Sun Simiao, filósofo chino: “Aquel que no comprende la comida no es apto para vivir”
El conocido como ‘Rey de la Medicina china’ vivió más de 100 años hace catorce siglos, lo que le hizo ser una de las personas más respetadas de la zona.


El filósofo chino Sun Simiao es una de las personas más importantes de la historia del país oriental. Nacido en el año 581, el bautizado por sus vecinos como ‘Rey de la Medicina’ nacional vivió la friolera de 101 años, lo que le hizo ser una de las personas más respetadas de la zona. Además, sus lecciones sobre longevidad fueron muy tenidas en cuenta durante varias décadas.
Simiao entendía que el sistema digestivo era la clave de la vida de las personas. Para el filósofo, la manera en la que los alimentos interactúan con el cuerpo hace que comprendamos la fuente de energía necesaria para vivir. De hecho, rehuía hasta cierto punto de la medicina, puesto que defendía que “un buen médico primero comprende la causa de la enfermedad y trata de curarla con la comida. Solo cuando la comida falla, prescribe medicina”.
En esta misma línea, Simiao promulgó una de sus frases más conocidas: “Aquel que no comprende la comida no es apto para vivir”. Desde la atalaya de sus 101 años, el pensador hablaba con conocimiento de causa de que la longevidad no se puede explicar sin conocer qué cosas nutren cada organismo de forma específica según su constitución.
Para Simiao, no todas las comidas valían por igual. Entender la comida no era una cuestión de contar calorías, sino de entender que los alimentos debían tener unas propiedades concretas. Por ejemplo, criticaba comer cosas frías que apagaran lo que él llamaba fuego digestivo. De igual manera, alentaba a ingerir productos de la tierra y, principalmente, animaba a sus seguidores a llenarse en un 80% como mucho, porque “el exceso de comida estanca la energía y acorta la vida”.
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Tras su muerte, Sun Simiao fue deificado, se levantaron muchos templos en su nombre y se transmitieron sus enseñanzas a las siguientes generaciones. “La longevidad es un deber ético. Si alguien es descuidado con lo que mete en su cuerpo, está demostrando una falta de respeto por el regalo de la vida”, sentenció.
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