Un presidente presuntamente salpicado por un escándalo de dopaje

Ángel Cruz
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El alemán Thomas Bach (tiene apellido de músico clásico excepcional, también germano; recomiendo la ‘Tocata y Fuga’… y todo los demás) es el nuevo presidente del Comité Olímpico Internacional. Decíamos ayer (como fray Luis de León en la Universidad de Salamanca, después de estar preso de la Inquisición, cuya cátedra recomiendo visitar) que el dopaje había pasado factura a Madrid.

Y ahora nos encontramos con una persona que presuntamente ha ocultado datos de dopaje y que está al frente del COI. Yo sigo sin entender nada de nada. Los designios del Comité Olímpico Internacional son inexplicables. Ya sabéis.

Parece ser que la República Federal Alemana alentó un programa de dopaje para hacer frente a la República Democrática, también alemana (un muro como separación) para competir con la camiseta blanca y roja contra la azul de las chicas y chicos de La RDA.

El asunto se destapó hace nada en la prensa germana y salió a relucir el nombre de Thomas Bach, el hombre que ha sido elegido como nuevo pope del Olimpismo. Preside la Confederación Olímpica del Deporte Alemán (DOSB), el equivalente al Comité Olímpico Español (COE). Y fue el propio DOSB el que ha emitido un informe comprometedor, elaborado por científicos, y titulado “El dopaje en Alemania desde 1950 hasta hoy”.

Bach se ha comprometido, en declaraciones a la televisión pública alemana ZDF, a encargar el análisis de ese estudio a una comisión independiente, que encabezará el ex juez del Tribunal Constitucional, Udo Steiner. Eso obra a su favor o en su contra, según se mire, porque parece demostrar que no se fía mucho de los informes de su propio organismo.

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Por su parte, el presidente de la Federación Alemana de Atletismo, Clemens Prokop, ha pedido que “salgan a la luz los nombres” de los implicados, cosa que por el momento no ha sucedido. Se acusa al DOSB, encabezado por Thomas Bach, de ocultar información.

Me parece que no remamos en la misma dirección. O que ni siquiera remamos. Sobre todos los techos hay lluvia.