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Tenis | Madrid Open

Mérida gana con épica en un ambiente de Copa Davis

El madrileño puede con los nervios, la presión, el polen y las artimañas de Trungelliti para meterse en la segunda ronda. Landaluce, Bouzas y Quevedo, KO.

Dani Mérida, en su partido contra Marco Trungelliti en el Madrid Open.
PEPE ANDRES
Nacho Albarrán
Redactor de tenis en la sección de Más Deporte
Nació en Madrid en 1972. Se licenció en Periodismo por la Universidad Complutense. Entró en AS en 1996 para documentar partidos de fútbol y estuvo en Cierre antes de encargarse, durante cinco años, de la delegación de Asturias. Después formó parte del equipo de Ediciones y fue redactor de Baloncesto. Desde 2017 se ocupa del tenis día y noche.
Madrid Actualizado a

No está de más reiterar que Dani Mérida es un gran competidor. Esa es la cualidad que más destaca en el madrileño de 21 años, al margen de un juego cada vez más completo, que mejora con el paso ya no de los meses, sino de los días. Este jueves, en el Madrid Open, pudo con todo: con los nervios que evidenciaba hiperventilando entre punto y punto; con la presión de debutar en el cuadro principal del torneo de su Comunidad, con el polen que revoloteaba en cantidades industriales por la pista y con las artimañas de un rival experto, el argentino Marco Trungelliti (36 años y 77º), al que había ganado dos días antes en la previa y al que volvió a batir en la primera ronda del Masters 1.000 español: 6-4, 1-6 y 7-6 (6) en las dos horas y 41 minutos de un partido épico que se disputó en la pista 3, en medio de un ambiente de Copa Davis.

Trungelliti, repescado de la previa, trató de manejar a un público que en ocasiones fue maleducado (“Argentino el que no bote”, “Pelotudo”... entre otras lindezas). De hecho, hubo un momento del tercer set en el que se negó a continuar. Y cuando ya se iba a la red a saludar con la victoria en el bolsillo y dos puntos de partido, una defensa de Mérida pegó en la línea y todo cambió. A partir de ahí, el alcalaíno se creció, se hizo con el estadio y forzó el desempate. El tie-break, que había encarrilado (6-2, cuatro match points), tampoco iba a ser fácil. No fue hasta la quinta oportunidad cuando pudo cerrar la victoria más importante de su carrera.

No era nada fácil vencer dos veces seguidas en tan poco tiempo a un rival. Tanto es así que en esta casualidad (dos jugadores enfrentándose en la previa y en el cuadro principal de un mismo torneo), que se había dado otras cuatro veces en Masters 1.000, solo Albert Ramos lo había conseguido, contra el neerlandés Robin Haase en Montecarlo 2015. En la qualy, Dani se impuso por 7-6 (4) y 6-3 a un oponente que está en el mejor momento de su carrera (finalista en Marrakech, donde le venció Rafa Jódar). Pero Mérida, que hizo sufrir y vibrar a su novia y a su entrenador, también está en su pico más alto de forma, después de disputar la final de Bucarest, donde no pudo con otro argentino, Mariano Navone. Volvió a demostrar que ante la adversidad, se agiganta. En redes sociales, mucha gente pedía justicia para él, tras no haber sido invitado al torneo, y él se la tomó por la mano.

“Cuando él ha hecho el break (para 6-5), lo he visto difícil, pero he luchado hasta el último punto, y al salvar las bolas de partido, me lo he creído y he podido darle la vuelta”, relató Dani.

“Lo que he intentado es dar todo de mí hasta el final, jugar hasta el final y luchar hasta la última bola, por eso me he llevado el partido de hoy”, añadió. “Para mí, superespecial tener a todo el público animando, muy agradecido. Al principio estaba un poco tenso por la gente que había apoyando, pero me han ayudado hasta el último punto; por ellos he podido darle la vuelta”, reconoció. “Es un sueño estar en el top-100 y haber ganado mi primer partido aquí; voy paso a paso, no veo esto como meta, sino como sueño cumplido. Ya estoy trabajando en llegar al siguiente nivel e ir subiendo cada vez más”, concluyó al hablar de su situación en el ranking (es virtualmente 86º).

Landaluce vuelve a tropezar en casa

Martín Landaluce sigue sin ver la luz en el Madrid Open. Invitado por cuarta edición consecutiva, el madrileño de 20 años volvió a perder como en las tres anteriores ocasiones, aunque esta fue, sin duda, la más dolorosa, porque llegaba cuajado y con opciones de avanzar, después de haber sido cuartofinalista en Miami el pasado mes de marzo y haberse metido esta misma semana en el top-100. Esta vez perdió por 6-2 y 6-3 en 80 minutos ante el australiano Adam Walton (27 años y 177º), que solo había jugado antes seis partidos sobre tierra batida (2-4). Martín lo pasó realmente mal. “Sensaciones bastante malas, creo que tenemos que ver el partido otra vez y entender qué cosas han faltado, qué cosas han pasado y poco más. Me hacía bastante ilusión jugar aquí y creo que el nivel ha sido bajo. Otro año más que he disfrutado los primeros días; el partido no ha salido como he querido, pero estamos en forma, con buen nivel y hay que buscar seguir y ya está”, resumió Landaluce, que espera volver y triunfar en la capital: “Pienso que la victoria que llegará en Madrid y más de una la voy a disfrutar mucho más, así que sin prisa y a buscar más”.

Tampoco pudieron avanzar, en su caso en el cuadro femenino, Jessica Bouzas y Kaitlin Quevedo. La gallega vio cómo la rusa Diana Shnaider remontaba para vencerle por 3-6, 7-5 y 6-1 en 2h02. Y la canaria no tuvo opciones ante la estadounidense Hailey Baptiste, que se impuso por 6-1 y 6-4 en 1h29.

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