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Xavi dará más lecciones

MR. PENTLAND

Míster Pentland fue justo lo que la mayoría llevamos dentro: un entrenador. El precursor y más innovador. Este rincón tratará de su gremio. De los inicios, las trayectorias y las anécdotas de sus sucesores. Modestos y profesionales. Españoles y foráneos. De club o seleccionadores. Bienvenido. Pase y tome asiento.

Autor: Alfredo Matilla

Xavi dará más lecciones

Este sábado será el último partido de Xavi en Liga con el Barça. Y si hablo de él en este rincón reservado a entrenadores es porque siempre fue un maestro pero, sobre todo, porque estamos sólo ante su despedida de nuestro campeonato como jugador. Pronto volverá al tajo como técnico. No hay futuro que mejor se adapte a sus condiciones que el de seguir dando lecciones. Ante su adiós, yo ya pienso en la bienvenida.

La morriña me ha llevado a recordar la primera vez que le vi dar una clase en directo. Fue en el Carlos Belmonte en un Albacete-Barça B, curiosamente otro 23 de mayo (como este sábado) de 1999. No lo olvidaré. Y no porque el Alba diera un paso a la salvación (suya y de la cantera). O porque el filial perdiese 3-0 y consumara prácticamente su descenso. Ni porque el estadio inaugurase esa tarde soleada una gran remodelación. Fue por algo más novedoso y raro. Mi entrenador entonces en el Alba juvenil nos recomendó/obligó a los canteranos a que acudiéramos ese día al campo con una misión: no perder de vista lo que hacía cada jugador del Barça que actuase en nuestra misma posición. Desde entonces tengo ese tic. Veo el fútbol con especial interés en lo que sucede entre las áreas. Aquella tarde calurosa pensé en la mala suerte que habían tenido mis compañeros, defensas y arietes, pero a la vez cuánta fortuna tenía yo, mediocentro, de tener que hacer un seguimiento a un chaval que flotaba por el césped con el 6 a la espalda. En aquel equipo estaban Puyol, Gabri, Mario, Jofre y Babangida pero Xavi, sin ser el más alto, el más fuerte, el más rápido o el más técnico tenía algo que le faltaba al resto: pensaba un segundo más rápido que los demás. Se movía con la ilusión y frescura de un meritorio y pensaba con la sabiduría de un veterano.

Aquella manera de jugar me impactó tanto como a mi padre, acompañante ese día y ayudante en los deberes que me encomendaron. Noventa minutos vigilando dan para mucho. Entre otras cosas para tener una cosa clara: no había que perder de vista a Xavi nunca más. Ya había debutado con Van Gaal y alternaba el primer equipo con el filial. No era un descubrimiento. Simplemente se trataba de una gozada ver lo que después tantas veces repitió. Esa forma de mirar de reojo a su espalda antes de controlar. La destreza para orientar e incluso regatear siempre con el primer toque. Y la sutileza para revolverse, tocar y moverse al espacio para volverla a encontrar. No había visto nada igual. Era la extensión del entrenador en el campo. Por eso ambos no dejaban de interactuar. La pena es que el resto, decepcionante, no acompañó ese día. A muchos les faltaba hambre. Xavi (con dos picas) fue el culé mejor valorado en la crónica de AS.

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A los que habíamos crecido pensando que el mando de Guardiola y el último pase de De la Peña era el modelo ideal a alcanzar, vimos o entendimos que la especie de mediocentros made in Barça se estaba perfeccionando más y más hasta mezclar y conjugar lo mejor de cada especialista. Mientras otros compraban ese talento, el Barça lo sembraba en casa hasta recolectar jugadores cortados por un mismo patrón. Xavi suponía un paso más en la evolución que luego limaría hasta la perfección Iniesta; referencia para todos los manchegos, ídolo para el resto de mortales, heredero del timón.

Por eso, por su manera de entender el juego y de leerlo a una velocidad endiablada, Xavi ha logrado ser lo que es: un jugador irrepetible. No llega ni a la media de altura española (173 centimetros) con su 1,70. Pocas veces le vi ganar una carrera en velocidad punta. Si se llevó algún balón aéreo fue por casualidad. No dispara misiles. No es ambidiestro. Ni un goleador. Igual tampoco el que más balones roba. Nunca hizo hat-tricks. Ni chilenas. Pero es el tío (con permiso de Messi) que más me ha transmitido y que más influencia por sí solo ha tenido en el peso de un partido. El que más capacidad tuvo para dormir o acelerar un encuentro. El que mejor ha sabido trasvasar en cuestión de segundos la inteligencia de su cabeza a la destreza de sus pies. El que más claramente ha inculcado un estilo. De los pocos elegidos que siempre da el balón en ventaja al compañero. El que más fácilmente intercala el pase corto y el apoyo al compañero, con el desplazamiento y el desmarque de ruptura. Un profesor. Un maestro. Por eso simplemente creo que su destino es el banquillo, antes incluso que el de un despacho, y que en Qatar hará su master mientras perfecciona su condición de políglota y entiende mejor cómo se transmiten los conocimientos.

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Igual ahora aún no le apetece, pero pronto dirigirá. Él, que tuvo a Cruyff de entrenador en la Selección de Cataluña, ha mamado su forma de pensar y de entender el fútbol. Sería el trigesimoctavo jugador que ha pasado por las manos del holandés en Barcelona que acaba dirigiendo. Continuaría una escuela. En esta última etapa gloriosa del club Cruyff tardó un año desde que colgó las botas en el Feyenoord (1984) hasta que entrenó al Ajax (1985). Rijkaard tres años desde que se fue del Ajax (1995) hasta que dirigió a Holanda (1998). Guardiola dejó sólo una temporada de barbecho (se retiró en el Dorados en 2006 y entrenó al Barça B en 2007). Luis Enrique es el que más ha tardado. Cuatro años desde que en 2004 dejó el Barça hasta que dirigió al filial.

 A Xavi le esperaremos lo que haga falta.

Por haber sido jugador de alto nivel, podría empezar a dirigir bien pronto en la base con el Nivel 1 (UEFA B) tras un curso intensivo de algo menos de un mes. Puede que en la escuela Aspire de Qatar haga las prácticas. A los seis meses podría optar al Nivel 2 (UEFA A) para Regional y Tercera para obtener después con otro medio año más de formación el Nivel III (UEFA- Pro) que le devuelva a la primera línea. Mientras llega ese regalo, despidámosle como merece. En pie ante el Depor por despedirse de la Liga. Con una emoción especial ante el Athletic en Copa por decir adiós al Camp Nou. Y con los pelos de punta en Berlín por quitarse para siempre la blaugrana. Se va un grande. Y nos quedará un vacío. Hasta pronto, míster.


2 Comentarios

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nieves

No se puede despedir con un simple gracias Xavi...es algo más y tu lo has resumido muy bien. A mi también me va a costar su marcha porque su batuta la deja en el campo...Espero que vuelva y la recoja en el banquillo.

A ti si Alfredo ..gracias por tus palabras.Emocionan

05/22/2015 11:51:46 PM

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Andorra

Has hecho que se me saltaran las lágrimas. Gracias

05/23/2015 01:36:43 PM