“Alegra demostrarles a los que tenían dudas que se equivocaban”
Alcaraz considera “un honor” compartir pista con el serbio en su primer título en el Open de Australia y agradece la presencia de Nadal.


Fue una bonita escena entre el maestro que deja el testigo y el heredero que lo recoge. Carlitos Alcaraz y Novak Djokovic intercambiaron halagos en la ceremonia final del Open de Australia 2026, la que coronó al murciano como el jugador más joven de la historia en ganar los cuatro Grand Slams.
Agasajado anteriormente por Nole, que le deseó una gran carrera, Alcaraz recogió el guante. “Es muy inspirador lo que haces y dices, Novak. Disfruto mucho viéndote jugar y ha sido un honor compartir pista. Gracias por lo que haces, porque de verdad me inspiras mucho”, le dedicó al balcánico, que se acercó a darle un sentido apretón de manos.
Alcaraz winning his first #AusOpen title AND becoming the youngest to complete the Career Slam, in front of his idol, Nadal - this is why we pay our internet bills 🥹 pic.twitter.com/qsAVxy0Pbq
— #AusOpen (@AustralianOpen) February 1, 2026
“A mi box, gracias por todo. La gente no sabe todo el trabajo que hago, lo mucho que he perseguido este momento, lo que hemos aguantado de gente hablando, diciendo que no lo conseguiría. Este trofeo también es vuestro”, repartió agradecimientos y aprovechó para dar recuerdos a los que le han puesto en tela de juicio. “Creo que es la primera vez que Rafa me ve en directo desde que tenía 16 años y es un gran honor tenerle aquí. También ha sido un honor compartir pista contigo, un privilegio. Muchas gracias”, le agradeció a Nadal su presencia en las gradas de la Rod Laver Arena.
“Aprecio mucho todo lo que hace el torneo por nosotros y estoy muy contento por venir cada año. El amor que recibo cada vez es enorme. Muchas gracias por empujarme en los malos momentos. No puedo esperar a volver”, concluyó con un agradecimiento a un público rendido a él. No es para menos.
“Me acuerdo de la gente que dijo que no lo iba a conseguir, que no iba a pasar de cuartos y no iba a jugar un buen tenis. No vine aquí para decirle a nadie que soy capaz, sino con mucha ilusión de demostrarme a mí mismo que puedo solventar los problemas y soy fuerte mentalmente”, declaró después a los micrófonos de Eurosport. “Jugar contra Djokovic es muy complicado y a la vez un privilegio. Y más en Australia, donde nunca había perdido una final. Y tener a Rafa Nadal en la grada ha sido un momento maravilloso, que hace este momento mucho más especial”, completó.
Después de la ceremonia de premiación y tras atender compromisos con las televisiones, Alcaraz atendió a otros medios de comunicación en rueda de prensa, y en particular, a los españoles.
¿Cómo se siente ahora mismo y a qué sabe este Open de Australia? Ahora no querrá perder los tres siguientes aunque haya ganado este, ¿no? (Antes de empezar el torneo, dijo que cambiaba triunfar en Melbourne por no ganar los otros tres Grand Slams).
Bueno, la verdad es que significa muchísimo para mí levantar este título. Era algo que llevaba buscando mucho tiempo. Cada año que venía, mi objetivo era ganarlo, intentar levantar este trofeo. Nunca había pasado de cuartos de final, incluso saliendo de aquí con buenas sensaciones por mi nivel de tenis, pero las cosas no se daban y no podía superar esa ronda. En la pretemporada trabajamos muchísimo, con una mentalidad muy clara centrada en este torneo, sabiendo exactamente qué debíamos hacer. Han sido tres semanas muy positivas, en las que me he visto mejorar día a día, desde el primero hasta el último. Eso es lo que más me enorgullece: confiar en mi equipo. Ellos siempre han sido la clave, los que me han calmado cuando tocaba, sobre todo en los primeros partidos, en los que no estaba del todo satisfecho. Me pedían paciencia, me recordaban que el nivel que yo quería iba a llegar, que debía mantenerme fuerte mentalmente y aceptar las cosas negativas de la mejor manera posible. Con el paso de los días hemos sabido afrontarlo todo y acabamos jugando un gran tenis, levantando el título. Es un sueño hecho realidad. Y ahora que tengo este… ya estoy pensando en Roland Garros. Aquí ya no quiero dejar nada a nadie, o al menos intentaré no dejarlo.
—O sea que mintió…
Bueno… creo que es una buena mentira, diría yo.
¿Qué tiene de especial este título comparado con tus otros Grand Slams, sobre todo contra Novak?
