San Silvestre: El Madrid ganó en los inicios
El Real Madrid fue el protagonista en las dos primeras ediciones de la San Silvestre Vallecana, que entonces se denominaba Gran Premio de Vallecas. Y lo fue en la persona de Jesús Hurtado, un buen fondista de la época. Tenía ficha por el Real Madrid, que entonces dedicaba atención al atletismo y presumía de sección propia. Hurtado venció en 1964 y 1965, en las dos primeras ediciones. A esa misma sección del Real Madrid pertenecieron, tiempo después, y entre otros, Juan Hidalgo, Fernando Fernández Gaytán, Ricardo Ortega, Agustín Fernández y José Luis González. Todos, salvo este último, tal vez sean atletas poco conocidos para los más jóvenes, pero eran corredores de alto nivel para el atletismo español de élite. Y no hay que olvidarse de Miguel de la Quadra-Salcedo, discóbolo, jabalinista, aventurero, periodista en Vietnam, director del programa televisivo La Ruta Quetzal… Un mito.

La sección, creada por Heliodoro Ruiz en diciembre de 1930, con el nombre de Real Madrid Atletismo, sobrevivió hasta los años ochenta del siglo pasado. En eso el Barça fue más insistente y más brillante, porque llegó a crear una formidable escuadra. La del Madrid se redujo básicamete a mediofondistas y fondistas, con especial dedicación al cross.
Volviendo a Jesús Hurtado: posteriormente trabajó como cuidador de las instalaciones de la Ciudad Deportiva del Real Madrid, ya desaparecidas, que estaban en las cercanías de donde ahora están los cuatro rascacielos que han cambiado el sky line madrileño.
La Vallecana (como la conocen la inmensa mayoría de los corredores) nació por iniciativa de Antonio Sabugueiro, un “chalado del atletismo”, en sus propias palabras. Y un visionario de los que hacen falta, como Paco Perela y Mauricio Blanco, como Fernández Matinot...
La idea nació en una cervecería del Puente de Vallecas llamada Bella Luz, que según mis noticias sigue existiendo y que tiene fama de ofrecer excelentes churros. Antonio Sabugueiro, con quien tengo amistad desde hace unos 30 años, me ha contado más de una vez la génesis de una carrera que comenzó con unos chalados como él y que ha ido creciendo hasta convertirse en la más importante del mundo, por encima de la San Silvestre de Sao Paulo.
El bueno de Sabugueiro convenció a Vicente de Lucas, Carlos Roa y Manolo Fernández para organizar una carrera sobre asfalto en Vallecas, entre cerveza y cerveza. También, al lado de unas pintas, nació la Maratón de Londres, así que… Y la San Silvestre vino al mundo en el último domingo de 1964.
Creció y creció, hasta convertirse en un clásico no sólo del atletismo, sino del deporte español. Por las calles de Vallecas han pasado muchos de entre los mejores atletas de cada momento. .
Por ejemplo, entre ellos encontramos a dos campeones olímpicos (el tunecino Mohammed Gammoudi, en los 5.000 metros de México 1968, y el portugués Carlos Lopes, que ganó el maratón en Los Ángeles 1984), tres campeones mundiales (el español Martín Fiz en la maratón de Gotemburgo 1995, el keniano Eliud Kipchoge en los 5.000 metros de París 2003, y el eritreo Zersenay Tadesse en el Mundial de cross de Mombasa 2007 y en los de Media Maratón de 2006 a 2009 y de 2012) y dos atletas que poseen o han poseído récords universales (el mexicano, ahora estadounidense, Arturo Barrios, en 10.000 metros, y el ya citado Tadesse, actual plusmarquista de media maratón). En conjunto, entre los vencedores de la San Silvestre hay un total de trece atletas que han batido récords del mundo o han logrado medallas en Juegos Olímpicos, Campeonatos Mundiales al aire libre o de campo a través. Son éstos, si no me dejo alguno en el tintero: el tunecino Mohammed Gammoudi, los portugueses Carlos Lopes y Antonio Leitao, el mexicano Arturo Barrios, los kenianos Paul Bitok, Leonard Patrick Komon y Eliud Kipchoge, el español Martín Fiz, el australiano Craig Mottram, el etíope Tadesse Tola y Tariku Bekele, el eritreo Zersenay Tadesse y el británico Iam Stewart.
Atletas españoles de altísima calidad también supieron lo que es vencer: Jesús Hurtado (el pionero), Mariano Haro, Javier Álvarez Salgado, Fernando Cerrada, José Luis González, Enrique Molina, Chema Martínez e Isaac Viciosa, con un récord de cuatro victorias.
En la categoría femenina la participación de calidad no va a la zaga de los hombres, sino todo lo contrario. Desde que la prueba se abrió oficialmente para las mujeres, en 1978, encontramos entre las vencedoras a dos campeonas olímpicas (la portuguesa Rosa Mota, en el maratón de Seúl 1988, y la etíope Tirunesh Dibaba, oro en 5.000 y 10.00 en Pekín 2008 y en la distancia larga en Londres 2012) y a siete campeonas del mundo: la noruega Grete Waitz en el maratón de Helsinki 1983; las españolas Carmen Valero en cross, en Chepstow 1976 y Dusseldorf 1977, y Marta Domínguez, en los 3.000 metros obstáculos de Berlín 2009; la portuguesa Rosa Mota en maratón, en Roma 1987; la británica Paula Radcliffe, en la maratón de Helsinki 2005 y en los Mundiales de cross de Ostende 2001 y Dublín 2002; las kenianas Vivian Cheruiyot, oro en 5.000 en Berlín 2009 y campeona en 5.000 y 10.000 en Daegu 2011, y Linet Masai, ganadora de los 10.000 metros en Berlín 2009, y la etíope Tirunesh Dibaba, oro en los 5.000 metros de París 2003, los 5.000 y 10.000 de Helsinki 2005 y los 10.000 de Osaka 2007 y Moscú 2013, además de campeona de cross en las carreras corta y larga de Saint-Galmier 2005 y en la larga de Fukuoka 2006 y Edimburgo 2008.
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Y desde hace algún tiempo la carrera internacional se adorna con la popular, la más multitudinaria de España y una de las que más corredores atraen en el mundo. Se celebra con anterioridad y es una fiesta, que no en vano estamos a pocas horas de las campanadas de medianoche, las que separan un año de otro. Disfraces, risas, grupos de amigos, carcajadas, fiesta, en fin… y unos pocos que se lo toman en serio y que corren como diablos, capaces de clasificarse bien en la prueba grande, pero que prefieren la gloria efímera de vencer en la pequeña.
Por cierto, ¿sabéis por qué se llama San Silvestre? Pues recibe este nombre en honor del santo del día, un Papa llamado así, que murió el 31 de diciembre del año 335 y que fue el primer pontífice que falleció sin ser ejecutado.
