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La reacción de la madre de Duki al ver sus tatuajes

El artista argentino ha contado en ‘El Hormiguero’ cómo llevó su madre que se dibujase la piel y cuál fue el tatuaje que le hizo estallar.

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La reacción de la madre de Duki al ver sus tatuajes

Si algo caracteriza al trapero argentino Duki, más allá de sus letras y su música, son sus tatuajes. El trapero argentino, que durante su paso por El Hormiguero ha contado que tiene treinta y uno repartidos por todo su cuerpo, ha explicado cuál es su opinión al respecto de ellos y cómo reaccionó su madre cuando los vio por primera vez.

“Mi primer tatuaje fue a los 17 años. Fui a mi casa y mi madre no se lo tomó muy bien. El problema fue el segundo, los nudillos. Ahí mi mamá me dijo: ‘¿Y ahora de qué vas a trabajar Mauro?, ¿Dónde vas a conseguir trabajo con las manos tatuadas?’”, ha contado mientras imitaba un llanto en la intervención de su madre.

Aún así, a pesar de que todavía no había despuntado en el mundo de la música, Duki ya tenía claro lo que estaba por venir. “Yo estaba seguro de que estaba resuelto y le decía ‘Ey, tranquila’ […]. Pero todavía no tenía éxito. No ganaba dinero. Trabajaba, pero no ganaba dinero de la música. Tenía mis curritos”, ha matizado.

La explicación de sus 31 tatuajes

Pablo Motos ha querido indagar en los porqués de tanto tatuaje y, además, en los motivos que le llevaron a hacérselos en zonas tan visibles. “Para mí los tatuajes tienen que ver con la identidad. Todos soñamos que la gente nos vea como queremos que nos vean. Me parecía supermístico, una forma de diferenciarse. Y de repente dije ‘claro, me tatúo la cara y me van a ver como quiero que me vean’”, ha explicado.

Todo el conjunto forma parte de una idea premeditada que podría llegar incluso a calificarse como obra de arte. Al más puro estilo de El Bosco en El Jardín de las Delicias, Duki ha reconocido que los dibujos de su cara representan la “dualidad, el angelito en un hombro y el demonio en otro, todos tenemos nuestro lado malo y nuestro lado bueno”.

Siempre me pareció una forma de ser más yo todavía, de ser más único, de tener una identidad más formada y que la gente me vea como yo quiero que me vean, como soy de verdad”, ha zanjado al respecto antes de admitir que el del cuello fue el que más le dolió y que no hay ninguno que no le guste.