Las horas más difíciles de una España inspirada en Mar del Plata
La baja de Carlos Alcaraz afecta seriamente a la Selección de David Ferrer, cuyos integrantes apelan al espíritu de equipo para firmar la gesta.


Jaume Munar, Pedro Martínez, Pablo Carreño y Marcel Granollers serán los encargados de representar a España en la Final a 8 de la Copa Davis, en la que la Selección debuta este jueves contra Chequia (10:00, M+). En esa lista de integrantes no aparece el nombre de Carlos Alcaraz, que en la mañana del martes comunicó oficialmente su renuncia a disputar la copa del mundo de tenis. El número uno del mundo, indiscutible líder de la Armada, fue frenado por un edema en el isquiotibial de la pierna derecha, y aconsejado por los doctores, que avisaron sobre el fuerte riesgo de romperse si forzaba, prevaleció sobre el deseo del jugador, que ese mismo día abandonó la concentración española en Bolonia y puso rumbo a casa.
“Siento muchísimo anunciar que no voy a poder jugar con España la Copa Davis en Bolonia… Tengo un edema en el isquiotibial de la pierna derecha y la recomendación médica es no competir. Siempre he dicho que jugar por España es lo más grande que hay y me hacía mucha ilusión poder ayudar a pelear por la Ensaladera. Me voy dolido a casa…”, fueron, a través de redes sociales, las únicas palabras de Alcaraz, que no estuvo presente en la rueda de prensa que dio el resto de Selección en la Fiera di Bologna. Allí, ante una lógica expectación, David Ferrer habló sobre la baja de la estrella del equipo que capitanea. “Por supuesto que estamos tristes por la baja de Carlos, pero confío en este equipo, competiremos y tendremos nuestras oportunidades”, aseguró el de Jávea.
El adiós de Alcaraz supuso las horas más difíciles para España, y es que el proceso que vivió hasta anunciar su retirada se puede dividir en varios actos. El primero se produce en Turín, donde el murciano disputa las ATP Finals. Nota molestias en el isquiotibial de la pierna derecha desde el primer partido, aunque las sobrelleva hasta la final contra Jannik Sinner, en la que se resiente de unos problemas que van a más. El segundo acto llega el lunes, cuando el murciano viaja en furgoneta hasta Bolonia. Después de casi cuatro horas de travesía, Carlitos se pasa por el hotel para saludar a sus compañeros, y rápidamente se marcha a un centro médico para ser sometido a una resonancia magnética. Lo hace acompañado por Ángel Ruiz Cotorro, doctor de la Real Federación Española de Tenis, que después mandaría los resultados a Juanjo López, galeno personal de Alcaraz, que ya se encontraba en Murcia.
Del optimismo a la cruda realidad
Mientras el de El Palmar se sometía a las pruebas médicas, AS pudo palpar que en el seno de la Selección había cierto optimismo. “Le hemos visto y nos ha dicho que está bien. Yo creo que si tienes algo serio lo notas enseguida”, llegó a decir un jugador del equipo a este medio, en la línea con la relativa tranquilidad que había. También era positivo Feliciano López, director de la cita, que pasó de visita y que sostuvo que a su compatriota se le vio bien frente a Sinner. Aunque la inquietud es que prácticamente siempre que Alcaraz ha estado involucrado en situaciones así y se ha sometido a pruebas, la opción que ha primado es la conservadora, la de no forzar y no jugar. Ganó enteros esa posibilidad cuando, dos horas después de su marcha, el número uno del mundo regresó al hotel y saludó a la Prensa allí presente. “Bien, bien...”, dijo cuando un periodista le preguntó cómo estaba, aunque su rostro, de un modo intangible, no entregaba la misma respuesta.
A partir de ahí se vivió una calma tensa a la espera de los resultados, cotejados desde Murcia por Juanjo López. “Están viendo las imágenes desde distintas perspectivas, tratando de ver si hay sangrado o no”, era lo que se comentaba entre bambalinas. Ya entrada la noche, fuentes federativas, con el consenso del doctor de la RFET, señalaron a los medios desplazados a Bolonia, AS entre ellos, que el número uno mundial tenía una “sobrecarga”, y que, tras guardar reposo el martes, se probaría el miércoles. Vuelta a un optimismo que se desvaneció poco después por un cambio de opinión, y de versión, alrededor de la historia. La sobrecarga, en verdad, no era una sobrecarga, sino un edema, un problema más serio que indica que hay una acumulación de líquido dentro del músculo, un signo de lesión que si no es debidamente curado puede ir a más. Pero, sobre todo, que no es lo mismo que una sobrecarga, algo más llevadero. Casi en la madrugada del lunes al martes, se decidió que Alcaraz no jugaría en Bolonia, y el martes por la mañana se informó de ello. A varios de sus compañeros de Selección les pilló ya en la cama o dormidos, y de hecho ni siquiera tuvieron la oportunidad de despedirse en persona del murciano, que sí que les dejó un mensaje por el grupo de WhatsApp del equipo y se marchó mientras el resto entrenaba.