Fue diferente. Tuve que recuperarme de una situación difícil para mí. Mucha gente dudaba de mi nivel en este torneo. Año tras año venía aquí pensando en levantar el trofeo, pero no podía pasar de cuartos. Este año venía con ambición, con ganas de más y con fuerza mental para no escuchar nada del exterior. Jugar un buen tenis aquí significa muchísimo; es un sueño hecho realidad.
¿Qué piensa de lo que ha hecho en Australia Djokovic?
Lo que hace es impresionante. Para todos los deportistas, no solo para los tenistas. Se entrega física y mentalmente para volver a jugar finales de Grand Slam. Muchos pensaban que no jugaría otra, que no vencería ni a Jannik ni a mí… y ha demostrado lo contrario. Jugó un tenis magnífico contra Jannik en semifinales y esta vez también. Si mantiene este nivel, ganará grandes títulos. Probablemente otro Masters 1.000 y volverá a una final de Grand Slam. Dependerá de su estado físico y de lo exigente que sea cada torneo, pero está preparado para seguir ganando.
Este es su primer Grand Slam sin Juan Carlos Ferrero. ¿Le motivó demostrar que podía triunfar sin él?
La verdad es que no. No pensé en quienes tenían dudas. Vine a jugar por mí, por mi equipo. Sabemos lo duro que trabajé y lo preparado que llegué. Tenía demasiadas cosas en la cabeza como para pensar en eso. Me centré en mi juego, en mi pasión. Y una vez conseguido, claro que alegra demostrar que estaban equivocados.
Cada nuevo Grand Slam ganado le supone un tatuaje nuevo también. ¿Qué toca ahora?
Será un canguro, sin duda. Un cangurito. No sé exactamente dónde, pero estará en la pierna, seguro. Tengo que elegir el sitio… pero estará cerca del de Roland Garros o el de Wimbledon.
Una vez ha completado el Grand Slam de carrera con 22 años, ¿un objetivo realista sería ganarlo completo en una misma temporada?
A ver, realista… es complicado. Obviamente, ¿a quién no le gustaría? Nosotros trabajamos para ganar los máximos Grand Slams posibles. ¿A quién no le gustaría tener los cuatro en el mismo año? Ojalá algún día. Pero, como digo siempre, la mejor manera de afrontarlo es ir uno a uno. Ya tengo Australia; ahora toca celebrarlo, disfrutarlo, saborear este momento, porque sabemos lo difícil que es ganar un torneo así. Sin embargo, ya mi cabeza está puesta en Roland Garros, en ver qué podemos hacer allí. La temporada es muy larga, hay muchos torneos, pero evidentemente sería una auténtica locura poder pelear por eso algún año.
¿Qué hace para dimensionar todo esto? Porque habla de un torneo, luego otro… ya piensa en Roland Garros, pero ¿en qué momento se para a asimilar lo que ha conseguido?
Hemos aprendido a hacerlo. Hemos aprendido a parar un poco el tiempo, a disfrutar, a volver a ver momentos del torneo —no todos los partidos, pero sí puntos concretos—, a saborearlos y a tomar conciencia de lo complicado que es conseguir algo así. Creo que esa es la mejor manera de seguir avanzando, de seguir trabajando, de darte la oportunidad de pelear por más Grand Slams. Vamos a parar, a disfrutar del momento, y darnos cuenta de que lo que hemos logrado es muy difícil.
¿Hasta qué punto le impacta que alguien como Djokovic le catalogue ya como leyenda? ¿Usted se ve así, siendo tan joven?
Creo que una leyenda no se forja en tres o cuatro años en el circuito. Es verdad que, por lo que he conseguido, mucha gente puede llamarme así: siete Grand Slams, muchos Masters 1.000, 25 títulos, casi 70 semanas como número uno… Hay quien puede pensar que ya soy una leyenda si me retirara hoy. Pero yo no lo veo de esta forma. Para mí, una leyenda se construye con el tiempo: ver a un jugador año tras año, en los mismos torneos, con la misma ambición, la misma hambre y la misma ilusión, generando en la gente un sentimiento especial. Ahí es donde, de verdad, se forja una leyenda. A mí me gustaría que me llamen así dentro de cinco, diez años, cuando termine mi carrera y la gente pueda decir que ha sido una carrera de leyenda. Eso sí me haría sentir orgulloso.
Noticias relacionadas
¡Tus opiniones importan! Comenta en los artículos y suscríbete gratis a nuestra newsletter y a las alertas informativas en la App o el canal de WhatsApp.
¿Buscas licenciar contenido? Haz clic aquí
Rellene su nombre y apellidos para comentar