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En memoria de los revolucionarios

Mr. Pentland

Míster Pentland fue justo lo que la mayoría llevamos dentro: un entrenador. El precursor y más innovador. Este rincón tratará de su gremio. De los inicios, las trayectorias y las anécdotas de sus sucesores. Modestos y profesionales. Españoles y foráneos. De club o seleccionadores. Bienvenido. Pase y tome asiento.

Autor: Alfredo Matilla

En memoria de los revolucionarios

Llega el final. Lo decisivo. Es la semana de la Champions. Es el momento para la oda a Simeone por todo lo que ha hecho. Pase lo que pase. Es una buena oportunidad para reflejar la sorpresa de los que cuestionan a Ancelotti y ligan irremediablemente su futuro a la Décima. Son unos días oportunos incluso para hacer cábalas y resúmenes. Pero cuesta mucho avivar un blog como éste, dedicado a entrenadores, sin que estas líneas no sean un cariñoso y peculiar obituario a los recientemente caídos que pasaron por nuestra Liga.

Vilanova

La semana ha sido dura. Ha venido a completar un arranque de año negro en los banquillos. Una desgracia tras otra que ha demostrado que aunque la tristeza por una pérdida parezca más grande cuanto mayor es la cercanía, el dolor deja tocados a muchos de los que casi no les conocimos. 2014 comenzó echando de menos, entre otros, a José María Maguregui. Luego llegó el adiós a Luis Aragonés. Y en 48 horas nos ha tocado despedir a Tito Vilanova y a Vujadin Boskov. De todos se ha escrito ya una buena parte de todo lo que merecían, así que no pretenderé ser más ingenioso que nadie y evitaré ser repetitivo. Simplemente quería recuperar su mejor legado. Guardar para siempre su última imagen en un banquillo. Y no olvidar la rica herencia que nos dejan y en la que, pese a ser diferentes y vivir épocas distintas, hay una base común: la revolución.


Mag

Maguregui (1934-2013) hubiera tenido mucho que decir hoy en día. Con el Chelsea de Mou en boca de todos por su planteamiento ultradefensivo ante el Atlético y el Liverpool, él, inventor entre otras muchas cosas del cerrojazo a la española, hubiera podido defender al portugués con argumentos. Maguregui, exjugador consagrado en el Athletic, inventó la táctica del murciélago: “Todos colgados del larguero”. Y también aquella amenaza de “aparcaremos el autobús en el área chica”. Su forma de pelear era legítima. Y por ello hizo carrera. Sobre todo porque, salvo en el Atlético, siempre peleó con equipos que solían estar estructurados para la supervivencia. Su última imagen pública resume una vida rodeada de adeptos. El 5 de junio la Catedral rindió homenaje a varios mitos como él. Con la mirada perdida sobre el césped podía sentir aún la emoción. Su último partido fue a principios de 1993, en Tercera, con el Polideportivo Almería. Prueba irrefutable de que su pasión por este deporte era ilimitada.

ARAGONES

De Luis Aragonés (1938-2014) qué más se puede decir. Con su carácter especial pasó por este mundo como un tipo peculiar que no dejó de aportar cosas nuevas para evolucionar. Como jugador ya había perfeccionado como pocos el lanzamiento de falta con la sutileza del interior en vez de con la potencia del empine. Y como entrenador supo hacer de la contra un arte y, no lo olvidaremos, del tiqui-taca una religión. Él pavimentó la senda ganadora de la Selección. Fue un entrenador que, en otras muchas cosas, dejó huella por hacer de psicólogo sin haber cursado la carrera y por ser meticuloso hasta en los últimos detalles. Su imagen ataviado con la pelliza marrón dirigiendo el calentamiento del Atlético en El Plantío es imborrable. La última con la que me quedo, asimilado ya su legendario manteo en Viena tras lograr la Eurocopa de 2008, fue una visita a AS hace sólo unos meses. Ahí, aliviado de la presión, aún pensaba en aceptar alguna de las muchas ofertas que aún le llegaban. No se rendía. Su último partido como entrenador fue en 2009, en Turquía, en las filas del Fenerbahçe. Como no podía ser de otra manera en su obsesión por “ganar, ganar y ganar”, venció y, curiosamente, el último gol que celebró en activo lo hizo su amigo Güiza.

