Sotomayor sigue siendo el rey de la altura

Ángel Cruz
Actualizado a

Un nuevo ataque a los 2,45 metros de Javier Sotomayor y un nuevo fracaso. Si es que de fracaso se puede calificar el que alguien afronte una altura descomunal como los 2,45 metros del cubano sin poderlos saltar. Hablamos de fracaso, pero en realidad no lo es. Nunca puede ser un fracaso no batir un récord, aunque nos permitamos la licencia periodística de utilizar esta palabra. Sabreis comprenderlo.

Bueno, pues los 2,45 del Soto siguen en la cima. Y van camino de los 21 años. Le faltan ya pocos días para cumplirlos. Todavía me parece ayer cuando le vi saltarlos en las pistas del Estadio Helmántico, en Salamanca. Fue un día emocionante, pero con Sotomayor hubo otros días también inolvidables, que contaré en su momento.

De ayer me quedo con la inclusión de Andriy Protsenko en el Club de los 2,40 metros. Ucraniano, como Bondarenko. Tiene 26 años, mide 1,90, pesa 65 kilos, es biotecnólogo y no ha conseguido ninguna medalla en competiciones de nivel absoluto. Fue noveno en los Juegos de Londres 2012 y en los tres Mundiales en los que ha actuado, ni siquiera alcanzó la final: fue el 25º en Berlín 2009, el 27º en Daegu 2011 y el 23º en Moscú 2013. Sin embargo, sí ha obtenido buenos resultados en categoría menores: bronce en el Europeo sub 23 de 2009 y plata en el Europeo júnior de 2007.

Noticias relacionadas

¿Y en los 100 metros? Me gustó Justin Gatlin, con unos muy buenos 9.80 y viento prácticamente nulo. Salió bien y aguantó bien. Se medía a Tyson Gay, el hombre que volvía tras su dopaje. Fue segundo con 9.93. No me parece un mal resultado, porque es lógico que la inactividad se note. Y atención a Kim Collins, el eterno, el abuelo de St. Kitt and Navis, el velocista que nunca se acaba: fue cuarto con 10.13.

Lausana volvió a dar un gran espectáculo. El sábado nos espera otro, en París. En un año sin Mundiales ni Juegos Olímpicos, la Diamond League es lo único que ofrece competiciones de altísimo nivel internacional. También cuentan los Europeos, claro, pero esta es otra historia.