La niña de 16 años y 10.98: ¿Qué futuro tiene?

Ángel Cruz
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Candace Hill (en la imagen de la IAAF, junto a Bolt), ya sabéis, tiene 16 años y es capaz de correr los 100 metros en 10.98, récord mundial juvenil. La Bolt femenina, la llaman algunos. Se ha hecho profesional (la segunda más joven de la historia, tras la también estadounidense Allyson Felix, con 17) y aspira no sólo a clasificarse para los Juegos Olímpicos de Río 2016, sino que ya ha declarado que pretende alcanzar una medalla. Si sigue progresando, podría cumplir este sueño, que me imagino que es el primero de muchos otros.

La niña de 16 años y 10.98: ¿Qué futuro tiene?

Pero, ¿qué pasa con los atletas jóvenes cuando se desarrolla su carrera? ¿Responden a las expectativas? ¿Sus marcas espectaculares cuando tienen menos de veinte años pronostican récords mundiales en el futuro? Pues unas veces sí y otras no. El ejemplo a favor es Usain Bolt, ejemplar en muchas cosas, como es evidente.

¿Qué futuro tiene Candace Hill? Me parece que muy bueno. He visto vídeos y tiene eso que no se sabe definir muy bien pero que venimos a llamar ‘clase’. Su futuro es inmenso, desde luego, pero otras atletas que corrieron muy rápido en edades jóvenes no llegaron mucho más allá.

Vamos con ello.

Revisemos el ránking mundial juvenil de todos los tiempos, dominado por ella y por las atletas estadounidenses, que copan las siete primeras plazas, además de la décima. Abrumador, desde luego. Las protagonistas de esta lista de diez mejores han tenido diferente trayectoria. Por ejemplo, Kaylin Whitney (¡qué look más parecido a Marion Jones, de la que escribiré más adelante), que hizo su mejor marca en 2014, no ha progresado en 2015. Chandra Cheeseborough, que marcó 11.13 en 1976 (una histórica) se quedó en esa marca para siempre jamás, aunque es cierto que evolucionó posteriormente con éxito hacia los 400 metros, en los que fue plata en los Juegos de Los Ángeles 1984.

Otra histórica en estas listas es la australiana Raelene Boyle, que en 1968 era capaz e correr los 100 metros en 11.20 y que no mejoró, pero que tuvo excelentes resultados olímpicos: plata en los 200 metros de México 1968 y subcampeonato en las dos distancias cortas de la velocidad en Múnich 1972.

Marion Jones corrió como juvenil en 11.14 y llegó a 10.65 en 1998, antes de sumirse en las cloacas del dopaje en la trama de Balco. Otra histórica, Raelene Boyle, una australiana de inmensa calidad, tampoco progresó nunca: 11.20 de juvenil y ahí se quedó.

Tenéis la lista de las diez mejores del ránking juvenil de los 100 metros más abajo, lo que nos ahorra un detalle pormenorizado deportista por deportista.

Pero que quede claro que Candace Hill me parece una atleta excepcional y que tiene un futuro inmenso. Por los vídeos que he visto, repito. Y es bastante competitiva, a lo que parece. Los 10.98 los hizo en Shoreline (Estados Unidos), con 2,0 metros de viento favorable. Pero en los Mundiales de la categoría en Cali corrió en 11.08 (seguda mejor marca mundial de la historia) con viento nulo y en 11.16, con brisa ligeramente contraria de 0,1. Los dos registros en el mismo día, lo que señala que tiene ya una cierta consistencia.

LAS MEJORES JUVENILES DE LA HISTORIA

(El registro reflejado al final es la mejor marca de toda su vida)

10.98 Candace Hill (Usa), 10.98 (+2,0) en 2015. 10.98 (2015)

Kaylin Whitney (Usa), 11.10 (+0,9) en 2014. 11.10 (2014)

Chandra Cheeseborough (usa), 11.13 (+2,0) en 1976. 11.13 (1976)

Marion Jones (Usa). 11.14 (+1,7) en 1992. 10.65 (1998)

Angela Williams (Usa), 11.14 (-0,5) en 1997. 11.02 (2008)

La niña de 16 años y 10.98: ¿Qué futuro tiene?

Gabrielle Mayo (Usa). 11.6 (+1,2) en 2006. 11.13 (2009 y 2010)

Wendy Vereen (Usa), 11.17 (+0,6) en 1983. 11.17 (1983)

Khalifa St. Fort (Trinidad), 11.19 (0,0) en 2015. 11.19 (2015)

Raelene Boyle (Australia), 11.20 (+1,2) en 1968. 11.20 (1968)

Jeneba Tarmoh (Usa), 11.24 (+1,2) en 2006. 10.93 (2013)

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Candace Hill, profesional a los 16 años y la juvenil más rápida de la histria:

http://masdeporte.as.com/masdeporte/2015/12/22/atletismo/1450755444_856974.html 

CARLOS JIMÉNEZ: EN LA MUERTE DE UN MAESTRO Y AMIGO

Ha fallecido Carlos Jiménez, un puntal del Diario AS en su primera época, la de las máquinas de escribir ruidosas, de las crónicas 'cantadas' por teléfono desde cualquier parte del mundo, de las linotipias y la de los motoristas de llevaban las páginas a toda velocidad a la impreta de Getafe El hombre que me dio la oportunidad de trabajar en el periódico cuando yo tenía 22 años, era internacional español en 400 metros y estudiaba al mismo tiempo Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid. Ya había hecho pinitos periodísticos en Salamanca (''El Adelanto') y como corresponsal en Madrid de 'Dicen', un deportivo barcelonés. Con Carlos aprendí más en el primer mes que en los cinco años que duraba la carrera universitaria y cuando me ofrecieron ir a trabajar a Salamanca, mi ciudad natal, en 'El Adelanto', renuncié a hacerlo por diversos motivos, uno de los cuales fue que me gustaba trabajar al lado de Carlos.  

Era un sabio del baloncesto y del atletismo (la Federación Española de aquella época le solicitaba los ránkings mundiales que él llevaba al día, más completos y fiables que los este organismo tenía), y su prestigio no sólo era nacional, sino internacional, como he comprobado personalmente. Ejercía en aquella época como jefe de sección de estos dos deportes, hasta que fue nombrado redactor jefe de todo lo que no era fútbol.

Me enseñó gran parte de lo que sé, me corregía con cariño y me alentaba siempre. Y en todo momento se puso de mi lado en las dificultades que siempre tiene un periodista, desde que es joven hasta que peina canas. Me envió a mis primeros viajes, primero por España y luego por medio mundo, con inicios en Barcelona y en Atenas 

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Durante los Juegos de Barcelona coordinó todo el operativo, el más grande del Diario AS hasta ese momento, Mundial de Fútbol de España aparte, con oficina propia en el gigantesco Centro de Prensa, no muy lejos de Montjuïc. Era un maestro con una experiencia gigantesca, enviado especial a un montón de Juegos Olímpicos. Y con un gran amor por el deporte y el periodismo. Como el que debe tener todo gran informador. Él lo era. Para mí ha sido un honor trabajar a su lado. Y aprender, seguramente menos de lo que él hubiera querido.

Le recuerdo con cariño en mi boda con Mari Luz Algarra, que trabajaba también en el Diario AS, donde nos conocimos. También fue su maestro, su protector y su amigo. Recuerdo su cara de alegría cuando nos vio casados y ese apretón de mano que te dejaba los dedos temblando. Que descanse en paz.