva. Mira, venimos ahora de hacer una gira por varias ciudades de Europa en las que no habíamos estado nunca y ha sido increíble la respuesta de la gente. La energía y la emoción en los conciertos. Y, concretamente, con todas esas canciones que empieza el primer acorde y la gente las canta desde la primera palabra hasta la última con una pasión…

Eso tiene que ser como artista…

Nos mirábamos la banda... Porque había momentos que ni siquiera nos escuchábamos entre nosotros de lo fuerte que canta la gente las canciones y cómo lo vive. Es maravilloso. Dirigir el micrófono al público y que puedan cantar la canción de arriba abajo es un premio a todos estos años y sentir que son canciones que pertenecen a la gente y las han hecho totalmente suyas. Un sueño.

A ti en su día te pusieron fama de cortavenas… ¿Cómo llevaba usted eso?

(Ríe) Hombre, soy un poco cortavenas, eso no se puede negar (ríe). Lo que es, es. Pero muchas veces, he tenido que oír: “Álex Ubago es un tío muy triste”. Y es un sambenito que se me ha puesto ante el que yo me intento reír, porque creo que no hay que tomarse demasiado nada en serio ni a mal. Y estamos de acuerdo en que yo tengo muchas canciones tristes y melancólicas y no voy a renegar de ellas, porque son mis canciones con las que he conectado con un montón de gente. Pero al final eso se traslada, sobre todo entre quien no te conoce como persona, y la gente tiende a pensar que ese tipo que canta esas canciones tan melancólicas va a ser también un tipo melancólico, tristón, introvertido…

¿Y?

Noticias relacionadas

Y es verdad que eso no se corresponde mucho. Claro que tengo ese lado melancólico cuando me siento a escribir, hago las canciones que nacen porque me sale eso, pero mucha gente quizá se sorprendería si se viniera conmigo a tomar algo de farra. Se romperían muchos prejuicios de cómo soy como persona. Pero yo no voy a renegar nunca de que, efectivamente, muchas de mis canciones son cortavenas y canciones tristes y melancólicas…

¡Tus opiniones importan! Comenta en los artículos y suscríbete gratis a nuestra newsletter y a las alertas informativas en la App o el canal de WhatsApp. ¿Buscas licenciar contenido? Haz clic aquí

Etiquetado en:
Comentarios
Normas

Rellene su nombre y apellidos para comentar