Sin Cadena

"La vida es como montar en bici. Debes moverte para mantener el equilibrio” (Charles Schulz)

Autor: Víctor Martín Molina
POR
Víctor Martín Twitter

SIN CADENA

El sabor a tradición de la Clásica del Pavo pone fin al 2019

Si bien la de Vélez-Málaga centra el contenido de este blog por ser la más cercana, el Pavo es el concepto de prueba que más se repite en España

El sabor a tradición de la Clásica del Pavo pone fin al 2019
V. Martín

Hay pocos conceptos más extendidos por la geografía cicloturista española que el de las Clásicas del Pavo. Los ingredientes son siempre los mismos y la combinación suele funcionar casi siempre: fechas cercanas a la Navidad, el premio del pavo para que el más rápido tenga la cena de Nochebuena solventada –hay gente que se dedica a ‘coleccionarlos’ para repartirlos entre sus allegados- y una mezcla entre la competición y un ambiente más festivo que el de cualquier gran fondo. Les queda a esas pruebas un saborcillo a aquellas marchas típicas de club de pueblo que, poco a poco, se van haciendo cada vez más raras en el calendario.

Pues con estos mismos ingredientes se presentaban en Vélez-Málaga más de 200 personas dispuestas a echar una mañana de domingo, que además esta vez no podía ser más navideña porque coincidía con el sorteo de la Lotería tradicional. En la línea de salida, casi todo lo mejor del ciclismo aficionado provincial, incluido algunos que han llegado a compartir pelotón con profesionales. Sí es cierto que hubo unos 30 participantes menos que en 2018. Aun así, metidos en plenas fiestas navideñas, rozar los 250 inscritos es para que en la organización estén contentos.

La salida se daba puntual desde el Paseo de Andalucía de Vélez. Como el centro de la capital axárquica está en obras, básicamente recorrieron la carretera paralela al paseo, dieron la vuelta y enfilaron la salida hacia Benamocarra para dar comienzo a la primera subida del día. Aquí voy a poner el único ‘pero’ al desarrollo de la prueba, y me consta que no es culpa de la organización porque entre las motos de enlace se lo iban diciendo y pude oírlo. Honestamente creo que la subida a la Loma de Iznate debió ser un poco más lenta. El pelotón iba completamente destrozado, y detrás del coche que neutralizaba la marcha apenas andaban unos 30 ciclistas. El resto de gente levantó el pie o simplemente no podía con ese ritmo. Como digo, los propios miembros de organización que iban en coche o moto decían que era demasiado vivo.

Por cierto, que muchos de los que luego iban a pelear por la victoria en Cómpeta no estaban en ese primer grupo que abría marcha. Prefirieron camuflarse en un segundo ‘paquete’ donde quitarse el viento que, por cierto, en esa subida pegaba bastante fuerte y más bien de costado y cara. Después de un buen rato esperando –en las partes más duras había gente haciendo ‘eses’-, el coche escoba con la ambulancia llegaban arriba y se reanudaba la marcha.

Los 'favoritos', guardando balas

La bajada a la costa también fue más rápida que otras veces, con el grupo estirado y a ratos incluso roto, aunque luego habría reagrupamiento. Siempre es curioso pararse en las conversaciones de los que van corriendo. Que si la punción seca es mano de santo. Que si el Clásico había sido más bien regulero… lo que viene siendo una marcha cicloturista. Hay tiempo para todo. Así llegó el grupo hasta Algarrobo para dar la salida lanzada.

Otra de las cosas que me encanta de este tipo de prueba es cómo cada uno, desde el principio, busca su ritmo en función del objetivo que tenga. El que quiere ganar ya sabe lo que hay. Otros pelean por recoger trofeo aunque sea en su categoría –y se tienen ‘fichados’ entre ellos-, y luego los hay que van a simplemente subir y pasar el rato. El pelotón de más de 230 integrantes tras perder alguno en el camino –las malditas averías, que le amargan a uno la mañana- se estira como un acordeón antes de romperse y convertirse en un montón de compartimentos pequeñitos. ¿Ha venido usted a competir? Vaya pasando adelante. ¿Quiere usted divertirse sin presión? Ahí atrás, por favor.

Finalmente, el vencedor fue Óscar Sánchez Caballero (Kuota-Paulino), que empleó un tiempo de 31’27”. Ganó al sprint, y eso me lleva a ver que también hay gente que aplica la táctica de carrera en una prueba de este tipo. Cada vez es más común que se dispute entre varios en esa rampa final de la Plaza Almijara de Cómpeta. De hecho, esta subida fue incluso un poco más lenta que la de 2018, en que el joven Víctor Pérez-Abela ganó con 31’12”. Así de los años recientes, la más rápida que recuerdo fue la que ganó Edu García bajando de la media hora (29’46”). Después de eso, entrega de pavos y trofeos, y un buen rato de convivencia alrededor de una paella. Incluso ya entradas las cuatro de la tarde se podía ver, en las terrazas de los pueblos de costa, una ‘invasión’ de ciclistas tomando un refresco post-almuerzo o un digestivo. Que no se pierda nunca

En el apartado personal, quiero agradecer al Club Ciclista Veleño que me volvió a invitar a la prueba, como ya hicieran el año pasado. Pero mi año sobre la bici, del que he ido dando pista por aquí, ha sido básicamente un relato de penas. Y lo he acabado cerrando de la peor manera posible. Por resumirlo: dos semanas antes, en pleno puente festivo, iba a hacer justo el recorrido de la carrera. En el primer puerto, el que se hace controlado, iba totalmente parado. Las piernas me dolían horrores. Subí el puerto, pero en 30 minutos cuando el año pasado lo hacía en 25. No recuperé el ritmo en el llano y apenas empecé la segunda subida me tuve que parar.

Aquí ya hay menos cachondeo.

Sobre todo notaba la pierna derecha como bloqueada, incapaz de imprimirle fuerza. Las sensaciones no fueron a mejor con los días, casi al revés. Así que el mismo martes previo a la celebración de la prueba hice un último test. Ocurre que mi casa está a menos de un kilómetro de donde empieza la carretera hacia Cómpeta. Calenté un poco por los alrededores y empecé la subida. Duré 800 metros. Al día siguiente fui al fisio y me ‘sacó’ una tendinitis en la rodilla derecha y una rotura en el sóleo. Y así acabó mi 2019 ciclista. Este fin de semana espero retomar la bici aunque sea con un primer paseo. Aprovecho para desearos a todos unas Felices Fiestas… aunque volveré antes de que acabe el año. Había logrado hacer, durante la preparación, 55 minutos. Seis menos que en la carrera de 2018. Ya tendrá que ser el año que viene.