Liderazgo

Dori L. Nieves, experta en liderazgo: “No hay desarrollo profesional sin desarrollo personal, y mucho menos en la era de la IA”

La autora de ‘Liderar con magia’ charla con AS sobre los nuevos retos laborales en un mundo marcado por el desarrollo de la inteligencia artificial.

Dori L. Nieves, experta en liderazgo: “No hay desarrollo profesional sin desarrollo personal, y mucho menos en la era de la IA”
Marta Rodríguez Peleteiro
Redactora de Tikitakas
Su trayectoria en Prisa comenzó en AS, en 2006, en la sección de Cierre. Posteriormente asumió la coordinación de la revista AS Color y la redacción de los blogs Match Point y Erratas de Campo. En 2017 pasó a formar parte de PrisaNoticias, en el control de producción de El País y AS, y volvió a AS a finales de 2022, como redactora de Tikitakas.
Actualizado a

En su libro Liderar con magia, Dori L. Nieves, experta en liderazgo, parte de una premisa incómoda para muchos modelos tradicionales de poder: si la inteligencia artificial se va a quedar con lo racional y repetitivo, el liderazgo humano no puede seguir anclado en los mismos parámetros de siempre. Durante décadas, explica, se ha liderado desde “un modelo muy racional, muy mental, muy de hemisferio izquierdo”, y es precisamente la IA la que trae “el regalo de liberar espacio para volver a desarrollar la otra parte”. Eso sí, advierte: “Esto no significa que debamos delegar el pensamiento en la inteligencia artificial, especialmente en etapas tempranas. Los jóvenes necesitan pensar antes de usarla, no al revés”. El desafío real, insiste, no es una guerra entre humano y máquina, sino “aprender a equilibrar lo lógico con lo sintiente (los dos hemisferios)”, y quizá permitirse, después de tanto tiempo, “ir un poco más hacia lo humano”.

Ese giro no es sencillo porque muchas organizaciones siguen atrapadas en inercias del siglo pasado. “Durante el siglo XX se construyeron la mayoría de las grandes instituciones y organizaciones que conocemos hoy. Eran estructuras grandes, rígidas, muy jerárquicas, que funcionaban a base de norma, control y mandato”. En ese contexto, recuerda, “la intuición se veía como una debilidad”. Con la revolución digital empezó a entrar aire: “Start-ups ágiles desafiando a multinacionales, cooperación en lugar de pura competencia, comunicaciones constantes y prácticamente gratuitas”. Hoy, sostiene, “ya no tiene sentido liderar siguiendo un camino rígido y prefijado”, porque la adaptación constante “no se hace solo con procesos, se hace con intuición”. Y aclara un matiz clave: “La intuición no es irracional, es prerracional. Y la intuición tampoco es improvisar: es leer el contexto, anticipar y decidir cuando no hay manual”. Como resume con un proverbio chino, “en tiempos de cambio unos construyen muros… y otros levantan molinos”.

Cuando se trata de decisiones estratégicas, Nieves es clara sobre los riesgos de ceder demasiado criterio a la tecnología. “En las decisiones estratégicas, donde el peso de la intuición es fundamental, la tecnología debería ocupar un rol de asistente o copiloto”. Recuerda que “los grandes pioneros de la historia son increíblemente intuitivos —como Steve Jobs o Walt Disney—”, y que no decidían solo desde los datos, sino desde “una lectura profunda del contexto, de las personas y del momento”. La IA puede hacer mucho, reconoce: “Analizar información, detectar patrones, razonar sobre escenarios o anticipar tendencias”. Pero hay límites insalvables: “No puede leer el ambiente de una habitación, ni sentir esa punzada de incomodidad que aparece cuando algo parece correcto sobre el papel, pero no lo es del todo”. Por eso, aunque la define como “un aliado extraordinario”, subraya que debe haber “siempre una persona al mando, controlando el timón y asumiendo la responsabilidad final”.

Viejo problema

Parte del problema viene de lejos. “Durante muchos años el sistema educativo ha priorizado el encajar en un molde: memorizar, repetir, acertar el examen”. Se ha entrenado la razón, pero “muy poco la expresión, la creatividad o las llamadas habilidades blandas, que en realidad son las más difíciles y las más humanas”. El resultado es evidente: “Hoy sabemos interpretar datos, pero nos cuesta más leer a las personas”, y en un contexto de cambio acelerado “estamos empezando a pagar ese precio”.

Noticias relacionadas

Al hablar de talento y liderazgo, Nieves distingue con precisión. “Sin duda hay escasez, pero no solo de conocimientos”. Lo que falta son personas que combinen “la aptitud adecuada con la actitud adecuada: humildad, ganas de aprender y habilidades blandas”. En su empresa, explica, no se fijan tanto “en los títulos o en el nivel de inglés”, sino en señales de desarrollo personal: “Si la persona ha hecho voluntariado, si toca un instrumento musical, o si ha ayudado en verano en la frutería de su madre”. La razón es simple: “No hay desarrollo profesional sin desarrollo personal, y mucho menos en la era de la inteligencia artificial”. Y en cuanto al ego, no duda: “sin duda es un gran freno”, porque “es difícil liderar personas si primero no te has trabajado y liderado a ti mismo”.

¡Tus opiniones importan! Comenta en los artículos y suscríbete gratis a nuestra newsletter y a las alertas informativas en la App o el canal de WhatsApp. ¿Buscas licenciar contenido? Haz clic aquí

Etiquetado en: