Un chaval que rompe moldes en la maratón
Maratón de Dubai, el primero de los grandes del año. Arrasaron los africanos, etíopes en este caso. Marcas espléndidas, por supuesto. Bajar antes de dos horas y diez minutos era una maravilla; ahora es rutina para muchísimos atletas, sobre todo los que proceden del África Negra.
Venció el abisinio Tsegaye Mekonnen, un chaval de 18 años, con una marca de 2h 04:32. Escalofriante. Por supuesto, el mejor registro para un corredor de su edad.
La carrera se lanzó muy rápido, con tiempos de paso que podrían valer un récord mundial: 29.14 en los primeros 10 kilómetros y 61:37 en el ecuador de la carrera. Luego, cuentan los que estaban allí, las altas temperaturas echaron el freno a las piernas de los maratonianos. No olvidemos que Dubai es básicamente un desierto, con el mar al lado.
He estado en sitios parecidos (no allí) y el agobio puede ser tremendo.
Pero es que Tsegaye Mekonnen es un atleta formidable. Según cuentan los que le vieron, a partir del kilómetro 35 hizo tiempos de paso kilométricos de 2:51, 2:52 y 2:54 para los siguientes mil metros. Horripilante e impactante.
Recuerdo que en tiempos los maratonianos, en general, eran gente relativamente mayor, que llegaban a la distancia después de un largo recorrido: de 1.500 a 3.000, de 3.000 a 5.000, de 5.000 a 10.000... Que se lo pregunten a Abel Antón...
Ahora, sobre todo los africanos, van en largo y por derecho. No hay pasos intermedios: directamente a los 42.195 metros. Y han revolucionado el ránking hasta extremos difíciles de imaginar tan sólo hace unos años.
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A muchos de ellos es posible que nos les veamos en los Mundiales ni en los Juegos Olímpicos, unos porque no consiguen clasificarse ante la altísima calidad de sus compatriotas, y otros porque lo que quieren es ganar dinero en las carreras privadas.
Y seguirán asombrándonos. Este año, supongo, la revolución va a ser aún mayor. La pena, por decirlo así, es que Europa ha perdido la batalla, me temo que definitivamente.
