La impresionante casa de Samantha Vallejo-Nágera en pleno centro de Madrid: señorial y luminosa
El piso, ubicado en el barrio de Chamberí, posee grandes ventanales que bañan de luz natural las estancias y mezcla todo tipo de colores.


Se dice pronto, pero Samantha Vallejo-Nágera llevaba más de una década compartiendo con Pepe Rodríguez y Jordi Cruz la responsabilidad de deliberar en uno de los programas insignia de La 1: MasterChef. “Después de 13 años solo tengo buenas palabras para el programa. Tanto de agradecimiento, como de cariño por cada una de las personas que han pasado durante tantos años por él”, se despedía del formato, lista para arrancar una nueva etapa en su vida en la que seguirá con sus negocios, Samantha Catering y Casa Taberna, y en la que estará acompañada de su familia, conformada por ‘Peru’ Aznar y sus cuatro hijos juntos Cloe, Pedro, Roscón y Diego.
Pese a la tormenta de cambios, hallará refugio en el mismo sitio y con su misma gente. Su hogar: un piso ampliamente luminoso y colorido que refleja su estilo plagado de diferentes tonalidades y que se ubica en pleno centro de Madrid, en la zona de Chamberí. Fue hace ocho años cuando decidió comprar la vivienda contigua a la suya y unir ambas en una suerte de inmueble que, remodelación mediante —a cargo de la interiorista Mafalda Muñoz, hermana de Samantha—, terminó por conformar una singular casa que despierta la envidia sana de la capital.
Un piso de ensueño plagado de luz y color
Se trata, en pocas palabras, de un piso espacioso y señorial que aprovecha la iluminación exterior con grandes ventanales y amplias estancias. El punto diferencial de la casa lo da la cocina, que es grande y abierta al salón y al comedor. Ella lo quería así. “El verdadero objetivo de la reforma fue conseguir que la cocina fuera el centro de la casa; la cocina de mis sueños en la casa de mis sueños”, reconoció a ¡HOLA! en una ocasión.
No queda ahí: tiene una despensa de puertas acristaladas, bodega, dos cocinas (una de inducción y otra de gas) y columna de hornos con campanas extractoras. A esto debe sumarse otra zona de pequeños electrodomésticos y una barra de madera con taburetes que funciona a la perfección para las reuniones del día a día. De ahí se accede al comedor, que mezcla un cuadro gigante de una lechuga, obra del pintor cubano John Ulbricht —que aporta un toque vanguardista a la sala—, con una mesa de madera y sillas con respaldo de cruceta.
Y en línea con el comedor, el salón, que mezcla el blanco de los sofás y las mesas con el tono claro de las paredes y el suelo para elevar la iluminación en una estancia que funciona como conectora del resto de salas: los baños, el cuarto de juegos y las habitaciones. Y será este corredor el que siga marcando la calma y la estabilidad de una Samantha Vallejo-Nágera que pone fin a una etapa laboral de 13 años para abrir otra totalmente distinta.
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