Tres hombres buenos para dirigir el atletismo

Ángel Cruz
Actualizado a

En los últimos días habéis tenido la oportunidad de leer tres entrevistas sucesivas con las tres personas que se presentan a las elecciones a la presidencia de la RFEA, a celebrar a fínales de noviembre. Las hemos publicado según el orden en el que cada uno de ellos anunció oficialmente su intención de ser presidente federativo: Isidoro Hornillos, Raúl Chapado y Manel González. Les expliqué a los tres que esa iba a ser la secuencia, porque me parecía lo más justo y neutral, y he de decir que todos estuvieron plenamente de acuerdo. Las preguntas han sido básicamente similares.

Tres hombres buenos para dirigir el atletismo

También he de decir que sólo he recibido facilidades para llevar a cabo mi trabajo, que me sigue enamorando día a día. Con Isidoro era imposible hablar en persona, así que lo hicimos una tarde, por teléfono, aunque ya habíamos intercambiado muchas opiniones personalmente. En total tres cuartos de hora de conversación.

Chapado y yo nos vimos en el Módulo del Consejo Superior de Deportes, una mañana, mientras se entrenaban a nuestro lado varios atletas, entre ellos Yidiel Contreras y la veterana y encantadora Loles Vives, con la que coincidí en la Selección. Hora y media duró la entrevista.

Tres hombres buenos para dirigir el atletismo

Y con Manel hablé en el Hotel Florida Norte, también una mañana. Él iba acompañado por Iván Rodríguez, su hombre del márketing y exvallista de alta calidad. Dos horas largas de conversación. El récord. Y por la tarde estuve en su presentación oficial, en el INEF, a una hora poco propicia para los periodistas.

Tres hombres buenos para dirigir el atletismo

Isidoro, Raúl y Manel son tres hombres buenos, como los protagonistas del último libro de mi admirado Arturo Pérez-Reverte, salvando las distancias en las circunstancias y en el tiempo. Tres expertos en atletismo, todos ellos atletas olímpicos, que pueden revolucionar nuestro deporte. Tres hombres afables, entrañables, lejos de la hosquedad que muy a menudo exhibe José María Odriozola, que en este asunto, y siguiendo con los escritores, se parece más a Camilo José Cela que a Miguel Delibes, ambos extraordinarios escritores ya desaparecidos, por desgracia, pero de distinto talante. Soy más de Delibes.

¿En qué concuerdan los tres hombres que aspiran a suceder al actual presidente?. Pues lo cierto es que en muchas cosas, de forma que hasta se podría pensar en una gran coalición, en un tripartito que, por el momento, no está sobre la mesa. Coinciden en ver problemas de comunicación en la RFEA; en no saber explicar correctamente el problema del dopaje, que ha enfangado todo en los últimos tiempos (esta última apreciación es exclusivamente mía); en mostrar respeto a Odriozola, aunque anuncian tiempos nuevos; en mostrar ese mismo respeto por hombres clave en su equipo, como José Luis de Carlos, Manuel Villuendas y Ramón Cid… aunque salvo este último en el caso de Manel, ninguno parece tener segura su presencia en el puesto actual en los tiempos que se avecinan (esta es también una percepción personal); en ver un problema tremendo en la promoción del atletismo, en la ausencia de un márketing efectivo que atraiga patrocinadores… Y coinciden también en muchas otras cosas.

Conozco muy bien a los tres (sobre todo a Isidoro y a Chapado) y soy neutral. Estoy convencido de que cualquiera que gane lo hará muy bien. Es forzoso reconocer que Manel se ha adelantado: ha publicado su equipo, que es impresionante, y un programa. Sus oponentes, deliberadamente y respondiendo a otro tipo de estrategia, no lo han hecho, pero me consta que tienen lo uno y lo otro.

Estas elecciones van a ser apasionantes. Y civilizadas. Sin exabruptos ni descalificaciones. Juego limpio. Es muy de agradecer en estos momentos en que vivimos, donde cada día se desayuna uno con otro escándalo, con otro robo, con acusaciones barriobajeras. Gracias a los tres por ahorrarnos esta vergüenza. No me extraña su actitud. Ya os digo que les conozco (a Manel menos, pero sí tengo y he tenido relación muy intensa con personas de su equipo) y no me los imagino de otro manera.

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A los tres les dije que no quedarían contentos con las entrevistas, casi con total seguridad, porque es imposible, absolutamente, resumir una conversación intensa de dos horas en un espacio forzosamente reducido, aunque en este caso se ha hecho una excepción y el tamaño de los textos es bastante más largo de lo habitual en una página web. Espero, que, si no están contentos, al menos no estén molestos (creo que no), porque las tres entrevistas las he escrito con el máximo cariño y el mayor cuidado.

Y con todo el respeto que me merecen los hombres buenos y bien preparados.