Mekhissi: la camiseta, el 'boxeo' y las mascotas
Mahiédine Mekhissi-Benabbad, francés nacido en Reims, de origen argelino, no es un hombre que honre al atletismo. Siento decirlo. Muchos nos sentimos avergonzados por sus actitudes (peleas a puñetazos en medio de la pista, empujones a las mascotas…), en ocasiones propias de los barrios bajos de cualquier ciudad lamentable. En los Europeos de Zúrich ha marcado una nueva muesca en su triste palmarés, impropio de un atleta que, por otro lado, tiene una inmensa categoría deportiva.
En la final de los 3.000 metros obstáculos venció con claridad y en la recta final y camino del oro tuvo la ocurrencia de despojarse de la camiseta, ponérsela entre los dientes y llegar a cuerpo gentil a la meta. Fue descalificado.
Esto es lo que dice el reglamento: “En todas las competiciones los atletas deben usar vestimenta que esté limpia, diseñada y llevada de forma que no sea ofensiva (…). Cada atleta debe ir provisto de dos dorsales que durante la competición debe llevar puestos de modo visible sobre el pecho y la espalda”. Artículo 143.1 del actual reglamento. Claro y meridiano.
Lo de Merkhissi es tontería pertinaz. En la Diamond League de Mónaco 2011, tras acabar los 1.500 metros, se lió a puñetazos con el también francés Baala, lo que valió a ambos una sanción. Fue una exhibición lamentable de sucía pelea callejera, un combate de boxeo de la peor especie, transmitido en directo por la televisión. En los Europeos de Barcelona 2010 empujó a la mascota y en los de Helsinki 2012, cuando la mascota se acercó para darle un peluche, se deshizo del muñeco de un manotazo y a continuación derribó a la mascota, dentro de la cual había una niña de catorce años que se llevó el berrinche de su vida. Una vergüenza.
Por cierto, que la simpática y memorable mascota de este Europeo, la vaquita Cooly, no apareció por las inmediaciones de la meta cuando el francés hizo su entrada triunfal. ¡Cualquiera se atreve!
Lo que no impide que Merkhissi sea un atleta espléndido: plata olímpica en obstáculos en Pekín 2008 y Londres 2012; bronce en los Mundiales de Daegu 2011 y Moscú 2013 y oro en los Europeos de Barcelona 2010 y Helsinki 2012. En Zúrich hubiera ganado su tercer título continental, pero se quitó la camiseta y se autodescalificó.
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Decía el dictador Primo de Rivera a propósito de Valle-Inclán que era un “eximio escritor y un extravagante ciudadano”. Podríamos decir, a propósito del mediofondista francés, que es un eximio atleta y un personaje extravagante.
Y corre el escalafón, de forma que el bronce pasa a ser para Ángel Mullera… un atleta que estuvo inmerso en un presunto caso de dopaje, porque se interesó en 2011 por cómo se podían conseguir determinadas sustancias dopantes… En el año olímpico hubo una miniguerra entre el Consejo, que no quería ver a Mullera en Londres, y la Española, que se empeñó en lo contrario y lo llevó allí.
