Garitano y los 7 debutantes que asaltaron el Bernabéu

Alfredo Matilla
Actualizado a

El Eibar visita el Bernabéu por primera vez en su historia en Primera y ni siquiera hay debate sobre sus opciones ante el Real Madrid. He tanteado a varios compañeros de trabajo y, pese a reconocer lo bien que juega el equipo de Gaizka Garitano y que el resultado de la primera vuelta (0-4) fue engañoso, se echan a reír al proponer que igual puede arañar algo en Madrid. Lo entiendo, pero hubo algunos debutantes que en Concha Espina ya hicieron daño. Pocos, pero alguno. Hasta siete equipos que se estrenaban allí en la Liga en los 84 campeonatos disputados sacaron algo positivo contra pronóstico. El último en 1994 fue el Compostela. Tres de ellos incluso llegaron a ganar.

La labor de Garitano en estas horas previas al partido (sábado, a las 16:00) será hacer ver a su Eibar que nada es imposible. Recurrirá a las virtudes de su equipo, que tiene muchas, y a los defectos del Madrid, que también los hay. Incluso podrá animar al personal al recordar que Kroos y James serán baja. Y que, además, las mentes madridistas estarán más pendientes del duelo europeo ante el Atlético que de deshacerse de un modesto. Seguro que también les recuerda que él, como jugador de la Real, ya empató (1-1) una vez allí contra el Madrid de los galácticos. Pero igual le faltan hazañas más grandes que contar para reforzar esa teoría. Los casos del Nàstic y del Real Burgos, clubes similares en estructura y potencial al Eibar actual, le servirán. Ellos hicieron historia, porque el Madrid no solía perdonar. Llegó a endosar, por ejemplo, 11-2 al Elche la primera vez que asomó por la capital.

Garitano y los 7 debutantes que asaltaron el Bernabéu
Garitano y los 7 debutantes que asaltaron el Bernabéu

El primer equipo debutante en ganar en Liga en su paso por el Bernabéu fue el Barça en 1929. Pero eso no tiene tanto mérito. Era debutante simplemente porque esa fue la primera Liga en disputarse, no porque su hábitat natural fueran las categorías más modestas. Esa aparición era ocasional. Vendrían muchísimas más. La demostración es que James Bellamy, técnico top de la época, dejó a aquel equipo culé como subcampeón. Los otros dos ejemplos posteriores sí le valdrán a Garitano. El siguiente fue el Nàstic en 1948. Un equipo bien humilde que asaltó el Bernabéu (fue inaugurado meses antes tras la remodelación del viejo Chamartín) con una victoria sorprendente por 1-3. El equipo catalán era entrenado por un exportero del Barcelona, Pepe Nogués. El mismo que llegó a jugar un Cataluña-España, impensable en estos tiempos. El mismo que luego defendió a la Selección en un Mundial. Y de los pocos en el club blaugrana que pese a ganar la Copa al Athletic, tuvo que dirigir al Barça en una promoción angustiosa contra el Murcia por no descender. Nogués ya no está para contarlo. Pero queda en el recuerdo.

El último entrenador que puede presumir aún de haber ganado al Madrid en su casa con un equipo debutante en la categoría es José Manuel Diaz Novoa. Técnico gijonés (71 años) con más partidos dirigidos en el Sporting (371, 230 de ellos en Primera). Logró la hazaña en el banquillo del Real Burgos, equipo que en 1983 sustituyó tras una refundación al histórico Burgos CF, que por cierto también fue capaz de empatar en el Bernabéu en su primera aparición liguera (1-1) en el 72. Aquel partido se jugó el 31 de marzo de 1991 y Edu, que venía de jugar cedido en el Atlético Marbella, dio la victoria a un equipo burgalés vestido de rojo ante un duro adversario que lideraba la Quinta del Buitre y que lamentó tener ese día a Hugo lesionado, a Hagi con Rumanía y a Jaro maldiciendo por haber perdido la titularidad. “Debacle”, tituló el AS al día siguiente. “El Bernabéu es un hospital, todos salen con puntos de él”, decía la crónica. Novoa aún recuerda aquella gesta en su retiro asturiano jugando al golf y al mus, sus dos hobbies. Y no es para menos. “Es un resultado histórico” dijo aquel día en sala de prensa. Después repitió resultado en el Bernabéu cuando dirigía al Sporting en1996.

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Sin duda, la victoria de aquel Real Burgos no fue una cualquiera. El Burgos CF había desaparecido por problemas económicos y los directivos aprovecharon que el filial, Burgos Promesas, había subido a categoría nacional para que éste sirviera de simiente. El nuevo club (el de siempre para algunos puristas) fue ascendiendo categoría a categoría hasta que se plantó en Primera en siete años. Su primer partido lo venció al Cádiz en casa, dio la campanada en el Bermabéu tras haber ganado ya al Madrid en Burgos y hasta empató en el Camp Nou. Era el equipo de todos. Como sucede ahora con el Eibar. Acabó décimo. Sus logros fueron y aún son recordados en estos días en los que el equipo ha vuelto a pelear en Regional. Mientras, el Burgos CF que desapareció volvió a resucitar y milita en Segunda B con el sueño de volver pronto a la élite.

Desde aquel día en el que el Real Burgos dio la campanada, sólo el Compostela entrenado por Fernando Castro ha sido capaz de acercarse a una hombrada similar. Logró empatar gracias un gol de Ohen (1-1), como en su día también lo hicieron en su debut el Burgos CF (1-1), Tenerife (0-0) y Racing (2-2). El Eibar y Gaizka Garitano tienen ahora su oportunidad de recoger ese histórico testigo. Y no será fácil, claro. Pero aun así, con las exigencias de la tabla, igual ni se puede permitir dejarla escapar.