Nueva York: de 55 corredores a 50.403

¿Quién iba a imaginar en 1970 que la Maratón de Nueva York iba a llegar a dónde ha llegado? La prueba creada por Fred Lebow se desarrolló en Central Park y compitieron 127 atletas, de los que sólo 55 llegaron a la meta, bajo la atenta y sorprendida mirada de un centenar de espectadores.
En la actualidad la carrera discurre por los cinco barrios neoyorquinos: salida en Long Island y paso a Brooklyn por el puente Verrazano Narrows (allí se produce la foto icono de la prueba, la que da cada año la vuelta al mundo). Después vienen Queens, el Bronx y Manhattan, con final en Central Park, en lugar en el que nació uno de los mayores espectáculos deportivos del mundo. Ahora toman la salida cerca de 60.000 personas y el récord entre los que llegan a la meta (ocho horas y media de tiempo límite) es de 50.403. Nadie puede ofrecer nada semejante. Y los espectadores en directo alcanzan los dos millones.
Fred Lebow murió hace algunos años de cáncer, pero su creación continúa cada vez más gloriosa. Organiza la carrera anualmente (sólo se suspendió en 2012, porque el huracán Sandy azotaba la Ciudad de los Rascacielos de forma muy peligrosa) el New York Road Runners (NYRR).
El esponsor principal es el grupo indio Tata Consultancy Services, especialista en información tecnológica, que ha formido un contrato por ocho años y que ha sustituido al potente grupo financiero ING.
La carrera se amplió de Central Park a los cinco barrios de la ciudad en 1976, coincidiendo con el bicentenario de la independencia estadounidense de Gran Bretaña. Ese mismo año, Dick Traum terminó corriendo con una pierna ortopédica. Actualmente compiten enfermos, amputados… junto a algunos de los mejores atletas del mundo.
En 1987 la noruega Grete Waitz batió el récord mundial con 2h 32:29.8 (entonces se cronometraba en décimas de segundo; ahora sólo en segundos), plusmarca que mejoró en los dos años siguientes, con 2h 27:32.6 y 2h 25:41.3.
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En 1981 el estadounidense nacido en La Habana Alberto Salazar (actualmente entrenador de Mo Farah) batió, en principio, el récord mundial, con un tiempo de 2h 08:12.7, pero al volver a medir el recorrido se comprobó que el circuito era 148 metros más corto de lo que dicta el reglamento, de forma que su plusmarca fue anulada.
El principal mérito de Nueva York, a aparte de concitar la atención mundial, reside en haber sido el motor de eso que venimos llamando deporte popular. A su imagen y semejanza se han creado cientos de carreras en todo el mundo, unas más importantes, otras menos, pero siempre con la prueba norteamericana como referencia. No es la más rápida (ocupa el décimo quinto lugar por promedio de las diez mejores marcas), pero sí la más numerosa, la única en la que más de 50.000 personas llegan a la meta. Y la más mediática. La joya de la maratón.
