Muere Raúl del Pozo
El mítico periodista ha fallecido a los 89 años, según ha adelantado ‘El Mundo’, diario del que era columnista desde 1991.


El periodismo conecta siete días de tragedia. Tras el deceso de Fernando Ónega hace apenas una semana, El Mundo ha confirmado en un extenso y cuidado obituario el fallecimiento de otro gigante del cuarto poder patrio: Raúl del Pozo ha cerrado los ojos para siempre a los 89 años. Con su partida se va una de las últimas voces de un periodismo extinto que cultivó, además de su faceta como columnista y cronista político, una amplia obra literaria.
Su carrera profesional comenzó allá por 1960 en el pequeño Diario de Cuenca, rotativo de la tierra de donde era oriundo —nació en 1936 en Mariana, pueblo de la comarca de Campo de Ribatajada—, pero fue en los años 70 y en la legendaria redacción del diario Pueblo donde forjó su leyenda, dando el salto posteriormente a Mundo Obrero y, en los años ochenta, a Interviú. Ya entonces recibió distinciones como el Premio de Periodismo Pedro Rodríguez o el Premio Francico Cerecedo de Periodismo. Y todavía le quedaba casi medio siglo más de profesión.

Referente del columnismo y heredero de Umbral
Su especialidad fue la crónica parlamentaria, alzándose como analista de actualidad en todos los medios; desde la radio hasta la televisión, donde destacó en los formatos presentados por María Teresa Campos: Día a día y, luego, Cada día.
En lo que a los micrófonos respecta, y tras numerosas y populares emisoras, ocupó hasta hace tres meses la sección Viva el vino en Onda Cero, donde hablaba de la actualidad; además, colaboraba en Más de uno con Carlos Alsina, quien, por otro lado, firma el prólogo de su biografía, No le des más whisky a la perrita, publicada en 2020 y escrita por los periodistas Jesús Úbeda y Julio Valdeón.

Fue a principios del presente siglo cuando recogió un relevo importante y, en términos simbólicos, altamente significativo en El Mundo, donde había comenzado a colaborar allá por 1991: mediaba el 2007 cuando, tras la muerte de Francisco Umbral, cogió el testigo de su mítica columna, El ruido de la calle. Si bien ya era un periodista asentado en el columnismo, dicha labor, que se ha extendido hasta estos días, le consagró como una leyenda de este género periodístico.
Tal fue su huella en dicho campo —de tanta importancia y calado que cuesta embotellarla en un obituario—, que desde 2016 da nombre al premio de columnismo ‘Raúl del Pozo’, que cuenta con un jurado compuesto por nombres como Arturo Pérez-Reverte, Antonio Lucas o Manuel Jabois y que tiene por recompensa una cena con los encargados de deliberar en el restaurante Casa Paco, en Madrid.
De todo ello se debe hablar en pretérito. La muerte de Raúl del Pozo, el adiós al conocido como ‘último tahúr del Periodismo’, supone algo más que una despedida. Era un vestigio de un modo de practicar la profesión prácticamente extinto. Una semana negra para el cuarto poder.
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