Los jugadores no se firman

Marta Rodríguez Peleteiro
Su trayectoria en Prisa comenzó en AS, en 2006, en la sección de Cierre. Posteriormente asumió la coordinación de la revista AS Color y la redacción de los blogs Match Point y Erratas de Campo. En 2017 pasó a formar parte de PrisaNoticias, en el control de producción de El País y AS, y volvió a AS a finales de 2022, como redactora de Tikitakas.
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Con el final del verano llegó también el mercado de fichajes, y muchos hemos leído u oído cómo los clubes (que no clubs) firmaban a los futbolistas más cotizados y pretendidos. Pero ¿qué fue lo que hicieron? ¿Algún directivo cogió un rotulador y le puso su firma sobre la piel? Casi seguro que no.

Aunque la expresión firmar a un jugador se use mucho dentro del ámbito del periodismo deportivo, lo cierto es que se trata de una forma de hablar incorrecta. La primera y más cercana definición a este sentido que da la RAE de firmar es la siguiente: “Dicho de una persona: Poner su firma”.

Los jugadores no se firman

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Es por esto que la palabra que mejor se ajusta a aquello que queremos decir es fichar: “Contratar a un deportista en un equipo o club, y, por ext., a una persona, generalmente de prestigio, para una determinada actividad”. Digamos que fichar, en el deporte, equivale a otro verbo, contratar: “1. tr. Pactar, convenir, comerciar, hacer contratos o contratas de un trabajo / 2. tr. Ajustar a alguien para algún servicio”.

Eso sí, los deportistas sí firmarán sus contratos, y también autógrafos, cartas o libros, aquellos que los escriban. Antonio Cassano firmó ejemplares de dos volúmenes. De hecho, decía: “Debo de ser un caso único: he escrito más libros (2) de los que he leído (1)”.