Carlos Alcaraz
Corentin Moutet
Tenis | Open de Australia

Alcaraz y el pensamiento positivo

El murciano explica cómo gestiona la frustración en partidos en los que no se siente bien, como ante Hanfmann antes de afrontar el reto mental de Moutet.

Carlos Alcaraz reacciona tras ganar a Yannick Hanfmann en el Open de Australia.
WILLIAM WEST
Nacho Albarrán
Nació en Madrid en 1972. Se licenció en Periodismo por la Universidad Complutense. Entró en AS en 1996 para documentar partidos de fútbol y estuvo en Cierre antes de encargarse, durante cinco años, de la delegación de Asturias. Después formó parte del equipo de Ediciones y fue redactor de Baloncesto. Desde 2017 se ocupa del tenis día y noche.
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Carlos Alcaraz solventó su segundo compromiso en el Open de Australia 2026 tirando de oficio para ganar a Yannick Hanfmann sin jugar, ni mucho menos, su mejor tenis (7-6 (4), 6-3 y 6-2 en 2h45). El número uno del mundo vivió momentos de frustración durante el primer set del partido, cuando las cosas no le salieron bien y el saque, con la nueva mecánica ‘patentada’ por Novak Djokovic, no funcionó como él, seguramente, esperaba. Con un planteamiento práctico, consiguió desbordar al alemán de 34 años y 102º del mundo, que jugó a un nivel muy alto en el inicio del encuentro, tanto al servicio, un aspecto que él también ha mejorado, como con los golpes planos que se desprendían de su raqueta, fácilmente y con potencia.

En la rueda de prensa posterior, el murciano de 22 años, que siempre ha hecho gala de una madurez impropia de su edad, explicó cómo maneja esos momentos de duda en días ‘normales’, en los que las cosas no salen del todo bien. “Es un trabajo complicado. Intentamos mantenernos lo más positivos posible, aunque hubo momentos en los que me frustré más de la cuenta y seguramente se me notó en la cara", dijo Carlos, preguntado por AS.

“También llevo mucho tiempo sin competir y este es solo el segundo partido de la temporada. Poco a poco iremos cogiendo ritmo y buena dinámica”, continuó, antes de revelar que su equipo rebajó su autoexigencia después de la victoria ante Hanfmann. “Hablando con ellos, me dijeron que me habían visto mejor de lo que yo pensaba. Eso me relajó y, de cara a la siguiente ronda, me va a ayudar a ver las cosas de otra manera, porque a veces en pista crees que está pasando una cosa y la realidad es muy distinta. Hay que quedarse con lo positivo y seguir adelante”.

Ese siguiente escollo del que habla pondrá a prueba su manejo de las emociones y, posiblemente, su paciencia. Porque el viernes (no antes de las 03:30, Eurosport) se enfrentará en la tercera ronda a un rival peculiar, controvertido y, en ocasiones, polémico: Corentin Moutet, francés de 26 años y 37º del mundo, que pasó por retirada del estadounidense Michael Zheng cuando le ganaba por 3-6, 6-1, 6-3 y 2-0.

Anarquía, pero con un patrón

“Es un jugador muy anárquico. No sabes por dónde te va a salir. Sí que es verdad que, aunque tenga mucho repertorio en su bolsillo, sigue un patrón, que es hacer cortados, dejadas, jugar para delante, globos, subir a la red… Al final, aunque haga muchísimas cosas, sé el patrón con el que juega”, advierte el de El Palmar. “Vamos a intentar estar concentrados y que esas rarezas no ensucien nuestro juego. Dar lo mejor, nuestro nivel, nuestro ritmo en el partido y veremos qué pasa. Lo que sí está garantizado es que va a ser un partido divertido”.

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