Tenis | Brisbane

Paula Badosa, adiós al calvario

La española, que lleva tres años sufriendo por las lesiones, vuelve a competir. Gana en dobles con Sabalenka y este martes juega contra Bouzkova.

Paula Badosa sonríe durante su partido de dobles con Aryna Sabalenka en Brisbane.
WILLIAM WEST
Nacho Albarrán
Nació en Madrid en 1972. Se licenció en Periodismo por la Universidad Complutense. Entró en AS en 1996 para documentar partidos de fútbol y estuvo en Cierre antes de encargarse, durante cinco años, de la delegación de Asturias. Después formó parte del equipo de Ediciones y fue redactor de Baloncesto. Desde 2017 se ocupa del tenis día y noche.
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Desgraciadamente, al hablar de Paula Badosa en los últimos años, no se puede decir nunca que esté fuera de peligro por las lesiones. Pero la española, pertinaz como pocas, intenta dejar el calvario que ha vivido en las últimas tres temporadas y demostrar que tiene nivel para estar entre las mejores del mundo en el tenis femenino. Algo más de tres meses después de retirarse en pleno partido, cuando jugaba contra la checa Karolina Muchova en la segunda ronda de Pekín, Badosa vuelve a competir oficialmente.

A mediados de diciembre participó en un torneo de exhibición por equipos, la World Tennis League, celebrado en Bengaluru (India), donde jugó partidos cortos, dos individuales y tres de dobles. Solo perdió contra la polaca Magda Linette. Pero su verdadero regreso lo hizo este domingo en el WTA 500 de Brisbane, en un encuentro del cuadro de parejas, junto a su amiga Aryna Sabalenka. Y sus sensaciones fueron buenas. Lo hizo bien y fue decisiva en los dos desempates que dieron la victoria a la dupla hispano-bielorrusa (7-6 (2) y 7-6 (3) en 1h45). “No hay mejor manera de empezar el año que con una victoria al lado de Aryna. Ayuda tener minutos en pista. El año pasado fue duro para mí, por las lesiones. Le pedí jugar con ella, porque para mí era una gran oportunidad. ‘Sabadosa’ ha vuelto”, dijo Paula, que este martes (sobre las 10:00, WTA TV y Tennis Channel) se enfrentará en individuales a otra checa, casualidades de la vida, Marie Bouzkova, a quien domina claramente en el cara a cara (4-0). Esa será una buena piedra de toque para ver cómo está.

Después de tocar el cielo en 2021, cuando ganó el WTA 1.000 de Indian Wells, y 2022, curso en el que fue número dos del mundo, en 2023 empezó la era de sufrimiento de Badosa. En mayo, después de caer en los cuartos de final de Roma contra Jelena Ostapenko, le detectaron una fractura por estrés en la vértebra L4 que aún le tiene en vilo. No pudo competir en Roland Garros y abandonó en Wimbledon cuando se enfrentaba a la ucraniana Marta Kostyuk. Ya no volvió a jugar hasta 2024, una temporada en la que sí pudo competir, aunque lo hizo atormentada por las continuas molestias en la espalda, tratadas con infiltraciones de corticoides. Con esfuerzo, recuperó el sitio en el ranking. Había caído al puesto 100 en julio y empezó 2025 en el 12. Mucho mérito. Luego brilló en el Open de Australia, con su mejor actuación en un Grand Slam. Cayó en las semifinales ante Sabalenka. Y a partir de ahí, volvieron los problemas. Retirada en Mérida y renuncia en Miami antes de octavos. De nuevo, la espalda. Para colmo, en la gira de hierba se rompió el psoas y tuvo que renunciar al US Open. Otros dos meses de baja. Y en Pekín, el muslo izquierdo le apartó del torneo. En total, ocho retiradas y dos renuncias en tres años.

Una pretemporada larga

“No importa cuántos obstáculos se crucen en mi camino, prometo esto: seguiré luchando, seguiré empujando y seguiré encontrando la manera de volver. Nos vemos en 2026”, escribió en redes sociales. Y no iba de farol. La de Begur se puso las pilas y volvió a entrenarse en una larga pretemporada que inició en Dubái. Gimnasio, pista, tratamientos… Todo lo necesario para volver, con una entereza que es ejemplar para sus compañeras.

“Es una luchadora. También fue una época difícil para mí ver cómo sufría, y siempre he estado ahí para ella. Hablamos mucho. Intenté darle mis mejores consejos. Si quería hablar, si necesitaba algo, yo estaba allí. Le puse en contacto con un buen fisioterapeuta. He sido un gran apoyo y sé que va a volver a su nivel. Solo quiero asegurarme de que su cuerpo esté protegido, fuerte y listo para empezar”. Esto lo dijo Sabalenka hace unos días en Brisbane. Bonito y revelador. Ahora, solo queda esperar que todo le vaya bien a Badosa y que pueda ser feliz, por fin, en las pistas.

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