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Juan Carlos Garrido (J.C.G.): un Mourinho a la española

Mr. Pentland

Míster Pentland fue justo lo que la mayoría llevamos dentro: un entrenador. El precursor y más innovador. Este rincón tratará de su gremio. De los inicios, las trayectorias y las anécdotas de sus sucesores. Modestos y profesionales. Españoles y foráneos. De club o seleccionadores. Bienvenido. Pase y tome asiento.

Autor: Alfredo Matilla

Juan Carlos Garrido (J.C.G.): un Mourinho a la española

Juan Carlos Garrido no ha comenzado con tino su andadura en el Betis. Tras solventar la Copa sin brillo ante un modesto, sufrió pitos en la Europa League y recibió una manita liguera en Anoeta. Pero al valenciano no le temblará la mano. Su hoja de servicios así nos lo recuerda. La presión no le pudo jamás. Ni los ambientes enrarecidos le doblan. Está acostumbrado a trabajar contracorriente. El sustituto de Pepe Mel es descrito por muchos de los que le han tratado como “un gran profesional”, aunque también como un tipo “con un carisma especial y complicado”. Grandes resultados. Demasiado ruido. Por un lado, triunfó donde fue. Por otro, protagonizó capítulos inolvidables por su peculiar forma de ser. Es querido y odiado. Un Mourinho a la española. 


El Villamarín no debe preocuparse por Garrido. Al contrario. La situación es crítica pero él siempre ha respondido. Sobre todo a corto plazo. Se dejará la piel por salir del pozo. Confía en lo que hace. Porque suele hacerlo bien. A El Puig, su primer equipo serio, lo llevó a jugar dos promociones de ascenso. En el Onda marcó tendencia. Con el Villarreal B, al que llegó de la mano del hijo del presidente, lo ascendió a Segunda arrasando. Al primer equipo, tras sustituir a Valverde, lo condujo al cuarto puesto en Liga y a dar guerra por Europa. Y en Bélgica hizo del Club Brujas un rival duro para el Anderlecht tras varios años a la deriva. Eso, por no hablar de su olfato para encontrar talentos. Musacchio, una de las estrellas de la pasada jornada, es un central al que él dio la alternativa y al que pulió hasta convertirlo en un dulce para los grandes. Hernán Pérez y Mario Gaspar, entre otros muchos, también son frutos de su devoción por la juventud.

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Quien más debería estar alerta por Garrido es el vestuario. Este técnico es lo más parecido a una roca. O a un exprimidor. Está obsesionado con su trabajo. A veces, rayando la paranoia. Por algo vivió un motín de su plantilla en El Puig, en el que los jugadores pidieron al presidente su destitución por sus estrictas directrices. “Sustituí a Mario Kempes y los futbolistas, algunos de ellos ahora amigos míos, estaban acostumbrados a llegar tarde a los entrenamientos y a llevarse a colegas y familiares a entrenar. Intenté poner orden, que no trabajáramos con 50 tíos y media hora después de lo previsto, y eso no gustó", ha reconocido él mismo. Por algo también es considerado persona ‘non grata’ en la que fue su casa, Vila-Real, por encajar mal su destitución y ser exigente a la hora de cobrar íntegro su finiquito tras ser tratado durante años como un verdadero hijo. Y por algo fue cesado en su último club, el Club Brujas, a pesar de haber sido renovado meses antes y después de devolver al equipo el brillo de antaño en la liga belga. Ese vestuario parece que también andaba algo revuelto.

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Garrido es un amante de la motivación. Y esas ansias por transmitir todo lo que sabe le llevan a ser considerado un bicho raro. En sus equipos siempre llenó las paredes del vestuario de lemas dirigidos a los futbolistas que apelaban al orgullo y al trabajo en equipo. Además, apoyaba esos mensajes con varias proyecciones del rival más cercano. Extractos de jugadas que colgaba en diversas pantallas para tener concienciada a la plantilla de lo que había que hacer y de lo que no el fin de semana. El vestuario se parecía demasiado a un laboratorio. Pero su preocupación por el adversario iba, y supongo que aún va, mucho más allá. Los ojeadores para él son entronizados. Cuentan que en su etapa en el Villarreal llegó a mandar a alguno de sus colaboradores durante un mes y medio a ver trabajar a los rivales de la fase de grupos de Champions con los mil y un problemas que ello acarrea. Primero para el bolsillo del club, que le daba lo que pedía porque se ganó el poder con los resultados y porque desde muy pronto fue la mano derecha de Pellegrini (su modelo a seguir) para estudiar a los rivales y para opinar en los fichajes. Pero también era un problema para los clubes que eran vigilados y que debían acreditar a estos ojeadores. Los espías llegaron a ser un auténtico problema porque grababan absolutamente todo. Llegaron a hacerlo a escondidas. Y tal era el partido que sacaba a estos seguimientos que luego, para que no se lo hicieran a él, hizo un fortín de la Ciudad Deportiva del Villarreal. Convirtió en una tradición las sesiones a puerta cerrada, levantó los muros algún metro más, rodeó el campo con un cordón de vallas para que nadie accediera, puso lonas y hasta pidió seguridad para vigilar las puertas. Veía fantasmas por todas partes. Hasta que así firmó una historia inolvidable. Una vez, el Napolés pidió entrenar cerca de Vila-Real varios días antes de su duelo en El Madrigal. El Castellón le prestó Castalia. Garrido se enteró y obligó al club a pedir permiso (puede ser que previo pago) para que algún empelado del club grabase sus estrategias desde una vivienda cercana al estadio. Para él, el fin justificaba los medios.  

