Mardy Fish se va ganando el otro partido de su vida

Por Marta R. Peleteiro MPeleteiro_AS
Mardy Fish (Edina, Minnesota, 9 de diciembre de 1981), quien llegó a ser el primer tenista de Estados Unidos y séptimo del mundo, ha puesto fin a su carrera con un partido en el US Open, donde cayó ante Feliciano López y donde comenzó también su calvario allá por el año 2012. El resultado ante el español (2-6, 6-3, 1-6, 7-5 y 6-3) es lo de menos, de hecho, tuvo el partido entre los dedos y al final se le escapó. Da lo mismo, quizás ganó en otro sentido: en vida.
Y es que Mardy Fish compartió la semana pasada en The Players’ Tribune un emotivo artículo en el que cuenta el calvario que ha sufrido desde que en el grand slam estadounidense, justo antes de enfrentarse a Roger Federer, comenzase a sufrir ataques de pánico. Explica cómo este era quizás el partido más importante de su vida, no ya solo por medirse a uno de los grandes, sino por hacerlo en su pista, en la central, en su casa, televisado por la CBS y en el día del cumpleaños de su padre; pero no compareció.
“Estoy a horas de jugar contra el mejor de todos los tiempos, con la posibilidad de conseguir el mejor resultado de mi vida, en mi torneo favorito. Estoy a horas de jugar el partido por el que todos trabajamos, por el que nos sacrificamos, y no puedo hacerlo. Literalmente, no puedo hacerlo. No puedo hacerlo. Literalmente, no puedo hacerlo. Me estoy volviendo loco. Mi esposa está preguntándome: '¿Qué puedo hacer? ¿Cómo podemos hacer que esto mejore?'. Y le cuento la verdad: 'La única cosa que puede hacerme sentir mejor ahora mismo es la idea de no jugar este partido'”.
Fish explica que aunque todo esto comenzó ese día, en realidad se venía gestando desde mucho antes, cuando su carrera despegó finalmente y lo puso en la élite. Cuenta que mientras tenía a todo el top-20 por delante se sentía más cómodo, pero al verse dentro del top-10 su ansia por llegar a más creció, le resultaba estresante y, sobre todo, destructivo el hecho de pensar que al tener simplemente a siete por delante se trataba de que no era lo suficientemente bueno. “Era un arma de doble filo: aunque sabía que me estaba yendo mejor, no era capaz de decírmelo a mí mismo y sólo pensaba en que me fuera aún mejor”.
Y por aquel entonces, como seguramente muchos de vosotros recordaréis, tuvo también unos problemas cardiacos que acabaron con el estadounidense pasando por el hospital para someterse a una operación que pudiese corregir sus arritmias.
Fish cuenta en su desgarradora carta cómo pasó de ser un tipo al que le gustaba estar solo para desconectar a necesitar siempre compañía. “Tenía problemas para conciliar el sueño. No podía dormir solo. Tuve que llevar a mi esposa conmigo, a todos lados, siempre. Tenía que tener a alguien en el cuarto siempre. Era un tipo que amaba estar solo, viajar solo, esa soledad. Me traía paz apagar el móvil y pasar un largo vuelo. Pero ya no podía viajar solo. Mis padres tuvieron que venir a Wimbledon. Necesitaba personas conmigo todo el tiempo. Punto. Pero seguía teniendo estos pensamientos, esta ansiedad. Y estaba consumido por ese agotador y confuso temor. Entonces, los ataques comenzaron a ser peores”.
Y explica entonces cómo se obsesionó con sus desórdenes mentales hasta el punto de llegar al hotel y buscar referencias sobre los mismos en la red, calmándose gracias a que no le ocurrían por entonces en la pista, aunque finalmente llegaron también. Hizo un parón en su carrera por entonces, pero al final escogió vivir sin tenis en la cancha. Fish reapareció este pasado marzo en Indian Wells y jugó en julio y agosto en Atlanta y Cincinatti. Nueva York ha sido el punto y final.
Noticias relacionadas
“Volví al US Open. Y aunque creo que puedo seguir jugando en un buen nivel, este será mi último torneo. Después del Abierto, me retiraré del tenis. Esta no es una película de tenis, por supuesto, y no habrá un final de película. No voy a ganar este torneo. Pero eso está bien para mí, porque honestamente esta no es una historia de deporte. Y es importante que mi historia no tenga un vocabulario deportivo. Esta es una historia de vida. Esta es una historia que habla sobre cómo un problema mental alejó el trabajo de mí. Y sobre cómo, tres años después, estoy haciendo este trabajo de nuevo, y haciéndolo bien. Estoy jugando un US Open de nuevo. Esta es una historia sobre cómo, con una correcta educación, conversación y tratamiento, las cosas que una enfermedad mental te quitan, se pueden recuperar”, escribía antes del partido ante Feliciano.
Y Mardy Fish lo deja con un buen palmarés, habiendo sido el primero de Estados Unidos, el séptimo del mundo (15-8-2011), con una medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Atenas de 2004, finalista en cuatro torneos masters 1000 y ganador de seis títulos ATP 250 (Estocolmo 2003; Houston 2006; Delray Beach 2009; Newport 2010; y Atlanta 2010 y 2011).