El deporte español necesita los Juegos de 2020

Ángel Cruz
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El deporte español necesita los Juegos Olímpicos de 2020. Madrid y el resto de España también, económicamente. Pero me quedo con el aspecto deportivo: si Madrid no gana esta noche nuestro deporte se resentirá de forma tremenda. Si gana, será un balón de oxígeno en unos momentos de restricciones totales.

Las subvenciones del Consejo Superior de Deportes han bajado de forma extraodinaria. Si la capital de España gana hoy a Estambul y Tokio, al menos no bajarán de nuevo, quiero pensar. Y tal vez suban.

Perder sería una catástrofe. Menos para el deporte profesional, pero mucho para el que no lo es. La mayoría de las federaciones nacionales dependen de las subvenciones oficiales y estas van a ser cada vez menores. Creo que con crisis o cuando salgamos de la crisis.

¿Y quién puede ganar en la votación de esta noche en España y esta tarde en Buenos Aires? Respuesta decepcionante. No tengo ni idea.

Nadie contaba con Londres para el 2012 porque no tenía instalaciones y ganó. Nadie contaba con Río de Janeiro porque no ofrecía seguridad, y ganó. Londres ha hecho unos grandísimos Juegos. ¿Qué hará Río? Yo creo que gran parte del Comité Olímpico Internacional ya está arrepentido de la decisión que tomó en su momento. Es su problema. Y el nuestro, claro.

Las tres candidaturas tienen proyectos fantásticos, capaces de organizar unos Juegos maravillosos, pero las tres tienen puntos fuertes y débiles. Como es natural.

Simplificando.

Madrid tiene a su favor el que muchas instalaciones deportivas ya están construidas… salvo el Estadio Olímpico y el Centro Náutico, dos pilares básicos. En contra, la incertidumbre económica, que persiste.

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Estambul suma con el hecho de que sería el primer país musulmán (no árabe, no hay que confundir conceptos), que organiza unos Juegos, con el hecho de ofrecer una ciudad que es puente entre Europa y Asia. En su contra, los disturbios de las últimas semanas en contra del gobierno, ahora remitidos.

En cuanto a Tokio, la contimación nuclear de Fukushima es un lastre tremendo para una candidatura de gran calidad. Y a su favor está la solvencia económica y el hecho de que ciudades europeas como París y Roma podrían presentarse a los Juegos de 2024 y que, en función de la norma no escrita de la rotación de continentes, podrían desviar su voto hacia la capital japonesa.