Gaizka venga a los Garitano
El Éibar, un recién ascendido a Segunda e histórico del fútbol español con 25 temporadas en la categoría, lidera la clasificación tras su victoria en Córdoba (0-2), la derrota del Deportivo en Murcia (1-0) y el empate del Sporting en casa (1-1) ante la Ponferradina. El club armero nunca ha militado en Primera desde que se fundó en 1940 y ahora está tan cerca de su sueño como en la temporada 2004-05, cuando David Silva y compañía se quedaron a sólo tres puntos del ascenso. En aquel glorioso equipo jugaba el que hoy es su entrenador, Gaizka Garitano, autor de cinco goles en aquella temporada, capitán y segundo jugador más utilizado por Mendilíbar tras Iraizoz.
Gaizka se crió en las categorías inferiores del Athletic, donde llegó a jugar en Segunda. Pasó cedido por el Lleida y a su regreso a la Catedral, llegó a debutar en la UEFA con el Athletic en la temporada 97-98. Luego pasó al Éibar, donde no brilló, así que probó suerte con el Ourense en 2ª B hasta que maduró para regresar a Ipurúa siendo un referente. Su progresión le sirvió para fichar por la Real Sociedad en Primera (con la que bajó), y acabó retirándose en el Alavés. Lo suyo era el norte. Fue un futbolista notable entre los modestos pero como de verdad está dando que hablar es como entrenador.


En el banquillo está teniendo la suerte que le faltó al resto de su familia. Gaizka es sobrino de Ander Garitano, aquel brillante centrocampista del Athletic y el Zaragoza cuya experiencia como entrenador fue de las más cortas y sorprendentes que uno recuerda. Tras ser técnico del juvenil del Zaragoza, le llegó la oportunidad de dirigir en Primera sin esperarlo. El primer equipo andaba en zona de nadie en la tabla con un gran equipo formado por Agapito Iglesias (dueño), Bandrés (presidente) y Pardeza (director deportivo) pero las expectativas de estar arriba se truncaron y el club decidió echar a Víctor Fernández. Pensaron en Del Bosque, aunque definitivamente Garitano fue el elegido para suplirle. Era 14 de enero de 2008. “Estoy preparado”, dijo. Debutó en Copa en Santander con una derrota (4-2) tras el empate a uno de la ida. Tres días después se estrenaba en la Liga en casa ante el Murcia. Y ganó: 3-1. Sin embargo, horas después de la victoria dimitía alegando “cuestiones personales graves” y asegurando “no estar anímicamente bien”. Era día 22. Ocho días en el cargo. Hay quien dice que tenía algún problema médico que le impedía ejercer. Otros que tuvo un roce con D’Alessandro, ojito derecho de los que mandaban. Nunca se supo. O nunca se dijo. Lo cierto es que Ander se marchó, regresó a la base de donde ha salido esta temporada definitivamente (lo echó García Pitarch junto a Solana y Aragón) y nunca más volvió a entrenar en la élite. Al menos puede decir que en la Liga española, no hay quien tenga mejores números que él.

Peor es lo de Ángel, hermano de Ander y padre de Gaizka. Escudero de Mané durante años allá donde éste fue, dejó el profesionalismo en 2008 cuando el tándem fue destituido del Espanyol por los malos resultados. Hacía mucho que no se sabía de él, pero justo hace unos días Ángel Garitano fue noticia por un triste y raro incidente. ‘Ondarru’, como es conocido en este mundillo, fue protagonista en un partido de infantiles donde él entrena ahora a El Arteaga. En su duelo en Derio contra el Colegio Vizcaya (5-5), el técnico increpó, supuestamente, al colegiado por lo que fue sancionado por la federación vasca con un mes y un día de inhabilitación por sus graves insultos al término del partido.
‘Ondarru’ tuvo que declarar y desmintió los hechos (no fue expulsado durante el partido) en un encuentro en el que la Ertaintza tuvo que mediar ya que dos padres se pegaron y el colegiado, un chaval de 19 años, se vio obligado a mostrar la tarjeta negra. Sí, negra. Una iniciativa estrenada esta temporada en el deporte escolar que sirve para “amonestar comportamientos contrarios a la labor educativa-deportiva tanto de deportistas, como de público y técnico”, según la definición oficial de la Diputación de Bizkaia. Un caso insólito en el que de haberse visto por segunda vez esa tarjeta, el partido se tendría que haber suspendido. ‘Ondarru’ estaba y está muy afectado según su entorno y medita dejar de entrenar. No es para menos. El Arteaga acusó al árbitro de redactar “de mala fe” el acta y en un comunicado enviado al diario El Correo ensalzaba la figura del preparador: “Lleva 25 años de trayectoria y forma a nuestros niños y niñas desde hace cuatro temporadas, en las cuales nunca ha habido ni sanción, ni amonestación en ninguno de los partidos jugados hasta la fecha”.
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