La mítica Estíbaliz Sanz reaparece irreconocible: “Estuve a punto de morir por una sobredosis”
La que fuera ‘chica PlayBoy’ y uno de los rostros más populares de la televisión de los noventa explica en ‘El tiempo justo’ cómo es su vida hoy en día.


El nombre de Estíbaliz Sanz está ligado directamente a la televisión de la década de los noventa, donde ocupó horas y horas de pantalla convirtiéndose en una de las modelos más deseadas de la época. Su carrera mediática comenzó en 1995 cuando logró convertirse en Miss Top Model Mundial, título que le llevó también a ser la primera española en posar para la revista ‘PlayBoy’. Sin embargo, su presente es muy distinto: vive alejada de los focos, trabajó hace unos años como barrendera en Barcelona y lucha contra serios problemas de salud mental.
El año 2003 marcó un punto de inflexión en la vida de Estíbaliz Sanz. Por aquel entonces, la modelo fichaba por ‘Hotel Glam’, el siempre recordado reality de Telecinco, donde compartió aventura con rostros tan populares como Pocho Martínez Bordiú, Dinio y Yola Berrocal, entre otros. Esa época provocó que Sanz entrara en una “etapa muy oscura” donde no faltó el despilfarro y el consumo de drogas.
La nueva vida de Estíbaliz Sanz, la mítica televisiva de los 90
Hoy en día, a sus 54 años, la televisiva vive una vida muy distinta con circunstancias muy delicadas que ha querido contar en ‘El precio justo’, el programa de Joaquín Prat en las tardes de Telecinco. Confiesa que la esquizofrenia que padece y sus problemas con las drogas han cambiado radicalmente su historia: “Estuve a punto de morir por una sobredosis”. “Perdí muchos kilos, muchísimos, y me quedé muy delgada hasta que un día desperté y dije que esto no podía ser. Ingresé en un centro de desintoxicación donde estuve dos meses y desde hace 30 años no he vuelto a probar tóxicos”.

“La parte mala de la fama pueden ser las compañías”, reconoce Sanz. En la pantalla de Mediaset recuerda su “relación tóxica” con Pocholo: “Caí en la tentación de lo que no tenía que haber caído. No me puso una pistola en la cabeza ni me obligó, lo hice porque quise y fue lo peor que pude hacer. Podíamos gastarnos 3.000 o 4.000 euros en una noche, me vi envuelta en un mundo que era irreal”.
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En la actualidad reside en Zafra (Badajoz) con sus padres, donde acude regularmente a un centro especializado en esquizofrenia: “Los murmullos y las visiones las tengo alguna vez, pero ya no es como antes”. No tiene trabajo ni recursos.
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