Garrido es así. Quiere tener todo bajo control y dejar su sello impreso. Es un ganador. Allá donde va, de primeras, suele pedir una reunión con los periodistas que cubren habitualmente la información del equipo en cuestión. Impone sus normas para entrevistar a los jugadores. No se casa con nadie. Dicen que en Villarreal hasta pidió que sustituyeran al conductor del autobús para poner al que él tenía en el filial. Quería cerca a su núcleo de confianza, que le venera, así que sustituyó además a gran parte de los trabajadores habituales. Con el autobús llegó a obcecarse. Mandó grabar sus iniciales (J. C. G.) en su asiento y protagonizó una curiosa historia junto al presidente que demuestra lo que llegó a mandar y lo que se hizo respetar. El Submarino, en su ímpetu por crecer acorde a los tiempos, planeaba dotar a la plantilla con un autocar de alta gama. Un buen día, la empresa contratada llevó el bus a estrenar a Vila-Real para que Roig, Llaneza y compañía dieran el aprobado. “Parecía una nave espacial”, dicen algunos de los protagonistas de la historia. Era de los primeros que iban a incorporar wifi y tenía los asientos adaptados para dar la posibilidad de dormir en carretera. Los dirigentes dieron un sí rotundo y cerraron el acuerdo. El autobús volvió a su lugar de origen (en otra ciudad) para rematar los últimos detalles. Pero hubo un problema. Garrido no había acudido a ese apretón de manos porque estaba fuera. Cuando se enteró llamó al presidente y pidió que el autobús regresara a Vila-Real para que él pudiera dar el aprobado. Roig pensó que era una broma. Pero no. Llamaron a la empresa. El bólido dio la vuelta. Y Garrido lo supervisó antes de dar el sí quiero definitivo. 

Así, con este bagaje, regresa Garrido a la Liga. Entre su eficacia y sus locuras. Sus resultados han dado la vuelta al mundo. Y su forma de ser se ha ido expandiendo en las mismas proporciones. Quienes le admiran, recuerdan sus éxitos, apelan a los números y maquillan las anécdotas. Quienes no le tragan, se centran en su última temporada en Vila-Real para hacer creer que no está maduro, le tachan de altivo, airean sus malas artes antes de suceder a Valverde o roces con leyendas por salir la noche equivocada. La agencia que ahora le representa, en la que hay varios periodistas que le conocieron desde la trinchera, trabajan con éxito por mantener sus virtudes y pulir sus defectos. Y ya hay resultados. Ahora ha llegado a Sevilla y allí ya destacan su buen talante, los jugadores se sienten respaldados y está más conciliador que de costumbre. Sólo le falta enderezar los marcadores para demostrar que en el punto medio entre Mourinho y Pellegrini reside el entrenador perfecto.

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3 Comentarios

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apache

Este señor el problema que tiene es su falta de HUMILDAD¡¡SE CREE MUCHO MAS DE LO QUE ES,sencillamente eso¡¡si no veanse cualquier rueda de prensa la culpa es siempre de los demas el es Mister perfecto¡¡

12/19/2013 02:03:40 PM

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Eduardo

Vaya, que terminamos el año en puestos europeos y el año que viene ¡vamos a por la Liga! Cualquiera lo diría viendo al equipo frente al Rijeka, la Real y el Lleida, pero si lo dice Mr. Pentland...

12/20/2013 05:30:24 PM

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kkkkkkkkkk

Que poco conoce el que ha escrito el articulo a ese personaje.

Es un cincio y ha estropeado muchas carreas de chavales por su ego.

Para ti.

12/20/2013 07:25:40 PM