Rijkaard, Martino y el estrés azulgrana
Justo en la semana del Clásico, cuando más tensión siempre se palpa, todo parecen malas noticias en Can Barça. Y no hablo de Neymar. Frank Rijkaard, un mito para el barcelonismo, ha confirmado en la ‘Voetbal’ que se retira de los banquillos a sus 51 años. Sólo ocho después de haber hecho al Barça campeón de Europa en París. “Prefiero hacer otras cosas alejado de esta presión”. Y, a la vez, Esport3 (de TV3) aseguró que el Tata Martino dejará el club en junio harto del agobio al que está sometido. Incluso el canal BeINSport asegura que su futuro puede estar en algún equipo del Golfo, aunque otros señalan a un retiro más dorado: la selección argentina. El pasado más cercano y el presente más radiante vuelven, por tanto, a seguir una regla peculiar en el club blaugrana: de todos los técnicos que ha tenido (56), y que siguen con vida, sólo Terry Venables y Udo Lattek dirigieron nada más salir del Barça (Tottenham y Bayern). Los demás, y son muchos, o se retiraron o se tomaron una época sabática para sacudirse la ansiedad antes de volver (muchos, a ligas menores) o, cosas de la vida, no dirigieron más. Puede ser una casualidad. No lo sé. Uno cuenta hechos y hasta casos misteriosos como éste. Descifrarlos es para valientes.
Pasar, algo pasa. No es normal. Comparado con otros clubes de la misma talla, la ociosa vida después del Barcelona para casi todos estos hombres es algo único y, sobre todo, raro. Basta compararlo, para entenderlo, con el ejemplo habitual de la cera de enfrente en este siglo: Mourinho, Pellegrini, Juande Ramos, López Caro, Luxemburgo y Queiroz entrenaron nada más salir del Real Madrid y siguen ejerciendo en la actualidad. Y del resto, todos (Schuster, Capello y Camacho) excepto García Remón siguen ahora más activos que nunca. Y en el Real Madrid, si algo sobra es presión y desgaste.


Esta costumbre de anteponer la vida a la profesión quizás, por primera vez, muchos la entendimos con Cruyff. El hombre que cambió el rumbo del Barça no es que se tomara un tiempo tras dejar el equipo campeón de Europa en Wembley y con varias ligas en su mano. Es que jamás volvió a sentarse en un banquillo más allá de sus apariciones con la selección de Cataluña. Una vez al año. Puede que sus problemas de corazón algo tuvieran que ver. No sabemos si tanto como su miedo a bajarse del pedestal en el que aún reside. Cruyff dejó de entrenar con 49 años y desde entonces hemos ido temporada a temporada esperando a ver si se animaba, hasta que hemos contado 18 y sus seguidores nos hemos dado por rendidos. Puede que como todo lo que hizo en el Barça, cundiera su ejemplo. Repasando la tabla de entrenadores del Barça, del más actual al más antiguo, todos siguieron sus pasos: tras la tormenta, un poco de calma.

Ése fue el futuro para todos los entrenadores de nuevo milenio. Jordi Roura, el último técnico pre-Martino, sigue siendo asesor, que es para lo que le contrataron. Tras hacer de apagafuegos, no tiene pinta de que vaya a ser titular en algún banquillo. El gran Tito es una excepción. Ya lo saben, el puto cáncer le ha obligado a reposar. Suerte, amigo. Guardiola tuvo que parar un año e irse a meditar al extranjero agotado de ganar y de la batalla con Mourinho. Volvió a Alemania, donde de nuevo lo está bordando en una Bundesliga poco competida donde, gracias a la menor exigencia, se ha ido reactivando. De Rijkaard, su antecesor, ya lo hemos anunciado. Lo deja. Tras salir del Barça ya estuvo una temporada completa relajado antes de ir al Galatasaray primero, y a la selección de Arabia Saudí después.
Y hay más. De Radomir Antic sabemos por la radio. Otro que pese a hacerlo bien en los meses que estuvo al frente de un Barça decadente, vio cómo se tuvo que ir a casa porque la Junta entrante de Laporta ya tenía otros planes. ‘Rado’ estuvo unos meses parado, luego hizo sus pinitos en el Celta, fue seleccionar de Serbia, sigue con una aventura en China pero, más que nada, es comentarista. José Antonio de la Cruz, interino entre el serbio y Van Gaal, fue y es lo más parecido a Roura: un trabajador del club al que el Barcelona debe estar agradecido. El propio Van Gaal tuvo que frenar su batalla diaria en las dos ocasiones que dejó el Barça. Tras la última (2002-2003) estuvo dos temporadas sin dirigir hasta que fue al AZ. Después de la primera (1997-2000) prefirió alejarse del día a día y coger su selección, como ahora. Rexach, técnico en tres etapas, jamás entrenó a otro equipo que no fuera el de su vida. Y, por último, Serra Ferrer, que arrancó el siglo XXI, se fue en 2001 y no dirigió al Betis hasta 2004.
Ser nombrado entrenador del Barça es uno de los mejores regalos presentes pero, parece, también una de las mayores incertidumbres futuras. Siguiendo el vistazo a esa tabla histórica de técnicos no se entiende que lo que debería ser una catapulta se convierta generalmente en un paredón, en una caldera ‘devora-entrenadores’ o en un exprimidor. Los técnicos del siglo anterior también acabaron exhaustos. Resumiendo con tres referentes… El paciente Bobby Robson también se vio obligado a detenerse una temporada antes de acabar su carrera en el PSV y el Newcastle. Ni siquiera el querido Luis Aragonés, al que le iba la marcha y se convirtió en uno de los técnicos españoles con más aventuras distintas a su espalda, fue capaz de seguir en la brecha tras salir del Barcelona en 1988. Tuvieron que pasar un par de años para que se animase a otra etapa en el Espanyol. Algo que jamás le sucedió en sus 35 años como profesional. Tampoco a Menotti le quedaron fuerzas. Entre su salida del Barça (1984) y su llegada a Boca (1986) hubo un periodo de reflexión. Insisto, no es normal.
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Habrá quien, más allá de la presión de la competición, señale al complicado entorno azulgrana para que estos técnicos tuvieran que parar un tiempo. Otros a la prensa; siempre dura y exigente. La casualidad. La exigente pelea con el Madrid que tanto debilita. La inestabilidad institucional. Yo no me atrevo a opinar. Anímense ustedes.
Lo único cierto y tangible es que a Rijkaard ya no hay quien le convenza para continuar en esto. Parece firme y aliviado. Algunos exentrenadores culés como Platko, Rinus Michels, Helenio Herrera, Rexach o Van Gaal podrían explicarle que aunque es duro, es posible y saludable una segunda vez. A Martino puede que le haga cambiar esa presunta postura el hecho de alzar otro título (ya ganó la Supercopa) y, por fin, fichar todo lo que hace falta (portero, centrales…). Pero eso es algo posterior. El viento en contra y la presión sólo se superan de inmediato con el signo del próximo Clásico. Y ahí, sólo vale el 2.