Tito (1968-2014) fue el siguiente en dejarnos y el adiós más complicado de digerir. El futuro era suyo. De hecho es el vigente campeón de Liga. A sus 45 años, el espíritu revolucionario le venía de serie. Cuando era jugador ya le apodaban el ‘Marqués’ por querer imponer la técnica al músculo cuando era casi temerario pensar así. Como entrenador fue clave en la mejor época de la historia del Barça por sus conceptos tácticos y su conocimiento de la estrategia. Algún día sabremos, cuando Pep y los bajitos se jubilen, cuánta culpa tuvo Tito en las decisiones más llamativas dentro del mejor equipo de la historia. Parece que fue mucha. Y decisiva. Habría que ver quién convenció a quién para poner de moda el falso nueve, para apostar por Pedro o Busquets, para hacer de Messi un delantero centro, para poner a Alves de extremo en el Bernabéu o para reconvertir centrales (Mascherano, Adriano, Busquets…) para sacar el balón limpio de la cueva. Muy buenos debían ser sus métodos cuando Pep firmó con el Barça con la condición de que Tito fuera su escudero. Y muy claras debía tener las cosas para que la peor noticia en mucho tiempo en el Camp Nou, el adiós de Guardiola, fuera subsanada para el barcelonismo en un solo segundo con su nombramiento inminente. Su lema era claro: “Seny, pit y collins” (sensatez, corazón y cojones). Su última imagen, con las huellas de la lucha en su rostro, lo ubican el 8 de enero de 2014 en la tribuna del Camp Nou (partido de Copa ante el Getafe) haciendo lo que más le gustaba: vibrar con el Barça. Su último partido oficial, a pesar de que nadie lo imaginaba, fue ante el Málaga el 1 de junio de 2013. Cómo no, con nueve canteranos en el once.

Boskov

Boskov (1931-2014) ha sido el último grande que nos dejó. De él he oído hablar maravillas a todos los que estuvieron bajo su mando. Jugasen o no. Su gran aportación fue, sin duda, el reordenamiento del trabajo diario. Una revolución en la tarea que daba prioridad siempre al balón. Sin quererlo estaba allanando el camino para que triunfara más tarde la Quinta del Buitre. Del Bosque, Camacho, Míchel y tantos otros es difícil que hablen de fútbol sin nombrarle. Siempre lo han tenido en sus oraciones. Pero si a alguien he visto estar condicionado por la fresca forma de entrenar de Vujadin ése fue Miguel Ángel Portugal. El técnico, ahora en el Atlético Paranaense, escribió varios libros sobre el entrenamiento en el fútbol que nacieron de las ‘masterclass’ de Boskov en la vieja Ciudad Deportiva. No fue su única aportación revolucionaria. Él fue de los que mejor interpretaron que los partidos se juegan antes y después de los 90 minutos. De ahí sus estudiadas y míticas frases. Una, “fútbol es fútbol”, caló tanto que llegó a ser el nombre de un programa deportivo de cabecera en Telemadrid. Otras, iban dirigidas al vestuario: “Sin disciplina, la vida es dura”. Alguna era para la grada: “Un equipo juega como su centro del campo”. Y las mejores le permitieron ganarse al respetable: “Las estadísticas son como los bikinis; enseñan cosas pero tapan lo más importante”. Una de sus últimas imágenes la captó El País en una gran entrevista: “El fútbol es bonito porque es sencillo”, dijo. Su último partido oficial fue al frente de la selección de Yugoslavia en la Eurocopa de 2000 contra Holanda. Días antes cayó ante España con el gol de un madridista: Alfonso Pérez Muñoz. Dejó el fútbol en activo ese año a los 69.

Los cuatro maestros se nos fueron. Pero ninguno de ellos se nos olvidará. Independientemente de losresultados cosechados. Quizás porque fueron tan grandes con sus ocurrentes planteamientos, que si los uniéramos tendríamos al entrenador perfecto. Aquél que se defendería tan bien como atacaría y que ensamblando las frases de cada uno se dirigiría a su vestuario con el sarcasmo de Maguregui, la costumbre de hablar de usted de Aragonés, la precisión de Tito y la sencillez de Boskov: “Juguemos con la táctica del murciélago, a la contra, con la posesión o como diga nuestro centro del campo, el objetivo es el mismo de siempre: ganar, ganar y ganar con la sensatez, el corazón y los cojones por bandera. Esto es imprevisible porque los partidos comienzan 0-0. No olviden que al final de todo, fútbol es fútbol”.

3 Comentarios

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uno

Buen artículo, tan solo un comentario: señorío es una mala traducción de "seny". Sería más correcto juicio, cordura, entendimiento, prudencia...

04/29/2014 01:34:46 AM

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Sergio

Sólo una pequeña aclaración. "Seny" no se traduce por señorío. En todo caso, sería por "sensatez", "cabeza"... Y aunque la traducción literal de "pit" es "pecho", en este contexto se refiere a "corazón", "espíritu". La frase, realmente, sería más algo como "sensatez, corazón y cojones". Por lo demás, buen artículo.

04/29/2014 02:09:02 AM

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Bernat

bravo! me encanta Alfredo, el final es buenísimo. Enhorabuena por el Blog y gloria para estos fenomenos. Viva ellos y viva el futbol.

04/29/2014 07:20:19 AM