Éxito del cross: españoles, aunque inmigrantes

Ángel Cruz
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Los continentales de cross enseñaron más que nunca la Europa global, con muchos atletas de origen africano en puestos delanteros de las clasificaciones. Algunos ya de segunda generación, lejos de las nacionalizaciones urgentes. Pero éstos también las hay. La más evidente la de Alemayehu Bezabeh, nacionalizado en su día por el Consejo de Ministros con vistas a ganar una medalla en los Juegos de Pekín que nunca llegó.

Éxito del cross: españoles, aunque inmigrantes

En Hyères, este pasado domingo, vimos una exhibición española de atletas nacionalizados, cierto: los cuatro primeros en la carrera sénior, los que puntuaban, habían nacido fuera de España. Pero hay que reconocer que cuando llegaron a España no eran atletas de élite, ni de lejos, y, en algunos casos, ni siquiera eran, simplemente, atletas. Se formaron aquí y se han hecho grandes entrenándose y viviendo en España.

Por desgracia, con Bezabeh tenemos un baldón, por aquella condena por dopaje a resultas de la Operación Galgo. Fue el único atleta que pagó en todo aquel desaguisado. Y aún me resulta doloroso ver su soledad en los Juzgados de la Plaza de Castilla, en Madrid, cuando fue llamado a declarar.

En el Europeo de Francia, que me resultó apasionante, atletas nacionalizados vencieron en las dos carreras grandes. En hombres lo hizo el turco Ali Kaya, de origen keniano. Turquía se ha dedicado en los últimos años a nacionalizar africanos: el propio Kaya, que se llamaba en Kenia Stanley Kiprotich, Tarik Langat Akdag (Patrick Kipkurio Langat), Polat Kemboi Arikan (Paul Kemboi) Ilham Tanui Ózbilen (William Biwott Tanui)… Todos ellos son nacidos en Kenia y nacionalizados entre 2011 y 2013. Y entre las mujeres el caso más notable es el de Elvan Abeylegesse, de origen etíope, ganadora de las platas olímpicas de 5.000 y 10.000 metros en Pekín 2008.

Nada tienen que ver las nacionalizaciones turcas con las españolas. Allí, simplificando un poco, se compra directamente a los atletas de África, como sucede en Qatar y en otros emiratos.

España, ya sabéis, ganó de forma apabullante, con sólo 14 puntos, récord histórico tras los veinte que sumó Portugal en la edición inaugural de Alnwick 1994, en tiempos de Paulo Guerra y de los hermanos Castro, entre otros. Impresionante España, aunque esos cuatro atletas hayan nacido fuera de España. Uno de ellos, Adel Mechaal, lleva en España desde que tenía cinco años, habla perfectamente castellano y catalán y esta integrado a la perfección. No es el caso de Bezabeh, que utiliza malamente el idioma y que pasa largas estancias en su Etiopía natal.

En la categoría femenina también ganó una nacionalizada, la holandesa Sifan Hassan, nacida en Adama, Etiopía, y que llegó a los Países Bajos con quince años, como refugiada. Compite como holandesa desde el 29 de noviembre de 2013 y es una atleta de inmensa calidad, de sólo 22 años, que ya fue campeona de Europa de 1.500 metros en Zúrich 2014 (plata en 5.000) y que se llevó el oro continental en los Europeos en pista cubierta de Praga 2015, en la distancia corta.

La jefa de fila española también es de origen etíope: Trihas Gebre, perfectamente integrada en San Sebastián, donde llegó con un equipo abisinio (‘Utopía-Etiopía’) para correr la Behobia-San Sebastián.

La presencia de atletas nacidos fuera de España o de origen magrebí también se da en las categorías menores de la Selección. Por ejemplo, en la Sub-23 (¡qué gran atleta es Carlos Mayo, por cierto!) estaban en Francia Houssame Eddine Benabbou, nacido en Oujda (Marruecos), pero residente en España dedde hace diez años, y ahora tiene 22. Nassim Hassaous García también es de origen magrebí, pero nació en Las Palmas. Mohamed Ali Jelloul nació en Ceuta. En la misma categoría, pero en chicas, Dounia Mahassin nació en Faquih Ren Salatt (Marruecos).

En júniors, Amin Houkmi, también de origen norteafricano, nació en Madrid. El Mahdi Lahoufi, brillante ganador del bronce, nació en Marruecos, lo mismo que Ayoub Mokhtar. Tariku Novales vino al mundo en Etiopía, pero lleva toda la vida viviendo en Noia.

Es decir, que vivimos en un mundo global, donde todos los países tienen nacionalizados, y donde la segunda generación (hijos de los primeros inmigrantes) van a aportar mucho al atletismo español en los próximos años.

Y para terminar, un breve análisis comparativo de la actuación española de este domingo con la de hace un año en Bulgaria. En hombres y en la categoría júnior pasamos por la plata de 2014 al cuarto puesto de este 2015. En Sub-23 se ha dado un gran paso adelante: de la quinta posición al título. Y en séniors, del subcampeonato al título.

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En mujeres, las júniors igualaron el domingo la quinta plaza del año anterior y en séniors se pasó de la medalla de bronce a la cuarta posición. En Sub-23 no se llevó equipo ni en 2014 ni en 2015.

En conjunto la actuación española me pareció positiva, con seis medallas y un segundo puesto en el medallero, sólo por detrás de la todopoderosa Gran Bretaña. Buena forma de terminar la temporada.