Jean-Paul Sartre, filósofo: “La felicidad no es hacer lo que uno quiere, sino querer lo que uno hace”
El pensador francés fue un fiel defensor de que el ser humano no nace con un propósito, sino que se define a partir de sus acciones y decisiones.


Jean-Paul Sartre fue uno de los filósofos más importantes del siglo XX. El francés, que rechazó el Premio Nobel de Literatura, teorizó sobre el concepto de la libertad y, más concretamente, alrededor de cómo la capacidad de decisión y la toma de las mismas determina el comportamiento y la forma de ser de los humanos.
Para Sartre no importaba el ayer, sino lo que suceda hoy. Su filosofía es un grito a la acción y a la consecución de la felicidad a través de los actos propios. “Estamos condenados a ser libres”, pronunció. Una libertad que para Sartre “no es hacer lo que uno quiere, sino querer lo que uno hace”.
Para el francés, la felicidad no era una meta que se alcanza consiguiendo según qué cosas, sino una postura ética ante la vida. Recomienda no esperar a que lo que te haga feliz caiga del cielo, sino buscar esa alegría entre las cosas que definen tu cotidianeidad y tu día a día. Al “querer lo que haces”, consigues cambiar una obligación en un acto de libertad.
Por el contrario, al “hacer lo que uno quiere”, Sartre consideraba que lo hacemos es seguir impulsos y caprichos, lo que para él es una forma de esclavitud. Algo que se aleja claramente de la concepción que él tenía sobre las acciones voluntarias, que son las que hacen a las personas tomar propiedad de lo que les sucede en la vida.
Su filosofía introduce un peligroso concepto que puede impedir a las personas conseguir la libertad que desean, que es la mala fe. Es esta la que aparece cuando te convences a ti mismo de que no puedes elegir sobre tu vida, en las excusas o para oponerse al vértigo que da la libertad. Siempre es más fácil, para él, acomodarse en la esclavitud de las circunstancias antes de coger las riendas y salir de la zona de confort.
Noticias relacionadas
La frase de Sartre es una especie de antídoto contra la lógica frustración moderna. Por ejemplo, un deportista puede no querer levantarse a las 5 de la mañana o hacer dieta (impulso), pero como “quiere lo que hace “el entrenamiento”, constituye de esa manera su identidad como deportista y forma su proyecto propio.
¡Tus opiniones importan! Comenta en los artículos y suscríbete gratis a nuestra newsletter y a las alertas informativas en la App o el canal de WhatsApp. ¿Buscas licenciar contenido? Haz clic aquí


Rellene su nombre y apellidos para comentar