Hipocresía de Odriozola ante el dopaje

Ángel Cruz
Actualizado a

Natalia Rodríguez, la gran dama del mediofondo español, pasa a ser campeona de Europa en pista cubierta. Cambia su plata de Turín 2009 en los 1.500 metros por la de oro. Allí venció la rusa Anna Alminova, pero fue descalificada porque su pasaporte biológico demostraba que se había dopado.

Celebro que se haga justicia, aunque con retraso. Y me apena que esa medalla de oro no la recibiera Natalia en lo más alto del podio, en aquel marzo de 2009, y no tiempo después. Aunque en los historiales da igual lo uno que lo otro (o casi), emotivamente todo es distinto.

José María Odriozola se alegró legítimamente en su día de que Natalia subiese ese escalón por el dopaje de su oponente. Y yo también me alegré, como no puede ser menos.

Pero me pregunto: ¿por qué Odriozola dio por buena la sanción a Anna Alminova en base a las alteraciones de su pasaporte biológico y, sin embargo, rechaza el castigo a Marta Domínguez por parecidas circunstancias? Lo que es bueno para sancionar a una rusa, ¿no es bueno para sancionar a una española, aunque sea la niña de sus ojos? Odriozola reclamó en su día la creación del pasaporte biológico, al que ahora pone en duda... en el caso de Marta. ¿Por qué?

Yo no lo entiendo. Como no entiendo todas las pegas jurídicas que ha puesto Marta a todo el asunto, hasta convertirlo en un galimatías, cuando, como senadora, votó a favor de la ley antidopaje. Si votó a favor se supone que la aprobaba… ¿para los demás? ¿No para ella?

Y así seguimos. Ya casi da igual que a Marta se la sancione o no (creo que va a ser castigada por las instancias internacionales) porque ella misma, con sus actos, se condena un poco cada vez que actúa.

Y vuelvo a Natalia Rodríguez, una atleta por la que siempre he tenido una gran admiración. Se convierte en la sexta atleta española campeona de Europa en pista cubierta. Antes que ella lo fueron, por orden cronológico, Reyes Sobrino en 3 kilómetros marcha (Budapest 1988), Sandra Myers en 400 metros (Génova 1992), Marta Domínguez en 3.000 (Viena 2002) y Carlota Castrejana en triple salto (Birmingham 2007). Y después que ella lo ha sido Ruth Beitia en altura (Gotemburgo 2013).

Noticias relacionadas

Por cierto, Natalia, que está lesionada y se perderá toda esta temporada, deja de entrenarse con su técnico de toda la vida, José Miguel Escalona, y pasa a hacerlo con Antonio Serrano, aunque seguirá residiendo en Tarragona. Tuvo un magnífico entrenador y ahora tendrá a otro magnífico técnico.

Y sigo pensando que nunca debió ser descalificada en aquella final mundialista de Berlín 2009, en la que ganó. Se lo dije entonces a Natalia y se lo repito ahora: ella era la campeona.