Ni rastro finalmente de esperar a probarse el miércoles. El riesgo de una lesión todavía más grave, según quienes verdaderamente saben de esta materia, era notable si el número uno mundial hubiese querido apretar. Cierto es que la Davis es un torneo que le hace especial ilusión a Carlitos, que ya había renunciado a las dos eliminatorias previas y que además tenía una oportunidad de oro en Bolonia para sumar uno de los pocos títulos grandes que no tiene todavía. Su intención era la de hacer todo lo posible para jugar, pero finalmente se optó por una línea más conservadora. La pretemporada, fundamental para un buen arranque de año en el que el Open de Australia es el gran objetivo, está a la vuelta de la esquina. Antes incluso lo están un par de exhibiciones: el 7 de diciembre compite en Nueva Jersey contra Frances Tiafoe, y el día siguiente juega en Miami ante Joao Fonseca. Más tarde, el 10 de enero, disputará otra exhibición, esta vez ante Jannik Sinner en Corea del Sur, desde donde viajará a Australia. Allí, participará en el Million Dollar One Point Slam y ultimará su preparación para el primer Grand Slam del año.
“Por la noche hablamos con él, con el doctor Cotorro, con su equipo médico, y decidimos que era muy arriesgado jugar esta semana, corría muchísimo riesgo, es una lesión importante para jugar. El tema médico manda”, dijo con resignación Ferrer, quien esclareció que la sobrecarga de Turín se había recrudecido. “Contra Sinner fue a más, era una sobrecarga y la lesión ha ido a más. Al llegar Carlos, pintaba bien, pero después de la resonancia las cosas cambiaron”. Fue el propio Ferrer quien, en su primera respuesta, se encargó de liderar el nuevo discurso de la Selección, uno que apela a la unidad del equipo para batir al potente combinado checo. “Claro que nos resentimos (sin Alcaraz), es el número uno. Pero si estamos en las Finals es gracias a ellos, eso lo quiero resaltar, y vamos a competir. Fue un día duro, pero hoy vuelvo a ver la luz, tengo fe y confianza en que podemos hacer buenas cosas".
Inspiración en Mar del Plata
Importante que Ferrer, cariacontecido ante la retahíla de preguntas que recibía sobre Alcaraz, remarcase que España ya había conseguido superar este año dos eliminatorias sin su estrella. Suiza, en febrero, fue un mero trámite, pero lo de Marbella en septiembre ante Dinamarca fue heroico, con un ‘equipo B’, en el que tampoco estaba Granollers, remontando un 0-2 ante Dinamarca por primera vez en la historia del tenis patrio. “Gracias al esfuerzo del equipo en Suiza y Marbella estamos aquí, hemos demostrado que podemos competir. Es una baja importante, más que nunca somos un equipo y eso puede marcar la diferencia. Si nos dicen hace dos meses, cuando íbamos 0-2 en Marbella, con bola de partido en contra, que íbamos a estar aquí, lo firmábamos. Hay que ser positivo y mirar para delante", pronunció uno de los protagonistas de aquella hazaña, un Pedro Martínez que pudo vencer a Holger Rune.
De hecho, en la rueda de prensa del equipo español salió el tema de la gesta de Mar del Plata en 2008, cuando una Armada sin Rafa Nadal sorprendió en Argentina para llevarse el título. Puede haber paralelismos. “Cada uno de nosotros hemos demostrado que somos buenos jugadores, que competimos en cualquier situación, es uno contra uno y todo puede pasar. Estamos preparados. Somos buenos, y juntos, apoyándonos, podemos conseguir cualquier cosa”, dijo Granollers, presente en aquella eliminatoria (aunque no jugó). El doblista de 39 años fue declarado por Ferrer como “líder” de la Selección. “Este año lo veo diferente al año pasado, y eso que ya había ganado cosas. Dejemos la eliminatoria 1-1 y ya se encarga Marcel”, afirmó Ferru, que tiene claro que el compañero del catalán será Pedro Martínez.
El individual, por tanto, estará reservado para Jaume Munar y Pablo Carreño, ambos presentes en el equipo de Marbella. El balear tendrá, de repente, la complicada papeleta de ser número uno del equipo, aunque no se siente intimidado por ello. “Nos hubiese gustado que estuviese Carlos, puede parecer más débil nuestro equipo, pero confío en todos ellos y en mis posibilidades, tendremos sin duda alguna. Estoy en un momento bueno y todos pueden demostrar que son grandes jugadores. Más que pensar en lo que tenemos, tenemos que aferrarnos en lo que hay", espetó Munar, secundado por el gijonés. “La Davis es diferente, especial, si miramos el ranking, no tenemos nada que hacer contra Chequia, pero pasan muchas cosas en esta competición y no va del ranking. Seguimos teniendo un equipo muy bueno, hemos pasado una eliminatoria complicada en Marbella. Hay muchos buenos recuerdos de eliminatorias que se han ganado sin ser favoritos”. El mensaje de unión es claro en una Selección española huérfana sin Carlos Alcaraz. La premisa es la de dejarse todo en pista, y a buen seguro será así tras dejar atrás las horas más difíciles (y caóticas).
Noticias relacionadas
¡Tus opiniones importan! Comenta en los artículos y suscríbete gratis a nuestra newsletter y a las alertas informativas en la App o el canal de WhatsApp.
¿Buscas licenciar contenido? Haz clic aquí
Rellene su nombre y apellidos para comentar