Hortelano: oro con toda la justicia. Recuerdos de la 'carnicería' de 1995

Ángel Cruz
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Quiero ser sincero: la descalificación de Churandy Martina en los 200 metros, en los que venció, fue rigurosa. Pero añado que fue perfectamente justa, reglamento en mano. Nada que objetar, ni mucho menos, al oro de Bruno Hortelano en los Europeos de Amsterdam, que fue brillantísimo y que me alegra extraordinariamente. Las normas están para cumplirlas y se cumplieron.

Hortelano: oro con toda la justicia. Recuerdos de la 'carnicería' de 1995

Veamos lo que dice el reglamento actual de la Federación Internacional, por el que se rigen, evidentemente, todas las competiciones: “En todas las carreras por calles, cada atleta debe mantenerse desde la salida hasta la meta en la calle que le fue asignada. Esto se aplicará a cualquier parte de una carrera que se corra por calles”. Artículo 163, 3ª.

Martina pisó por la parte interior de la curva en los 200 metros. El beneficio obtenido fue insignificante, pero la descalificación es perfecta. Lo siento por Churandy Martina, atleta que antes era de las Antillas Holandesa y que ahora pertenece a Holanda, pero no porque se haya nacionalizado, sino por el cambio de status político del lugar en el que nació.

Hay muchos antecedentes de descalificaciones por pisar por dentro en las curvas, acortan la distancia, aunque sea de forma muy ligera. Me acuerdo perfectamente, porque estaba allí, de la descalificación de la estadounidense Gwen Torrence en la final de los 200 metros. Venció con 21.77, marca tremenda si tenemos en cuenta que luchó contra un viento contrario de 2,2 metros por segundo. Es decir, una pared eólica.

Pisó por dentro y los jueces suecos la descalificaron… y eso que había vencido con ¡35 centésimas de ventaja sobre Merlene Ottey! La entonces todavía jamaicana (hoy es eslovena) fue proclamada campeona. El de Gwen Torrence es un caso muy similar al de Churandy Martina, porque ya había ganado anteriormente los 100 metros.

La norteamericana alegó que había perdido sus zapatillas de clavos antes de la competición y que lo hizo con unas prestadas y por eso perdió el ritmo, por decirlo de alguna manera. Evidentemente, la disculpa, que en honor a la verdad formuló antes de ser descalificada, no le valió para nada.

Las cámaras mostraron que Gwen Torrence había pisado cinco veces fuera de su calle, y por el interior, en la curva. “El oro es mío, pero reconozco que Gwen está en muy buena forma”, dijo Merlene Ottey con la displicencia que la caracterizaba. Siento decirlo, pero su calidad como atleta y su belleza no iban acompañadas por su amabilidad.

Los jueces suecos fueron los más inflexibles de la historia al sancionar este tipo de irregularidad: lo hicieron en 22 ocasiones. También fue retirada de la competición nada menos que Maria Lourdes Mutola, la mozambiqueña, una de las mejores ochocentistas de la historia, por pisar por dentro en las semifinales de los 800 metros. Esta derrota, si puede ser considerada así, rompió una racha de 42 victorias consecutivas en las dos vueltas a la pista. Mutola me dijo una vez que Carlos Queiroz iba a hacer campeón de Europa al Real Madrid. Se equivocó, claramente. Ahora Mutola entrena a Semenya. 

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Pero no se quedaron ahí: descalificaron también a quince marchadores, a trece vallistas por pasar una de sus piernas por un lateral, a cinco equipos de relevos por infracciones en el cambio de testigo y a un atleta más por una salida falsa. Récord mundial de infracciones castigadas.

No me voy a extender, por el momento, sobre Bruno Hortelano, una maravilla de velocista. Cuando el Europeo acabe haré una valoración de todo lo que ha ocurrido. Ruth Beitia, Hortelano, ambos campeones, y todo lo demás.