Los cholistas quieren seguir mandando en la capital
Oblak, Godin, koke, Carrasco y Griezmann son las bazas de Simeone.Durante el cholismo el Calderón es un campo maldito para los blancos. Antoine sigue apretando para llegar a tope al sábado. Habrá conjura del vestuario para no fallar ante el eterno rival en el último derbi liguero en el Manzanares. Mourinho todavía no se ha enterado que nadie se quiere dejar de ser rojiblanco y la cantera ya está segunda en sus categorías: Ya ha comenzado la cuenta atrás para el derbi del sábado y por el Atlético se tienen las ideas claras. Nada de obsesionarse en las virtudes de los rivales y volver a recuperar los valores esenciales del cholismo que se han perdido en los últimos encuentros como son la seguridad defensiva, la solidez del centro del campo y la explosividad en la delantera. Los datos avalan que desde que llegó Simeone en diciembre del 2011, salvo en una ocasión el feudo colchonero se ha convertido en un feudo poco propicio para los rivales de la capital. En cambio sacan pecho por sus dos títulos de Champions, pero todavía no han entendido que el mérito es llegar a las mismas y que siempre tuviera que ser a última hora el recurso que tuvieron para alzarse con la victoria. Cuestión de que la suerte siempre se vistió de blanca pero vamos a seguir insistiendo. Sabemos que tenemos nuestras bazas para codearnos con cualquiera. En defensa si la pareja Oblak y Godin están a su nivel habitual ni siquiera el nombre de la BBC nos va a producir pesadillas. En el centro del campo y con las bajas de Kroos y la duda de Casemiro parece que será un terreno abonado para que Koke pueda exhibir sus dotes de mando y enseñar que ahora mismo es el alumno más aventajado que dejó Xavi. Arriba tanto Carrasco, en especial, como Griezmann ya sea por su punta de velocidad, su capacidad de desborde o el acierto en los metros finales deben ser los encargados de romper el muro que intente poner Zidane. Ahora mismo el cuerpo técnico y los jugadores colchoneros ni siquiera están pendientes de las bajas o altas del adversario. Su entrenador les ha enseñado a sacar pecho de sus virtudes y la intención que tiene es volver a sus valores de siempre y los errores cometidos en las derrotas en Sevilla y San Sebastián sirvan paras sacar conclusiones. Lo que está asegurado es el ambientazo, el llenazo y la entrega de unos seguidores que quieren despedirse de su casa de la mejor manera posible y dejar claro que desde hace casi cinco años el Atlético sigue siendo el equipo que manda en la capital de España.
Lo que parece que está asegurada es la presencia de Griezmann para el partido. El cuerpo médico ya está trabajando y la principal baza sigue siendo las ganas que tiene el propio futbolista que sabe que se encuentra en una situación histórica, al ser la despedida del Calderón y no quiere perderse el compromiso. Es como el vestuario. Están haciendo su conjura particular y quieren brindar este homenaje a las gradas. Además no se olvidan de que con Simeone en el banquillo tanto en Liga como en Europa han conseguido que su estadio ya sea un feudo que impone siempre a los rivales. Tampoco me puedo olvidar que Mourinho. Desde Inglaterra apuntan que está loco por llevarse a su United a Giménez, Carrasco y Griezmann, como hizo en su día cuando llegó al Chelsea con Courtois, Filipe Luis y Diego Costa. Ahora su gran problema es que este Atlético ha cambiado. La entidad no necesita dinero de traspasos para seguir creciendo y lo más importante es que los jugadores apuestan por su Simeone por encima de todo y nadie quiere hacer las maletas ya que entienden que están en un proyecto ganador. Que mire hacia otro lado y que nos deje tranquilos. Tampoco paso la oportunidad del Atlético B que al ganar al Alcala ya es segundo en Tercera y al equipo femenino que empató en la salida a Valencia y sigue a dos puntos del intratable líder que es el Barcelona. Parece que también la cantera está funcionando y que de momento no hay señales de alarma, salvo la irregularidad del filial y encima cada día llegan más ofertas de patrocinadores o de países que se quieren subir al carro de un equipo que está de moda y sin conflictos en los despachos o en terreno de juego.
