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Mentalidad Imparable

  • Mónica Pascual
Autor: Mónica Pascual

Claves para entrenar una mente ganadora.

MENTALIDAD IMPARABLE

Por qué la inteligencia emocional es clave en tu entrenamiento o competición

Descubre cómo actuar ante una explosión de emociones.

Actualizado a
La inteligencia emocional es clave en tu entrenamiento o competición. Descubre cómo actuar ante una explosión de emociones

Hoy (te) me pregunto porque, a estas alturas de la vida, seguimos evaluando la inteligencia (solo) en parámetros que se alejan totalmente de lo emocional. Cuando somos niños, esto se hace de manera más evidente: matemáticas, lengua, historia, ciencias de la naturaleza, sociales… Esta vara de medir se agudiza según crecemos. Las EVAU son un ejemplo más. Pero cuando somos personas adultas, seguimos, erre que erre, en lo mismo.

Solo hay que echar un vistazo a LinkedIn para comprender que aquello que llamamos inteligencia emocional solo se aplaude y celebra en ingeniosos posts, pero… ¿se aplica? Cuando nos fijamos en los perfiles, trayectorias y, en general, en los ‘acerca de’, no parece que la inteligencia emocional tenga mucha cabida. Y no, inteligencia emocional no es capacidad de ‘trabajar en equipo’, ‘dotes de liderazgo’ o ‘gestinonar condiciones de estrés’. Es mucho más complejo y más necesario. Es, por hacer el saco gordo, la habilidad de gestionar de forma adecuada nuestros sentimientos y los de los demás.

En mi trabajo, puedo encontrarme en algún momento con la necesidad de resolver algún problema matemático, traducir algún documento, etc. Pero siempre, siempre, siempre me enfrento con alguna emoción. No hay día que no me pase -y estoy segura que eso sucede en todos los trabajos-. Incluso al más solitario. Ese investigador científico que analiza muestras del hielo en soledad de su refugio antártico con apenas tres horas de luz solar también debe enfrentar emociones. Pero, detengámonos algo más en el concepto.

¿Qué es inteligencia emocional?

Según Daniel Goleman, la inteligencia emocional es la capacidad que tiene una persona para reconocer sus propias emociones y las de los demás, distinguir los sentimientos e identificarlos apropiadamente, utilizando información emocional para guiar el pensamiento y la conducta, y administrar o ajustar las emociones para adaptarse al contexto o conseguir objetivos.

Cuando entrenamos o competimos, nos ponemos a merced de las emociones. No hay terreno mejor abonado para ello. Las hay de todo tipo, pero quizá entre las más recurrentes estén el miedo, la alegría, la tristeza, el enfado, la culpa, la ira, la impotencia, la calma o la envidia. Es facilísimo que hagan acto de presencia, porque la competición te hace llegar a unos límites a los que tú solo no llegarías. Te coloca en situaciones extremas, de alto voltaje, que hay que saber gestionar. Y en ese contexto, no te irá mejor por correr más, ser más fuerte o saltar más lejos. La habilidad física es importante, pero por encima de todo está la parte emocional.

A menudo la vorágine del día a día, seas deportista o no, nos impide ver que construimos ese mismo día en base a decisiones. Una, otra y otra. Esas decisiones surgen del mismo lugar en el que se agolpan nuestras emociones. Por eso es tan importante no bloquearnos, identificar las emociones, etiquetarlas correctamente y saber darles el lugar adecuado. Cuando eso no sucede, las emociones toman el mando y no hay nada más imprevisible que una emoción con el control absoluto de nuestros actos.

El partido de las emociones

Cuando competimos, es preciso reconocer y tomar conciencia de ello. En caso contrario, un deportista puede actuar en base a la frustración, el miedo o la ira tras el fallo. La inteligencia emocional le permite separa esas cavidades emocionales, para que las emociones no se incrusten en su juego físico. Lo hemos dicho muchas veces y más veces lo diremos: el cuerpo hace lo que la mente dice. Y si está nublada, confundida o perdida, no saldrá nada bueno de ella. No hay ningún deportista que no sepa que si juega nervioso o alterado emocionalmente no rendirá al 100%.

Este vídeo lo ilustra muy bien.

La mejor manera de afrontar el juego de las emociones es hacerlo desde la inteligencia emocional y, por supuesto, el conocimiento de cómo se generan las emociones en nuestro cerebro. La doctora Marian Rojas Estapé dice bien cuando señala al cortisol como esa hormona que se activa en los momentos de alerta, de amenaza, de preocupación. ¿Y su némesis? Pues la oxitocina, la hormona que se encarga de rebajar el cortisol. De pararle los pies. Te cuento esto porque en el campo de juego, en lo más duro del entrenamiento o la competición, hay un momento en el que el cortisol se dispara. Será entonces cuando debas identificar lo que sucede para no dejarte llevar por esas emociones y formular el antídoto. Anclarse a una rutina o patrón que le lleve de nuevo a la calma, al control mediante acciones que le ayuden a generar oxitocina.

¿Ejemplos? Una secuencia de palabras, una canción, un recuerdo, una respiración… En definitiva, una secuencia de pasos que te devuelvan el poder.

Si te interesa cultivar estos anclajes, en este podcast encontrarás una guía con tres consejos imprescindibles para entrenar tu motivación y una meditación guiada para ayudarte a volver siempre que lo necesites al momento presente.

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