Carreño: “Ferrero ha hecho un grandísimo trabajo con Carlos; se le va a echar de menos en el circuito”
El gijonés atiende a AS y habla de su lucha personal: “No estoy al nivel de antes, ni tenística ni físicamente, pero he de recuperar la confianza”.


A Pablo Carreño no le fue bien este miércoles en el ATP 500 de Doha, porque primero perdió en el cuadro individual, contra el francés Quentin Halys, y después en el dobles, haciendo pareja con el marroquí Reda Bennani, de nuevo contra su verdugo, que jugó al lado de Pierre-Hugues Herbert. Aun así, el gijonés de 34 años tuvo la amabilidad de atender a AS. Y lo hizo de muy buena gana. Habló sobre el esfuerzo que está haciendo para intentar regresar a la élite del tenis y también, entre otras cosas, sobre la separación de Carlos Alcaraz y Juan Carlos Ferrero, con quienes convivió en su etapa como miembro de la Academia Equelite. Allí, su entrenador durante muchos años fue Samuel López, que ahora dirige al murciano. El ex top-10 y bronce olímpico en Tokio 2020, que ahora es el número 123 del mundo, tuvo buenas palabras para los dos.
No han salido las cosas en Doha. Una pena porque venía con buenas sensaciones de la previa. ¿Qué ha pasado?
No está siendo una temporada fácil de momento. Está costando ganar partidos, pero es verdad que en este torneo los partidos de la previa me han dado un poquito más de confianza, que creo que es lo que necesito. La dinámica está siendo mejor esta semana. Todavía necesito, sobre todo, confianza, que es lo que más echo en falta. Hay que intentar sacar lo positivo de esta semana, que ha sido mucho mejor que la pasada en Róterdam. Y nada, seguir hacia delante.
¿En esta etapa de su carrera, el problema es más de confianza, de físico o un poco de las dos…?
A ver, físicamente está claro que no tengo 20 años y que he tenido un par de lesiones, sobre todo muy graves, y obviamente eso te merma un poco. Pero últimamente no estoy teniendo muchos problemas: estoy pudiendo jugar físicamente bien, sin esas limitaciones. Luego hoy salen cositas: por ejemplo, tenía una ampolla que me obligaba a pisar un poco diferente, y eso puede hacer que se te carguen otras zonas. Pero bueno, son problemillas que van surgiendo; no son problemas graves, que es lo importante. Después, a nivel de confianza sí que me está faltando un poquito. Empecé la temporada sin ganar muchos partidos en la gira de Australia. Contra Mensik en Australia no jugué mal, hice un buen partido, pero se me escapa otro encuentro en el que tuve muchas opciones. Y estos torneos indoor tampoco son mis favoritos; es una superficie que no me ayuda mucho. No obstante, hay que ir limpiando poco a poco, coger confianza e intentar no pensar demasiado en el ranking y disfrutar cada semana.
En el tenis, cuando uno se baja del tren —como le ha pasado a usted, por obligación, por las lesiones— ¿luego es muy difícil volver a cogerlo?
Sí, la verdad es que es muy complicado. Cuando estás ahí, no te das cuenta del nivel que tienes o de lo que estás haciendo; todo va un poco por inercia y la confianza está intacta: vas jugando prácticamente de memoria. Cuando tienes un parón tan grande como el que tuve, todas las rutinas, la manera de encarar los partidos, de jugar… las pierdes un poco. Volver a meterte en esa dinámica cuesta mucho. El año pasado tuve que jugar muchos Challengers, a un nivel al que no estaba acostumbrado, y me costó mucho encararlo. Pero es verdad que al final del año lo llevé bastante bien, di un nivel bastante alto, y esta temporada tenía la expectativa de empezar ya en el circuito, sin tener que volver ahí. Pero el ranking es el que es, y te mete un poco esa presión de volver a lugares donde no quieres verte. He tenido que jugar las previas de estos torneos, que también son partidos difíciles de jugar y de ganar. Está claro que no estoy al nivel de antes, ni tenística ni físicamente, pero por lo menos tengo que intentar recuperar la confianza de entonces.
Algunas claves ya las has dado, pero: ¿qué soluciones hay? Porque ganas sí tiene de seguir, ¿no?
