Aitana, sobre su primer beso: “No sé si fue legal”
La cantante ha confesado en el pódcast mexicano ‘Envinadas’ que sucedió cuando ella tenía 16 años durante una excursión en los Pirineos.


Si bien es cierto que el ariete del tiempo termina haciendo boquetes en el muro de la memoria, a nadie escapa que siempre hay fragmentos de pared que se niegan a resquebrajarse. Si permanecen compactos no es por ciencia infusa ni por nivel cognitivo, sino por una suerte de sensaciones que se adhieren a lo más profundo de cada uno. El amor —o lo que sea que un adolescente entienda como tal— es uno de los elementos que garantizan este blindaje, así como las primeras veces; de ahí que ninguno olvide su primer beso.
Esta máxima es extensible a cualquier persona sobre la faz de la Tierra. De monarcas a deportistas, de España a Guatemala. Sin —prácticamente— excepciones. No iba a ser menos Aitana Ocaña. La artista fue preguntada por su primer beso en una reciente entrevista concedida al pódcast mexicano Envinadas; respondió con sinceridad, algo tímida, y con cinco palabras iniciales que anticipan normalmente una buena anécdota: “Uff, esto es una historia...“.
“Me gustaba el monitor que tenía 21 años”
Sucedió en una excursión. “Yo no quería besarme con alguien que volviera a ver porque decía ‘lo voy a hacer mal y no quiero que se lo cuente a nadie’”, adelantó, destapando que todo ocurrió en una escapada de instituto a los Pirineos. Allí se encontraron con un colegio de Madrid. “A mí me gustaba...“, inició, dando un giro a la cuestión: ”Es que yo no sé si esto es legal, pero a mí me gustaba el monitor que tenía 21 años. Yo tenía 16″.
Monitor - Cabaña
— @FamiliaLujanRicca (@F4m_Lujan_Ricca) December 4, 2025
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Matizó que no era un monitor per se, sino que iba con los estudiantes de la capital. Una noche, bajo el manto estrellado y el viento pirenaico, ambos colegios se juntaron. Su grupo comenzó a jugar a ‘verdad, beso o atrevimiento’ y, finalmente, llegó su turno. “A mí me tocó darme un beso con alguien y yo dije que no, que no quería”, recordó. Insistieron sus compañeros hasta el punto de que el monitor, que se encontraba supervisando la actividad, intervino para defenderla. “¡Que no quiere darse un beso!“, dijo. Y todos pararon.
Una vez se instauró la calma, él se ofreció a llevarla a su choza. “Nos fuimos todos y me dijo ‘¿quieres que te acompañe a tu cabaña?’“, rememoró. Y allí sucedió: ”Entonces, en la puerta de mi cabaña, me besó“. Diez años después, y con un devenir vital difícil de vaticinar, lo cuenta a unas presentadoras mexicanas que son incapaces de esconder su asombro por la historia.
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