MASTERS 1.000 | ROMA

Nadal se despide en Roma por culpa del pie izquierdo

El balear hizo un primer set magnífico, perdió el segundo y no pudo competir en el tercero con una cojera ostensible. Shapovalov se verá en cuartos con Ruud.

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Duele mucho ver a un campeón tan grande como Rafa Nadal sufrir tanto en una pista de tenis. Sobre todo si no es por la oposición de un rival, sino por ese maldito problema en el pie izquierdo (síndrome de Müller-Weiss) que le persigue desde el inicio de su carrera. Una lesión crónica intratable para un deportista, porque la operación que la arreglaría le impediría jugar. Con eso, el balear ha ganado 91 títulos, 21 de ellos de Grand Slam, 10 en Roma, uno de los torneos más exitosos para él. Allí, en la Centrale del Foro Itálico, con una cojera ostensible, Nadal tuvo que entregarle el partido a Denis Shapovalov (1-6, 7-5 y 6-2 en 2h37) después de haber hecho un primer set magnífico y perdido por muy poco el segundo, cuando empezaron los problemas.

Pocas veces se ha visto tan expresivo al español por una dolencia durante un encuentro. No le fue posible en esta ocasión poner su legendaria cara de póker para ocultarle su estado al rival. Mediada la tercera manga, Rafa tuvo que apoyarse en un toallero, roto. Pero continuó jugando por esa vergüenza torera que tiene, la que le dice que no abandone. Sólo lo ha hecho nueve veces en 20 años y otras seis no se presentó para jugar. Apenas 15 partidos de los 2.313 que ha jugado desde que debutó en el ATP Tour. "No estoy lesionado. Soy un jugador que vive con una lesión. Mi día a día es difícil, la verdad. Me cuesta aceptarlo a veces. El dolor hoy fue una locura", dijo el manacorí en la rueda de prensa que ofreció inmediatamente después de perder contra Shapovalov, el último zurdo que le había ganado, en Canadá. Después, se impuso a los otros 23 que se le opusieron. Hasta ahora.

La derrota escuece, además, porque Nadal estaba a un triunfo de alcanzar su cuarto de final número 100 en un Masters 1.000 y, al mismo tiempo, su triunfo 70 en el torneo italiano. El año pasado levantó dos puntos de partido contra el canadiense de 23 años y 16º del mundo, que se enfrentará el viernes (15:00) a Casper Ruud, alumno aventajado de la Rafa Nadal Academy. Para colmo, como defendía el título conquistado en 2021, pierde 910 puntos y el cuarto puesto de la clasificación, al que escala Stefanos Tsitsipas. Pero, sobre todo, preocupa el estado en el que llegará a Roland Garros, ‘su’ Grand Slam, que arranca en diez días.El 3 de junio cumplirá 36 años allí, si no renuncia, algo poco probable. "No sé si descansar, no sé si entrenar. El objetivo sigue siendo el mismo. Voy a seguir soñando con eso. Lo primero que tengo que hacer es no tener dolor para entrenar. En París voy a tener a mi médico allí conmigo. Eso a veces ayuda porque puedes hacer cosas", avanzó.

Claros y oscuros

Lo positivo es que su mejor tenis asomó. Confundió a Shapovalov con el bote y el peso de la pelota, con efectos endiablados y una agilidad un tanto disparada. Se veía en ritmo y con sensaciones, y quizá se cebó. Lo que inquieta es que no pueda mantener esa vitalidad durante tres sets. Habrá que verlo. Necesita a su gente. A todos los que le apoyan. Y ha vuelto con éxito tantas veces...