Rafa Pajarón: buen entrenador, hombre bueno

Ángel Cruz
Actualizado a

PAJARON CHAVALESPues sí, Rafa Pajarón es un clásico. Cincuenta años como entrenador y al mando de medio millar de niños y niñas ilusionados con llegar a algo en el mundo del atletismo. Niños y niñas que cambian otras cosas más cómodas por acercarse a las pistas del Polideportivo de Moratalaz y correr, saltar, lanzar y marchar. Todos empiezan tocando todos los palos, al estilo cubano. Al estilo de otros tiempos en Salamanca, de donde provengo. Luego los nueve entrenadores van viendo quién es quién y derivan a los chavales hacia unas especialidades o hacia otras. Un buen trabajo.

Rafa Pajarón, con el que en tiempo tuve diferencias, que nunca alteraron nuestra buena relación, nuestra amistad, también supo gestionar un equipo de superélite internacional con campeones olímpicos y mundiales y gestionar un presupuesto de 1,2 millones de euros de ahora, que entonces eran más.

Y, además, creó la más antigua Media Maratón de España, la de Moratalaz, pionera en el movimiento popular español.

Y fue director técnico de la Federación Española, nombrado por Juan Manuel de Hoz, el hombre (ya fallecido) que empezó a modernizar el atletismo español, creando las primeras ‘becas’ para atletas destacados. Fue un precursor. José María Odriozola profundizó en ese sentido. Lástima que no supiera reconocer nunca los méritos de su antecesor. Él sabrá por qué. Yo también lo sé.

PAJARON ANGELVolviendo a Pajarón (Conmigo en la fotografía de Jesús Aguilera, como la de más arriba)). Dimitió como director técnico tras una especie de sublevación de atletas y entrenadores, en la que estuve inmerso y por la que ya le he pedido perdón, hace muchos años. Su dimisión se produjo en una Asamblea de la RFEA, en el INEF de Madrid. Me la anunció Paco Zamora, de ‘Mundo Obrero’ (“no digáis que soy de color; soy negro”, solía decir Paco, luego colaborador de AS, entre carcajadas) segundos antes de que se produjera, no porque lo supiera, sino porque lo intuyó, cosa a la que yo no llegué. Lo hizo porque De Hoz concedió todo el mando de la Selección española a Carlos Gil (mi primer entrenador, en Salamanca) y quería relegar a Pajarón a un papel absolutamente secundario. Rafa renunció al cargo y al sueldo, lógicamente. Eso le honró.

Bueno, pues más o menos a la hora que escribo este post los amigos de Pajarón le tienen preparado un multitudinario homenaje en el Polideportivo de Moratalaz, del que la entrevista que habéis podido leer en el Diario As y en as.com era un anticipo.

Confieso que sus amigos y nosotros (Juan Mora y el que escribe) estábamos confabulados, junto a otros muchos, para este asunto. Y se mantuvo el secreto, porque, que yo sepa en estos momentos, Rafa no sospechaba nada de nada.

Rafael Pajarón: buen entrenador y, sobre todo, hombre bueno. Va por ti, amigo.

Rafa Pajarón: buen entrenador, hombre bueno