A ver, ganas tengo, y de hecho he hecho una pretemporada intentando estar al máximo. El año pasado fue clave: terminé muy bien de cabeza y de nivel. Creo que tengo que seguir en esa línea. Sé que va a haber momentos duros —y se están viendo—, pero tengo que seguir lo máximo posible. Llegarán los momentos en los que el tenis salga un poquito solo, sin pensar; que las bolas que tocan la red me caigan a mí y no a él… esas cosas de dinámica que parecen tonterías, pero son muy importantes. Cuando todo te va de cara, no sabes por qué, pero se da: el close call sale a favor, la red sale a favor, incluso el viento. Y cuando no, cuesta un poquito más aceptarlo. Pero bueno, poco a poco. Ya sé lo que es esto: estamos jugando contra los mejores jugadores del mundo. Es un circuito mundial y todo el mundo quiere ganar.
Y el hecho de haber formado una familia, ¿qué tal le ha venido en este proceso? Bien, supongo; ¿o a la vez le hace mirar más hacia otro lado?
Me ha venido muy bien. He tenido una carrera tenística muy buena; he estado dedicado al tenis al 100% durante prácticamente todos mis años como profesional. Ahora tengo un hijo, estoy muy contento con mi mujer y con él; me gusta disfrutarlo cuando estoy en casa. Está claro que no descanso como debería quizá, y eso hace que me cuesten un poquito más los entrenamientos, pero son problemas bienvenidos. Estoy contento de ser padre y de disfrutar de mi hijo; incluso me gustaría hacerlo más de lo que hago. Pero también sé que al tenis no me queda mucho tiempo, así que tengo que aprovechar al máximo cuando estoy disponible y en pista, y hacerlo al nivel más alto posible. Voy intentando manejarlo como mejor puedo.
Cambiando de tema: a usted, que estaba dentro y conocía todo, ¿qué le pareció lo de Carlos Alcaraz y Juan Carlos Ferrero, su separación?
Supongo que, como a todo el mundo, me pareció inesperado, algo que no pensabas que pudiera pasar. Sí que a lo mejor, a la larga, igual que pasó con Toni y Rafa, llega un momento en el que son muchos años. Es una relación muy cercana porque compartes muchísimo tiempo con el jugador o con el entrenador, y eso se desgasta. Pero no sé exactamente qué ha llevado a tomar la decisión a Carlos o a su equipo, ni qué ha llevado a Juan Carlos a aceptar unas condiciones o no. No sé qué condiciones. Tampoco puedo decir a ciencia cierta lo que ha pasado, porque no lo sé. Ya no estoy en el equipo, ni siquiera en la academia; no estoy tan cerca como antes. Lo que sí sé es que Juan Carlos ha hecho un grandísimo trabajo con Carlos: lo ha llevado desde muy jovencito, en la etapa más difícil, cuando más opciones hay de no seguir el camino. Creo que hay que felicitar a Juan Carlos por todo el trabajo que ha hecho. Carlos es muy joven, pero ya tiene edad para tomar sus propias decisiones. Y se echará de menos a Juan Carlos en el circuito. Yo por lo menos lo echaré de menos: siempre ha sido un referente para mí cuando jugaba, y ahora también como entrenador. Me llevo muy bien con él, tengo muy buena relación y le deseo todo lo mejor.
Y por la parte que le toca: ahora Carlos sigue con Samuel López, con quien hizo usted la mayor parte de su carrera. ¿Qué le parece que esté ahí y haya conseguido resultados desde el primer día?
Me alegro muchísimo por Samuel, porque es una persona de diez. Es un entrenador muy, muy bueno. No llegó a ser un jugador top, pero sí un entrenador top. Ha llevado a muchos jugadores y a todos los ha llevado quizá a su máximo potencial —lo cual no significa que todos tengan que ser número uno—. Ha estado con Guillermo García, ha estado con Nico Almagro, ha estado conmigo… y todos hemos estado arriba. Cuando un entrenador coge a un jugador y lo lleva arriba, quiere decir que es muy bueno. Me alegro mucho por él: he pasado muchos años a su lado, me ha ayudado muchísimo y mis mejores años en la academia fueron junto a él. Las circunstancias han sido así: ahora es el primer entrenador de Carlos, pero creo que Samuel se lo merece porque ha peleado toda su vida por ser entrenador; le encanta el tenis. Y también conocía a Carlos desde el principio: aunque fuera mi entrenador y Carlos estuviera con Juan Carlos, tanto Juan Carlos se involucraba mucho conmigo como Samuel se involucraba mucho con Carlos.
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